viernes, 4 de abril de 2014

VIAJE A IRÁN (V)

Nos habíamos quedado en la mezquita del Viernes de Qazvin, en la mañana del 7 de febrero. Salimos De allí en torno a las 12:30 y los musulmanes de nuestro grupo buscan un oratorio donde rezar. Virgilio, Javier, José Miguel y yo decidimos buscar el mausoleo de Hamdallah Mustawfí. Laila se viene con nosotros. Dicho mausoleo alberga los restos de este erudito del siglo XIV (geógrafo e historiador). Fue construido poco después de su muerte. Exteriormente, su planta es cuadrada hasta un poco más de la mitad de su altura. A partir de este nivel, se achaflanan las esquinas para adquirir la forma de un octógono regular; la transición del cuadrado al octógono se resuelve mediante unas medias pirámides en las esquinas. Un poco más arriba, la planta octogonal se torna circular y la transición entre el octógono y el círculo se realiza de forma parecida a como se ha realizado la anterior, aunque esta vez las líneas resultan más confusas por razones geométricas obvias. El cilindro se corona con una banda de azulejos de color azul con escrituras en blanco, una cornisa vidriada con relieves geométricos y una cubierta cónica en la que los ladrillos se han esmaltado en un color azul claro. Toda esta decoración parece pertenecer al siglo XVI (época safaví).

MAUSOLEO DE MUSTAWFÍ
 Toda la construcción está realizada con ladrillo sentado con yeso, destacando una curiosa decoración que consiste en un dibujo estampillado que se repite en todas las llagas verticales de yeso que se han dejado exageradamente anchas para poder realizar este motivo decorativo sobre la pasta fresca. Este dibujo consiste en dos aspas, una sobre otra, entre dos líneas verticales. 

DECORACIÓN DE LLAGAS DE YESO EN LA FÁBRICA DE LADRILLO

Salvo en lo referente a esta decoración, me recuerda a las fábricas de ladrillo de nuestra tierra (tratadas con mayor austeridad), con clara ascendencia en una cultura común. La fotografía que sigue pertenece a un edificio mudéjar aragonés, de época barroca, que representa la misma labor que podemos observar, por ejemplo, en la ermita de la Virgen del Pilar de Tauste, o podíamos observar hasta hace pocos años en el edificio de la Cámara, hasta que hicieron el bodrio que hicieron.


MURO DE LADRILLO. MUDÉJAR ARAGONÉS DE ÉPOCA BARROCA

Asombra la similitud del aspecto de este yeso con el nuestro porque es algo que no se observa en ningún otro sitio, ni siquiera en el resto de España. Se distingue de los morteros de cal, no el color que ofrece -que es similar-, sino en los pequeños granos blancos que afloran a la superficie, producto de una molturación rústica.
El interior del mausoleo corresponde con las formas que ofrece al exterior. Los paramentos también son de ladrillo visto y la planta es cuadrada en buena parte de su altura. Se corona con un friso azul con escrituras en color gris y sobre éste apoyan ocho arcos de tipología persa, cuatro de ellos centrados con sus respectivas caras del cuadrado y los otros cuatro formando chaflán, de manera que los ochos son iguales y definen un octógono regular, concéntrico con el descrito anteriormente para el exterior. Los arcos que corresponden a los centros de las caras del cuadrado se encuentran sobre paño de ladrillo rehundido y tras los que forman los chaflanes aparecen unos paños curvos esquifados que resuelven la transición del cuadrado al octógono. Éstos son los que están cobijados al exterior por las medias pirámides. Los ocho arcos están bordeados con tacos de ladrillo esmaltado (posiblemente “in situ”, habitual de la época safaví) y sobre los mismos existe otro nivel de dieciséis arcos más pequeños formados por tacos de ladrillo esmaltados en rojo, que componen un polígono regular de 16 lados, sobre el que la circunferencia base de la cúpula encaja ya perfectamente sin apenas falta de continuidad geométrica. De estos 16 pequeños arcos, ocho se hallan centrados sobre los del nivel inferior y los otros ocho son los que van achaflanando las esquinas del octógono mediante un proceso similar al de abajo, pero con unas transiciones más suaves, por la amplitud de los ángulos. La cúpula semiesférica arranca de un doble anillo esmaltado en azul y rojo sobre las propias hiladas de la fábrica y está resuelta magistralmente mediante hiladas horizontales cuyo radio va disminuyendo a medida que gana altura, formando una media esfera perfecta.


