domingo, 13 de septiembre de 2009

ORIENTACION DE LAS MEZQUITAS


Siempre se nos ha dicho que, desde los orígenes del Islam, las mezquitas se orientan hacia La Meca. De hecho, el Corán (2,145) dice: “De donde quiera que salgas, vuelve tu rostro en dirección de la Mezquita Sagrada. Donde quiera que estéis, volved vuestros rostros en su dirección”. Sin embargo, analizando las orientaciones de diversas mezquitas, José Miguel Pinilla y yo descubrimos variaciones considerables que nos dejaron bastante perplejos, pues, si algo no cabe al respecto, es una explicación tan simple como que esa gente no sepan orientarse con suficiente precisión, dados los altos conocimientos de astronomía que siempre han dominado.

En el ánimo de esclarecer tal circunstancia, me ha servido de gran ayuda la aportación de mi amigo gaditano Mario García Laguna, arquitecto técnico y licenciado en Geografía e Historia, quien tuvo a bien hacerme llegar un documento de la profesora Mónica Rius sobre la Orientación de las Mezquitas de Toledo, el cual, aunque se limita a esa ciudad, establece unos criterios suficientemente válidos para encontrar explicación a las incógnitas planteadas.

Al parecer, esa idea de rezar mirando exactamente hacia La Meca no es del todo precisa. En el caso de al-Andalus, podía considerarse correcto rezar hacia cualquier punto del cuadrante SE, no en base a una supuesta incapacidad para encontrar la orientación exacta sino más bien atendiendo a otros criterios.

Antes de continuar, debo apuntar que la dirección a La Meca supone un ángulo de 19º al Sur de la dirección Este en la zona donde vivimos (Tauste o Zaragoza). Este ángulo pasa a ser de 14º si nos situamos en Toledo, 11º en Córdoba, 10º en Sevilla o poco más de 1º si estuviéramos en Marrakech (Marruecos). Sin embargo, observamos una fuerte tendencia a desviar la dirección de las qiblas hacia el Sur. El origen de esto pudo estar (como apunta la profesora Rius) en el ánimo de diferenciarse de los cristianos, que orientaban sus iglesias hacia el Este. Así pues, esta desviación de la orientación quedaba justificada por este motivo, apoyada además en el criterio de orientar las mezquitas no “hacia” la Ka’ba, sino “como” la Ka’ba”, que es la Mezquita Sagrada de La Meca y que tiene una orientación Sur-Sureste (60º al sur de la dirección Este, determinado por el orto de la estrella Canopo).

Seguramente, cuando en la fundación de una mezquita intervenían los alfaquíes, éstos tratarían de imponer la solución más conservadora, por ser la que más hacía distinguirse de los “infieles” cristianos, dando una orientación de 45º en adelante (siempre medidos a partir de la dirección Este), llegando en algunos casos hasta los 90º, es decir, dirección Sur. De hecho, si se reutilizaba un templo cristiano para mezquita (que lógicamente tendría su ábside orientado hacia el Este), se ponía el mihrab en el muro sur (aunque la orientación Este se aproximara más a la dirección de La Meca), para no rezar en la misma dirección en que lo habían hecho hasta entonces los cristianos.

Sin embargo, cuando se trataba de un oratorio privado para un soberano, era habitual que éste hiciera intervenir a los astrónomos, no dependiendo tanto de los alfaquíes. El resultado era una orientación más “Este”, aunque manteniendo cierto compromiso con la ortodoxia religiosa. Ejemplo de ello es el oratorio de la Aljafería, el cual sigue una orientación aproximada de 35º.

Especialmente curioso es el caso de la Kutubiyya de Marrakech. En las guías turísticas (incluso los guías locales de aquella ciudad, de religión musulmana, por supuesto) se explica que aquel edificio fue erigido, en principio, en 1.147, (con una orientación de 64º) y que, tan sólo quince años más tarde, fue derrumbado para corregir el ángulo y ajustarlo mejor en dirección a La Meca. Lo cierto es que la mezquita de 1.147 ya tenía una orientación de 64º, cuando realmente la dirección exacta hacia La Meca hubiera sido tan sólo 1º 30’, y la derribaron para girarla todavía más hacia el Sur (ahora tiene 69º). Está claro que el criterio que les guió no fue el de dirigir la qibla hacia la Ka’ba, sino orientarla como la Ka’ba, siguiendo el orto de Canopo, que en Marrakech es, efectivamente, 69º.