INTERIOR MAUSOLEO
En el exterior se observan los mismos problemas de humedades, con el yeso deteriorado. Recojo algunas muestras del mismo para llevármelas a casa.
Acudimos al lugar acordado para reunirnos con el resto y, montados ya en la furgoneta, buscamos un sitio donde comer. En la guía figuran tres o cuatro restaurantes y Raúl elige el Restaurante Alborz, que viene calificado como de mejor calidad de entre todos ellos. Enseguida lo encontramos, pues está ubicado en la misma zona donde nos hallamos.
Por la tarde, visitamos el mausoleo de Hussein, que se encuentra a unos 300 metros al sur de la mezquita del Viernes. Guarda los restos de Shahzadeh Hussein, hijo del Octavo Imán y fue construido hacia la mitad del siglo XVI, cuando Qazvin era la capital safaví. Junto a este recinto se halla el Cementerio de los Mártires de la Revolución Iraní y de la guerra Irán-Irak, el cual resulta impresionante, con las tumbas alineadas en el suelo y las fotografías de los enterrados puestas en paneles verticales, todo ello entre banderas del país. El acceso se realiza desde una plaza alargada y con estanques.

CEMENTERIO DE LOS MÁRTIRES DELANTE DEL MAUSOLEO 

 DECORACIÓN INTERIOR


Dentro del recinto se abre un gran patio donde se halla el mausoleo, cubierto con una cúpula azul y el interior completamente recubierto de espejos de colores de pequeño tamaño formando increíbles relieves y geometrías típicas del arte islámico. Por la megafonía se oye un canto continuo de lamento; se ve a gente llorando a sus muertos y en el interior del mausoleo personas rezando con el Corán en la mano. Mucha espiritualidad. Las decoraciones pertenecen al siglo XIX.
A la salida, dos individuos nos ofrecen una especie de magdalenas que llevan en una bandeja. Ante nuestra duda sobre coger o no, nuestro chófer nos indica que debemos hacer aprecio. Están buenísimas.
Montamos en la furgoneta para regresar a Teherán. El tráfico es intenso por la autopista y a mitad de camino paramos junto a un oratorio de una gasolinera para que recen los musulmanes que van entre nosotros. El paisaje es muy parecido al estepario de nuestra tierra.

8 de febrero. Teherán y traslado a Qom…
Nos levantamos a las 6:40 (se ha convertido ya en la hora habitual), desayunamos a las 7:00 y desalojamos las habitaciones. Bajamos al vestíbulo del hotel con las maletas para dejarlas en consigna y sólo nos quedamos cada uno con una pequeña bolsa en la que llevamos tan sólo lo imprescindible para pasar tres días y dos noches fuera de “casa”; la furgoneta que nos lleva no tiene maletero. El tiempo sigue siendo muy frío, pero la nieve de las calles ya va disminuyendo.
Nos dirigimos en primer lugar a la Universidad de Ciencia y Tecnología de Teherán donde nos espera una recepción por parte del profesorado de la Facultad de Arquitectura. Concretamente nos reciben el director de la Facultad, arquitecto Abdel Hamid Noghre Kar, el consejero de la Universidad y profesor de la Facultad de Arquitectura Mohsen Faizi y los profesores Gh. Memarian y A. Moradi. Éstos últimos hablan italiano bastante bien. Memarian nos cuenta que ha vivido unos años en Roma y que guarda un grato recuerdo de aquella ciudad. La reunión es en una sala de la 3ª planta, en torno a una mesa grande donde previamente nos sirven té, naranjas, pepinos y pastas. Comienza la reunión con las correspondientes presentaciones y unas palabras de bienvenida por parte de los cuatro, en su propio idioma y con la traducción de Raúl.

REUNIÓN CON EL PROFESORADO DE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA DE TEHERÁN
Nos hablan de la envergadura de la Universidad en la que nos hallamos y de su importancia a nivel nacional, así como de la Facultad de Arquitectura y de la formación que los alumnos reciben. El contenido de las distintas intervenciones es totalmente laico, salvo alguna aportación del profesor Noghre, quien nos dice que “los creyentes, sean de la religión que sean, y más si son del mundo cultural –como se nos supone a nosotros-, están obligados a luchar por cambiar este mundo, donde se ha puesto en evidencia el fracaso del modelo de la sociedad occidental”.
Nuestra intervención la inicia Raúl con una breve introducción (después de los días de convivencia que ya lleva con nosotros se encuentra muy versado en el tema) y pasa la palabra a Javier Peña. Realizamos la exposición entre los tres, auxiliándonos de imágenes que hemos traído en un power point y que proyectamos en una pantalla que existe en la sala. Explicamos qué es Aragón, dónde se encuentra, su ubicación respecto a la Península Ibérica, la invasión islámica del siglo VIII, el paisaje y su parecido con el de esta tierra, los oasis lineales a lo largo de los ríos que surcan el desierto más septentrional de Europa y el medio geológico de arcillas y yesos. Pasamos a exponer la arquitectura islámica que se desarrolla en el valle del Ebro, comenzando por la Aljafería, con su singularidad de ser un castillo construido en un llano y su gran parecido con otros de estas latitudes, como el de Uxaidir. Seguimos informando sobre la arquitectura de ladrillo y yeso denominada como mudéjar, reconocida Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y de la que se dice que toda ella está construida a partir del siglo XIII, siempre bajo dominio cristiano. Explicamos cómo hay argumentos en la historiografía oficial que no encajan con las realidades constructivas y que nunca cuestionamos dataciones basadas en documentación inequívoca, sino aquéllas para las que no existe tal documentación y las evidencias constructivas indican unas relaciones de precedencia entre sus elementos que no encajan con la interpretación oficial. Generalmente se trata de torres en las que, por su extraña situación respecto a las respectivas iglesias a las que acompañan y por haber descubierto que fueron construidas antes que éstas (decoraciones tapadas por los muros de la iglesia y otros signos aparentes), no queda otro remedio que adscribirlas a otra etapa anterior, siendo ésta la de dominio islámico en la época taifal (siglo XI). La explicación lógica es que cuando los cristianos conquistan el territorio, reutilizan las mezquitas como iglesias y los alminares como campanarios. Pasado el tiempo, las mezquitas son sustituidas por las iglesias mudéjares que hoy conocemos, pero no así las torres porque les siguen sirviendo perfectamente para el fin al que se les destina.