Volviendo a al-Andalus, podríamos dividir las mezquitas en dos grupos en función de su orientación, aunque no haya una frontera angular claramente marcada. Uno sería el de aquellas mezquitas cuya fundación ha dependido fundamentalmente de los dirigentes religiosos, y el otro el de aquéllas en cuya fundación han intervenido criterios más liberales y científicos, es decir, de tipo astronómico.


La barrera entre unas y otras se podría establecer en un ángulo aproximado de 40º, pudiendo citar como ejemplos del primer grupo las siguientes mezquitas:
- Mezquita-aljama de Zaragoza (actual catedral de la Seo): 52º.
- Alagón: 48º.
- Longares: 58º.
- Mezquita-aljama de Toledo: 90º (totalmente sur).
- Mezquita de Bab al-Mardum (Toledo): 63º.
- Córdoba: 62º.
- Sevilla (actual catedral): 86º (casi sur).
- Mezquita de Hassan (Rabat): 65º.
- Kutubiyya de Marrakech: 69º.

En el segundo grupo podríamos citar, entre otras, las mezquitas de Tauste, Aljafería y las que hubo en los emplazamientos actuales de las iglesias de San Gil y la Magdalena, en Zaragoza, todas ellas con una orientación aproximada de 35º.

La coincidencia de orientación entre la mezquita-aljama que hubo en Tauste y la del Palacio de la Aljafería nos pone una vez más sobre la pista de la fuerte relación política y administrativa que tuvo que haber entre nuestro pueblo y la flamante capital del reino zagrí, pista que viene a abrirnos alguna luz sobre la incógnita del gran tamaño de nuestra torre. “Una mezquita no necesita un alminar tan grande”, decía Mari Sancho Menjón con buen criterio, pero, claro, una iglesia tampoco necesita un campanario tan grande. Está claro que tales proporciones sólo pudieron venir determinadas por necesidades no religiosas, como la utilidad de vigilancia de rutas comerciales y posible observatorio astronómico, ciencia a la que tan aficionadas eran aquellas gentes.

Por cierto, de todas las mezquitas de las cuales he podido encontrar datos de orientación, llama especialmente la atención la de Santo Tomé (Toledo), con 25º, siendo ésta la que más se aproxima a la verdadera dirección. ¿Tendrá algo que ver en ello el hecho de que en el siglo XI hubiera en aquella ciudad uno de los centros astronómicos de mayor prestigio del mundo occidental?.

Otro dato llamativo es el de San Pablo de Zaragoza, que tiene una orientación de tan sólo 9º. Resulta demasiado “cristiana” para haber sido una mezquita. Claro, que la torre es octogonal y se puede pensar que era la cara adyacente la que seguía la orientación de la qibla, lo cual hubiera arrojado un ángulo de 54º, similar al de la mezquita-aljama de la ciudad. Sin embargo, se trata de una hipótesis poco probable, a la vista del trazado urbano actual, que, necesariamente viene heredado del de aquella época o condicionado por el mismo. De hecho, la iglesia de San Pablo está perfectamente alineada con su entorno urbano.

Personalmente, me plantea la duda de la supuesta “hermandad” de esta torre con las de Santa María de Tauste y San Pedro de Alagón (claros alminares, estas últimas). Siempre se ha dado por admitido que las tres torres son contemporáneas y posiblemente hechas por el mismo equipo de alarifes. Las dimensiones de la de Tauste y la de San Pablo son prácticamente las mismas, tanto en planta como en altura, si omitimos la ampliación de esta última en el siglo XVI (cuerpo superior). Sin embargo, contemplando las texturas y labores de ambas, puede apreciarse que la mano ejecutora no es la misma. Desprenden sensaciones muy diferentes. ¿Será la de San Pablo una torre mudéjar del siglo XIII, inspirada en el formidable alminar tahustí del sigo XI?. Lo siento por mi amigo y maestro Javier Peña. Le estoy depreciando su torre más querida. Así no me volverá a tratar de “moro adulador”. Compárenlas.