LA TORRE DE TAUSTE EN LA UNIVERSIDAD DE TEHERÁN 
Es la única forma de encontrar un origen lógico a la arquitectura mudéjar que luego se desarrollaría bajo el dominio cristiano, como una continuidad de esa arquitectura que nosotros denominamos “zagrí”, por haberse desarrollado en la frontera de al-Andalus o Zagr al-Andalus. Quedando al descubierto la incógnita de cuál sería entonces el precedente de la arquitectura zagrí, encontramos como origen más probable el del mundo persa, donde también se realiza una arquitectura hecha con ladrillo y yeso y cuyas técnicas constructivas son similares. Van quedando gratamente sorprendidos al ver las imágenes que proyectamos y explicamos que el motivo de nuestro viaje es conocer in situ esta arquitectura e intercambiar información que pudiera ratificar nuestra teoría. Por su parte, encontramos una sintonía satisfactoria, favorecida por el hecho de tener en común la misma profesión y donde los puntos de vista resultan fáciles de transmitir y de hacerlos entender. Acogen nuestras explicaciones con total naturalidad y enseguida estamos de acuerdo en la importancia de esa coincidencia de utilizar el yeso como mortero de agarre en lugar del mortero de cal que se utiliza en el resto del mundo, así como de las similitudes constructivas. Por nuestra parte, nos comprometemos a enviarles un informe completo sobre todo lo expuesto y ellos se ofrecen a entablar un intercambio universitario entre ambos países.


VIRGILIO MARTÍNEZ ENAMORADO EN SU EXPOSICIÓN SOBRE UMAR IBN HAFSÚN
Terminada nuestra exposición, Virgilio hace la suya sobre un personaje llamado Umar ibn Hafsún que tuvo en jaque al emirato de Córdoba durante unas décadas, a principios del siglo X, así como el proceso de islamización de al-Andalus, con unas teorías bastante innovadoras sobre las corrientes migratorias en aquella época.
La visita acaba mostrándonos las salas de trabajo de los profesores y estudiantes, así como láminas realizadas por alumnos. En la despedida, nos regalan unos cuantos libros a cada uno de nosotros.


TRABAJOS DEL TALLER DE ARQUITECTURA DE LA UNIVERSIDAD DE TEHERÁN


FOTO DE DESPEDIDA

(Continuará)




miércoles, 2 de abril de 2014

VIAJE A IRÁN (IV)

Nos habíamos quedado en el final de la recepción por parte de la Organización que nos había invitado (jueves, día 6 de febrero).
Desde allí fuimos a cambiar dinero (1 euro=4.000 tomanes=40.000 riales) y a visitar el Museo Arqueológico Nacional, con piezas muy interesantes (entre ellas, una copia del Código de Hammurabi). Aprovechamos para comprar libros, pero no pudimos visitar el Museo Islámico (que está al lado, del que Virgilio tenía gran interés en visitar), porque estaba cerrado.
JAIME, JOSÉ MIGUEL Y JAVIER DELANTE DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO
Comimos en un restaurante y por la tarde nos llevaron a una de las librerías más importantes de la ciudad. Era como una especie de Fnac de aquí. Nos recibió el dueño, quien nos dedicó unas palabras de bienvenida y una pequeña reseña sobre lo que era su negocio. Explicó que ahora, con el avance de la tecnología, había tenido que ampliar la gama de productos a la venta y que, desde entonces, vendía incluso más libros que antes, por el atractivo que supone esa variedad de artículos. Nos pasó a un espacio donde había una pequeña barra de bar y nos obsequiaron con té, sentados en torno a unas mesas. Curiosamente, en un rincón situado junto a la entrada, había una pequeña exposición de fotografías en la que había un cuadro con el Pilar de Zaragoza y otro con la Aljafería, así es que los tres aragoneses nos prestamos enseguida a hacernos unas fotos ante semejante hallazgo.
ANTE LA FOTOGRAFÍA DEL PILAR DE ZARAGOZA
Llegamos al hotel caída ya la noche, pero aún era temprano para cenar, así es que decidimos dar una vuelta por los alrededores. Salimos Virgilio, Ammar, Hassan, José Miguel y yo. Hacía frío y había que andar con mucho cuidado, debido a la nieve y el hielo que había en el suelo. Aproveché para comprarme un metro en una pequeña tienda (120.000 riales) y reponer así el que me habían quitado en el aeropuerto de Estambul. Llegamos a un centro comercial que recordaba al Centro Independencia de Zaragoza. En la planta de arriba había una gran cafetería en la que nos sentamos a tomar un té. Nos sorprendió el buen ambiente que allí había, chicas guapísimas y bien maquilladas portando su pañuelo con elegancia (incluso con coquetería, diría yo) y con una estética muy cuidada, alternando en las mesas con chicos. También se ven parejas por la calle cogidas de la mano con total naturalidad. Rompía bastante la imagen prefigurada de aquel país con la que habíamos salido de España.


CAFETERÍA EN TEHERÁN


La conversación en la cena del hotel estuvo muy animada. Se produjo un interesante debate sobre la corrupción y la situación política en España, expresando cada uno sus puntos de vista. Al final, coincidíamos en la posibilidad de una confederación de estados ibéricos que incluyera a Portugal y en la necesidad de generar políticas incluyentes en lugar de excluyentes.
Se había pasado ya el jueves y empezábamos a estar nerviosos por comenzar a ver arquitectura de verdad, que era a lo que principalmente habíamos venido. Cierto era que el mal estado de las carreteras tampoco hubiera hecho posible los desplazamientos y que las experiencias vividas hasta el momento habían merecido la pena, pero teníamos ganas de pasar a otro tipo de actividad. Para el día siguiente, nos habían prometido llevarnos a Qazvin, una ciudad de unos 600.000 habitantes situada a 150 Km al oeste de Teherán.

7 de febrero. Visitamos Qazvin…
Parece que la climatología va mejorando. Desayunamos a las 7 de la mañana y salimos a las 8 hacia Qazvin. Llegamos sobre las 9:30 y bajamos de la furgoneta ante la mezquita del Viernes. Alguien pide tomar un café antes de comenzar la jornada. Entramos en un bar y Raúl pide huevos fritos para todos y, finalmente, té.
La mezquita del Viernes es el monumento más representativo de la ciudad. Fue construida entre los años 1106 y 1153 y se erigió sobre los restos de un templo del fuego del período sasánida, práctica bastante común en Irán. En la época safaví, bajo el reinado de Abbas I (gobernó entre 1587 y 1629), fue ampliada hasta alcanzar los 4.000 m2 de superficie actual. La entrada principal se produce desde una plaza y rompe con los esquemas clásicos, pues se encuentra alejada del núcleo de la mezquita: un largo y amplio corredor en ángulo conduce desde esa plaza hasta el gran patio central. Sigue el prototipo de mezquita persa: los cuatro iwans se sitúan alrededor del gran patio cuadrangular, distribuidos de manera axial. El iwan principal es el situado en el lado sur, naturalmente, ya que es el que da acceso a la principal sala de oración (haram), sobre la que se alza una elegante cúpula. La primera curiosidad que se me ocurre satisfacer es si el mihrab está perfectamente orientado hacia La Meca, como “dicen” que se orientan todos ellos, y entrecomillo “dicen” porque ya comprobé que en al-Andalus (y también en Marruecos) no es así, sino que se desvían notablemente hacia el sur respecto de su ángulo correcto, que siempre estaría en el cuadrante sureste. En el caso de Irán, la orientación hacia La Meca está en el cuadrante suroeste y, concretamente, en el lugar geográfico de Qazvin correspondería con un ángulo de 214º respecto a la dirección norte. La qibla de esta mezquita presenta una orientación de 192º, lo que le supone un error de 22º, nada menos. Parece que la tendencia en el mundo islámico es “errar” siempre hacia la dirección sur. De los laterales del iwan norte nacen unos curiosos alminares de unos 11 metros de altura. El de la izquierda está en obras (tiene unos andamios montados en torno al mismo y la coronación está oculta con unos entoldados). En este iwan, a modo ornamental, la caligrafía cúfica repite constantemente el nombre de “Alí”.