Torre de Tauste -------- Torre de San Pablo


5 comentarios:

ZAGRÍ dijo...

Me parece todo muy lógico e interesante. Pero, claro, lo de la torre de san Pablo no me encaja en el s. XIII. Por tus argumentos, parece obvio que la iglesia no guarda relación -por su orientación- con una hipotética mezquita anterior.
La torre pudo estar, en el s. XIII, con la misma ubicación que la de Tauste con respecto a la iglesia mudéjar, y posteriormente envuelta por edificaciones en el interior de un pequeño claustro.
Como sigo pensando que es un alminar que sigue el prototipo del nuevo de la Mezquita Aljama (La Seo), igual que los de Tauste y Alagón, caben 2 ó 3 posibilidades:
1. La mezquita que pudo haber, excepcionalmente, estaba bien orientada a La Meca, como la actual iglesia.
2. La mezquita, si la hubo, estaba orientada como las demás. Se derribó -o se arruinó- y en el s. XIII, cuando se traza el nuevo asentamiento de "la población del Rey" sobre las ruinas de este barrio de Saraqusta, la iglesia se alinea con las nuevas calles en lugar de con las ruinas de la mezquita.
3. No hubo mezquita y la torre era conmemorativa o bien servía de vigía enlazando la Aljafería con la Zuda.

JAIME CARBONEL dijo...

Sigue sin encajarme, Javier. Paso a enumerarte los motivos:
1º.- Aparentemente, la torre de San Pablo tiene la misma ubicación que la de Tauste con respecto a la iglesia mudéjar, pero sólo aparentemente. Efectivamente, las dos se encuentran a los pies de los respectivos templos, pero, mientras la de Tauste presenta un error de alineación respecto del eje de la iglesia, la de San Pablo se encuentra perfectamente alineada. Eso significa que, si cuando levantaron la fábrica de la iglesia la torre ya estaba en su sitio, no hubo ningún condicionante físico (edificio anterior, es decir, mezquita) que impidiera el correcto replanteo, cosa que, inevitablemente, tuvo que ser lo que ocurrió en Tauste.
2º.- En el caso de Tauste, la torre no comparte muro con el hastial de la iglesia, quedando una grieta entre ambas construcciones que delata que la torre es más antigua. Esta circunstancia no se da en San Pablo, porque torre e iglesia comparten muro (si no me equivoco). Parece bastante probable que levantaran el muro-hastial a la vez que la torre, es decir, después de concluida la nave.
3º.- La actual iglesia no está, como dices, bien orientada a La Meca. Insisto en que tiene sólo 9º al Sur de la dirección Este, cuando lo correcto serían 19º. Diez grados de error son muchos grados, sobre todo si se van hacia el Este. Demasiado "cristiano". De todas las mezquitas que me he investigado en al-Andalus la de orientación más Este que he encontrado ha sido la de Santo Tomé, de Toledo, con sus 25º.
4º.- Zaragoza fue una gran ciudad en el siglo XI y tuvo motivos para levantar edificios conmemorativos, pero si a alguno hay que atribuirle tal consideración (según tus propias conclusiones) es a la Torre Nueva, mucho más grande que éstas otras. Si no hubiera existido esta gran torre, me hubiera encajado fácilmente esta explicación, pero sabiendo que ya estaba allí... La verdad, no lo veo. Y si es por contacto visual entre la Aljafería y la Zuda, estando la Torre Nueva, tampoco.
5º.- Sólo le veo posibilidad a tu hipótesis nº 2. De esa forma, la mezquita hubiera tenido una orientación de 54º, totalmente coherente. Y luego, por qué no, se derriba o se arruina en el siglo XIII y la nueva iglesia se alinea con las calles del nuevo asentamiento de "la población del Rey". Probablemente, una excavación arqueológica vendría a darte la razón, como cuando, contra todo pronóstico (sobre todo, el de los "sabios" de la Universidad), apareció, como tú decías, el gran arrabal bajo el Paseo Independencia y otros más. Pero, ya viste, Javier: antes de aquellos hallazgos, los más optimistas le calculaban a Zaragoza 20.000 habitantes en el siglo XI y, aún después de comprobada una extensión doble que la inicial, siguen anclados en sus 20.000, como si en aquellos barrios tan apretados que aparecieron bajo los escombros no hubiese vivido nunca nadie. Inmovilismo vil y mezquino, que oculta la grandeza de una época de una ciudad, aun ante las evidencias más claras, sólo por mantener en su pedestal a unos señores que, se supone, deberían ser los garantes de la verdadera historia.