IWANS SUR Y NORTE EN LA MEZQUITA DEL VIERNES
Toda la construcción es de ladrillo y tiene como elemento constante el arco persa, un arco apuntado de cuatro centros (aquillado, donde los lados se prolongan hacia el vértice). Una de las curiosidades que deseo satisfacer es si verdaderamente el mortero de agarre es yeso. Arañando en las juntas parece que así es, pero será necesario corroborarlo para descartar que sea cal. En algunas zonas se observan problemas de salitres en las partes bajas, lo cual me recuerda a Aragón, pues la humedad natural del terreno asciende por capilaridad a través de la fábrica y sale a la superficie, precipitando las sales sobre la misma y apareciendo ese polvo blanquecino y esponjado que llamamos “salitre”. También me llama la atención que todos los ladrillos están colocados a soga. Midiendo un ladrillo en una esquina compruebo que sus dimensiones son 20x10 cm. Se trata de una forma de aparejo que, según la buena práctica constructiva, sólo es válida para paredes de ½ de espesor (en este caso, 10 cm), cuando estos muros se supone que son de considerable espesor. Eso me lleva a preguntarme cómo están resueltas las trabas internas. El iwan este, que se encuentra junto a la entrada por donde hemos accedido al patio, presenta unas grietas importantes donde han colocado numerosos testigos de yeso para controlar la evolución de las mismas. Se ve que el problema le viene ya de antiguo, pues existen maderos de arriostramiento a nivel de los arranques de la bóveda que debieron colocar en su día para tratar de sujetar la construcción. Por las deformaciones de los muros, el problema puede provenir de asentamientos del subsuelo o, más posiblemente, de movimientos sísmicos.

IWAN ESTE
En la jamba derecha del iwan sur también se observa un notable desplome. Las decoraciones pertenecen a la última etapa constructiva. La cúpula está revestida con azulejos de color azul, jugando con otros blancos que forman unas simples líneas blancas que remontan hacia el punto más elevado en un trazado helicoidal. El mihrab del iwan sur es de mármol.
Pudimos entrar a la sala situada en el ángulo suroeste. La estructura, toda ella de fábrica de ladrillo, se compone de pilares de sección cuadrada achaflanada (octógonos de lados desiguales alternos) sobre unas basas cuadradas de mayor sección, formando una retícula cuadrada en planta. Estos pilares terminan en su parte superior en sección cuadrada, volando cada una de las cuatro últimas hiladas de los lados largos (los que definen el cuadrado) sobre los chaflanes hasta cerrar completamente el cuadrado, a modo de unos sencillos capiteles formados con la misma fábrica. Sobre esas secciones cuadradas se encuentran insertadas unas piezas de madera de sección cuadrada a modo de coronación de capitel, entendemos que para conseguir cierta elasticidad en el conjunto estructural que favorezca la absorción de acciones sísmicas. De estos capiteles arrancan arcos de medio punto en las dos direcciones cerrando los cuadrados de esa retícula. Los arcos están atirantados por maderos horizontales a nivel ligeramente superior al de los arranques. Cada cuadrado está cubierto por una cúpula construida por ladrillo dispuesto a sardinel. La transición entre el cuadrado y el círculo se resuelve mediante pechinas. La perfección en el aparejo del ladrillo resulta magistral.

                                          FORMACIÓN DE CAPITELES Y CÚPULAS DE LADRILLO

Ahí es donde entablamos conversación con un señor que está allí de cuidador y que nos comunica que él ha trabajado en la construcción, por si deseamos formularle alguna pregunta que él nos pudiera responder (todo ello, con la traducción de Raúl). Lo primero que se me ocurre preguntarle es por la naturaleza del mortero de agarre con que están colocados los ladrillos. De la respuesta que él da, Raúl interpreta que es cal, lo cual nos extraña dada la blancura de las juntas y la ausencia aparente de árido (el mortero de cal siempre se realiza mezclando ésta con arena, mientras la pasta de yeso es habitual elaborarla sin árido o con pocas proporciones de éste o de arcilla). Sin embargo, profundizando en la forma de elaboración de esa supuesta “cal”, nos cuenta que antiguamente se elaboraba colocando las piedras de la materia prima en forma de bóveda sobre un pequeño foso excavado en el terreno, cubriendo el montón de piedras con otras más pequeñas, hasta acabar con tierra. De esta forma, quedaba construido un horno rústico al aire libre en el que la leña se introducía en la cavidad que previamente se había excavado y se prendía fuego. A los dos días se dejaba apagar, se extendían las piedras cocidas por el suelo y se trituraban con el paso de caballerías con aperos. El polvo resultante se recogía y al mezclarse con agua daba la pasta con la que se colocaban los ladrillos. Nos cuenta que el fraguado de esa pasta era muy rápido y que era frecuente añadirle pequeñas proporciones de tierra o de serrín como retardante. Entendemos que posiblemente con este aditivo también se lograba cierta elasticidad en el mortero resultante, característica importante en una zona sísmica como ésta. Por la explicación entendemos que el material aglomerante es yeso y no cal, pues el proceso de cocción de ésta es mucho más largo (al menos una semana), y mientras el yeso se cuece a una temperatura de alrededor de los 200ºC, la cal necesita unos 800-900ºC. Por otra parte, el fraguado de ésta es muy lento, mientras que la rapidez en el fraguado es algo característico del yeso. Transmitido esto a Raúl, se lo traduce a este señor y es entonces cuando ambos llegan a una comprensión en los términos, llegando incluso a aclarar cómo se dice “cal” en persa y cómo se dice “yeso”. Efectivamente, se trata de yeso, con lo que queda verificada nuestra teoría y demostrada la singularidad de que se trata de una práctica constructiva que se llevaba a cabo en dos territorios tan lejanos como el persa y el nuestro sin que se conociera en ningún lugar intermedio entre ambos.
También le preguntamos por el sistema de aparejo de los muros, pues si todos ellos presentan la misma cara en la superficie no entendemos cómo quedan trabados con el interior del muro. La explicación es que se fabricaban ladrillos cuadrados de 20x20 y rectangulares de 20x10 cm, utilizando unos y otros en hiladas alternas, con lo que el trabado quedaba resuelto en el sentido transversal del muro, sin necesidad de alterar la apariencia del ladrillo en la superficie vista, al contrario de lo que hacemos en Occidente, donde alternamos soga y tizón (cara larga y cara corta del ladrillo rectangular). Una vez explicado esto, podemos observar el detalle en las basas de los pilares, donde se puede ver perfectamente el sistema del aparejo empleado. Los mismos ladrillos de formato cuadrado sirven como losetas de pavimento en toda la sala. En el porche exterior, sin embargo, el pavimento está formado con ladrillos a sardinel con dibujo en espina de pez, lo cual aumenta la durabilidad a la intemperie.


FORMATOS DEL LADRILLO Y APAREJOS
 Nos explica otros muchos aspectos sobre la forma de construcción de aquellas cúpulas y la ventaja que suponía trabajar con un mortero de fraguado rápido, por el ahorro de cimbras y encofrados que ello suponía. Como guía, se colocaba un palo vertical en el eje de cada cúpula y, en torno al mismo, se iba levantando hilada tras hilada, con el único auxilio de unas simples “costillas” de madera. Nos enseña una sala existente en semisótano (hay que bajar un pequeño tramo de escaleras, formadas con el mismo ladrillo, igual que las construcciones zagríes y mudéjares) en la que la riqueza de las cúpulas es impresionante. Aquí los arcos ya no son de medio punto, sino de tipo persa, no existen maderos de arriostramiento y las cúpulas se apoyan sobre pechinas nervadas con formas de rombos y decoradas con cerámica vidriada. En una de las cúpulas existe decoración de tacos vidriados que forman una espiral ascendente desde los vértices de los rombos que decoran las pechinas hasta la coronación, rematada con una linterna cilíndrica. Este sistema de pechinas nervadas sobre arcos persas también existe en el ala oeste de esta sala, pero esta vez con los nervios sin decorar con azulejo. La belleza y el equilibrio de la estructura son magníficos.


CÚPULAS DE LADRILLO SOBRE PECHINAS DECORADAS
(Continuará)

domingo, 30 de marzo de 2014

VIAJE A IRÁN (III)

Teherán tiene unos 12 millones de habitantes y se encuentra en el norte del país, separada del mar Caspio por los montes Elburz, que tienen una altitud que supera los 5.000 m sobre el nivel del mar. La ciudad, inmensa, se extiende por la parte baja de las faldas de estos montes, teniendo una altitud de unos 1.100 m. en la parte baja, 1.200 m. en el centro y 1.700 m. en la parte norte. El hecho de encontrarse a semejante altitud hace que los inviernos sean extremadamente fríos, aunque la latitud es bastante menor que la de aquí (menor que la de Cádiz, incluso), por lo que los veranos son también muy rigurosos de calor.
Nuestra habitación da al norte, con vistas a los montes Elburz, que apenas se divisan debido a la adversa climatología. Se advierten edificios muy modernos de gran altura, en medio de un paisaje totalmente blanco por la nieve, que no cesa de caer. En el techo de la habitación, en un rincón, existe una flecha que indica la dirección a La Meca para que la gente que se aloja sepa en cada momento hacia qué dirección debe mirar para rezar sus oraciones. Más adelante comprobaríamos que este detalle es habitual en los hoteles iraníes.