De todas formas, vuelvo a lo mismo. A mi modesta opinión, lo de la orientación de San Pablo y el hecho de que la torre comparta muro con el hastial de la iglesia, me plantea serias dudas sobre su origen zagrí.

miguelgato dijo...

Yo hace rato que me he perdido con tanto dato y solo puedo decir una cosa:

Usted Sr. Zagrí a callar y no le lleve la contraria a Jaime ques mu agudo y mu buena persona :p

Saludos.

ZAGRÍ dijo...

De la discusión sale la luz. Todos somos muy estuticos. Jaime: publica la planta de San Pablo, para comparar.
Ahora, un poco de historia para refrescar la memoria. La "reconquista" avanzó más rápido en Castilla que en Aragón, porque aquella iba ocupando territorios caasi despoblados en el valle del Duero y después tenía que repoblarlos. El valle del Ebro estaba densamente poblado y hubo que reunir muchas más fuerzas para su ocupación. La consecuencia fue que, capitulada Zaragoza, la población urbana tuvo que emigrar porque su economía comercial no se adaptaba a la pastoril aragonesa, mientras que la población rural, que por impulso real seguiría pagando los mismos impuestos, permaneció, obviando los graves problemas de repoblamiento que había tenido Castilla (los castellanos, en cambio, a las pocas décadas de conquistar en el s. XIII el también poblado valle del Guadalquivir, expulsó a la población mudéjar a la primera rebelión que tuvo).
Consecuencia: Zaragoza quedó despoblada y sin repobladores posibles porque los colonos altoaragoneses y francos no tenían medios de vida en una ciudad grande que sólo hubiese subsistido con sus antiguos pobladores.
La mayor parte de los arrabales fuera de la medina quedaron deshabitados (sólo en una pequeña parte del de Sinhaya se ubicó la Morería, a donde se trasladaron los pocos saraqustíes que no emigraron). Los arrabales de Zaragoza quedaron como actualmente están Belchite o los numerosos pueblos abandonados del Pirineo, montones de enronas y algún edificio importante en pie.
En este contexto estaría el barrio de San Pablo: un extenso cementerio abandonado junto a la calle que iba a La Aljafería, viviendas desplomadas (al final de c/Pignatelli se excavó un barrio similar al de Independencia, y al parecer, las excavaciones arqueológicas en el barrio siempre dan con restos a bastante profundidad), tejerías y alfares abandonados, etc. y la torre de san Pablo.
Por eso, el suelo de la iglesia está 1 metro más hondo que las calles, porque éstas se construyeron en el s. XIII sobre las enronas, que al parecer no llegaron a los pies de la torre, en donde se construyó la nueva iglesia ABRAZANDO A LA TORRE, como en Alagón.
En san Pablo ocurre como en Tauste o Alagón, no tiene sentido constructivo una torre octogonal adosada a ningún edificio. En oriente -y en Aragón-, las torres circulares y octogonales que se adosan correctamente a un edificio se apoyan en una BASE CUADRADA (recuérdense las mezquitas de Estambul o la iglesia de Alfajarín o Báguena).
Otro día más

Ana dijo...

Hola, buenas tardes tu entrada me parece muy interesante. Soy estudiante de arqueología estoy haciendo un trabajo parecido, podrías decir qué bibliografía has usado?