FLECHA INDICANDO LA DIRECCIÓN A LA MECA
Después de tomar posesión de la habitación y haber descansado un rato, bajamos a la 1 de la tarde para reunirnos con el resto del grupo y entrar a comer. La comida es buena y apetecible: gran variedad de frutas y ensaladas, salsas de todo tipo (había una de yogur con pepino que estaba buenísima), sopas, cremas, carnes de cordero, pollo y ternera, y de pescado truchas y mariscos. La conversación en torno a la mesa resulta muy agradable. Raúl (descubrimos que su nombre musulmán es Yafar) es un personaje de 63 años, atento con todos nosotros y demuestra tener gran inteligencia y una vasta cultura en todos los aspectos. En seguida se ha hecho cargo de la problemática que envuelve al asunto “zagrí”, por el que nosotros luchamos, y comprende perfectamente todos los argumentos, incluso los de tipo técnico. Laila es una chica encantadora de 27 años, atractiva y discreta, con un saber estar envidiable y que, cuando interviene en la conversación, demuestra tener una gran madurez y una completa formación. Ammar es canario, tiene 54 años, está casado con una marroquí y tiene tres hijas. Es musulmán suní y ha sido invitado porque dirige una emisora de radio en las Islas Canarias (pero con audiencia en otros países de Sudamérica, etc.), cuyo objetivo es dar a conocer el Islam. Hassan tiene 28 años, es miembro de la ONG Musulmanes por la Paz, su mujer no es musulmana y tiene un hijo pequeño. Ellos han venido hasta aquí por motivos religiosos, para visitar algunos mausoleos y lugares de devoción musulmana. Yafar, Laila y Hassan, al igual que la mayoría de la población iraní, son musulmanes chiíes. El chiismo es una de las ramas del Islam, minoritario en el mundo islámico, pero mayoritario en Irán.
Terminada la comida, nos recoge Afshín con la furgoneta y nos lleva a visitar la casa donde vivió el imán Jomeini en Teherán mientras fue jefe de estado. Tiene apariencia de ser una humilde vivienda, con un cuarto de estar que da directamente a la calle, donde tuvo lugar la famosa entrevista con Eduard Shevardnadze. Nos contó Raúl que la calle se llenó de cámaras y periodistas y que el ministro ruso salió impresionado de la personalidad del imán. Junto a la casa había una sala donde rezaba el imán y que ahora se destina a exposición de fotografías sobre la vida del personaje. Desde allí nos trasladaron a visitar el mausoleo donde está enterrado. Se encuentra al sur de la ciudad y llegamos ya al anochecer. Después de los muchos años transcurridos, sigue todavía en obras y nos pareció arquitectónicamente pobre y descuidado, al menos en lo referente a sus espacios interiores. Los musulmanes de nuestro grupo aprovecharon para rezar. Allí, Raúl nos dio una pequeña explicación sobre la organización social, administrativa y religiosa del país. Existe una administración “oficial”, con un parlamento elegido por el pueblo y un presidente de gobierno, que en la actualidad es Hassan Rouhaní. Paralelamente existe otra administración, la espiritual (por llamarla de alguna manera), compuesta por doce sabios y presidida por el Líder Supremo, que en la actualidad es Alí Jameneí. Cada ciudadano sigue al imán que más le gusta y le aporta 1/5 de sus beneficios. Con ese capital, los imanes llevan a cabo obras sociales, religiosas y otros objetivos. Además, son los encargados de impartir justicia, de forma que cualquiera puede dirigirse a ellos para que resuelva cualquier litigio de forma gratuita. Se trata de personas con altos estudios en materia jurídica y religiosa. Explica que es un sistema mucho más garantista que el que tenemos por ejemplo en España, donde cabe todo tipo de corrupción, que de ésta había mucha en los tiempos del Sha y prácticamente desapareció al llegar al poder una persona tan desprendida de los lujos terrenales como el imán Jomeini y quedar instaurada la Revolución, que ha conseguido equiparar notablemente a las capas sociales.
De regreso al hotel, cenamos y tratamos de conseguir comunicación con nuestras familias mediante el wifi del hotel, lo cual conseguimos a duras penas y de manera intermitente.

6 de febrero. Segundo día en Teherán…
Amanece con un sol radiante y la vista que se nos ofrece desde la terraza de la habitación es espectacular. La luz del amanecer refleja sobre la nieve de las laderas de los montes Elburz y en todos los edificios de esta parte de la ciudad. Ha dejado de nevar, pero quedan grandes cantidades de nieve tanto en las calles como sobre los coches y los edificios.

VISTA DE LA CIUDAD EL SEGUNDO DÍA
A las 7:00 desayunamos opíparamente y a las 8:00 de la mañana nos recoge Afshín para llevarnos a una recepción en la sede de la Organización que nos ha invitado, pero nada sabemos de quiénes son realmente. La furgoneta sube a duras penas por cuestas interminables en dirección norte. A medida que ascendemos, los cúmulos de nieve son cada vez mayores. Como la temperatura es muy baja, también hay hielo en la calzada y a veces se patina, aunque el conductor demuestra una gran destreza. Nos encontramos en el extremo norte de Teherán, donde la altitud es mayor. Es una urbanización de edificios de poca altura y para dejar libres los accesos de los garajes, han retirado la nieve a cada lado de las puertas, por lo que los montones en las orillas de las calles son de volumen considerable. Chupetes de hielo cuelgan de las cornisas. Entramos en una de esas casas y nos reciben en el portal tres hombres que nos dan la mano amablemente y nos invitan a pasar a una amplia sala de estar, cuyo suelo está totalmente alfombrado y hay que descalzarse antes de entrar. El ambiente de la sala está a una temperatura confortable. Está amueblada con sofás en todo el perímetro y mesas bajas delante de los mismos, sobre las cuales hay dispuesta vajilla (pequeños platos, tazas, cucharillas y cuchillos), así como bandejas con galletas. Tomamos asiento y esperamos poco más de cinco minutos hasta que aparece un personaje que parece ser el que dirige lo que quiera que sea aquello. Nos ponemos en pie y con una sonrisa, nos va dando la mano, a la vez que hace una pequeña reverencia con la cabeza y Raúl nos va presentando uno a uno. Se sienta en un sillón situado en el rincón diagonalmente opuesto a donde yo me encuentro. Comienza a hablar en persa y Raúl va traduciendo. “Bienvenidos todos a éste su país. Es nuestro deseo que se encuentren como en su casa y que se lleven de aquí el mejor recuerdo posible. Si durante los días que va a durar su estancia en Irán hay algo que no es de su agrado, les pedimos disculpas anticipadamente, pero es nuestro deseo que se encuentren lo más cómodos posible y que se cumplan sobradamente las expectativas y los objetivos que ustedes se hayan forjado para este viaje. Cuando entraba por la puerta, le decía a mi compañero ‘¿Has visto estos rostros que nunca antes habíamos tenido ocasión de contemplar y ya parece que son amigos de toda la vida?’…”. La alocución dura unos 45 minutos y toma un ritmo especial por cuanto él pronuncia dos o tres frases, calla, espera a que las pronuncie Raúl en español y continúa, repitiendo el proceso como si de un ritual se tratara, mientras juguetea con un rosario que lleva en la mano (también en el Islam se emplea una especie de rosario para rezar, tiene 33 cuentas y se utiliza para practicar el dikr o invocación repetida dirigida a Dios). No se presenta, ni a sí mismo ni a la Organización a la que pertenece, pero explica cuál es el motivo de la invitación por la que estamos allí. Hace un repaso de la historia reciente de Irán, desde la caída del Sha y el triunfo de la Revolución, a raíz del cual se fue implantando en todo el mundo una campaña de desprestigio contra el pueblo iraní, perfectamente orquestada por el lobby sionista de los Estados Unidos, que es quien controla el poder. A través de esta campaña, han hecho creer a la civilización occidental que Irán estaba en contra del mundo. Los esfuerzos diplomáticos por contrarrestar estos efectos negativos no han dado resultado, así es que el que el Líder Supremo Alí Jameneí se ha propuesto llevarla a cabo a través de la población civil, mediante programas de intercambio y acogida a gentes del mundo de la cultura, como nosotros. Habla de la vida y obra del imán Jomeini (su personalidad, exilio en Francia, regreso a Irán, etc.), como fundador del estado moderno chií de Irán y la limpieza de corrupción que supuso la llegada al poder de un personaje tan austero como él. Consideran amigos a todo el mundo, salvo al Sionismo, dejando claro que no son los judíos los enemigos, sino el Sionismo en sí, teniendo como hermano a todo ser humano de la Creación.
Mientras habla, tres de ellos van tomando nota, sirven té en las tazas y otro va pasando delante de nosotros con un frutero lleno de naranjas y pepinos pequeños (allí son comidos como fruta habitual). Cada uno coge su fruta y yo, que soy el último, rehúso la invitación con un gesto de agradecimiento, él insiste, vuelvo a rehusar con otro gesto similar y noto que frunce el ceño. Ammar, que está sentado a mi izquierda, me dice por lo bajo que en estos países hay que coger todo lo que te dan, porque si no lo interpretan como un desprecio (vaya, he metido la pata, digo para mí, pero la verdad es que no me apetecía después del abundante desayuno que habíamos tomado en el hotel). Cuando el personaje principal termina su discurso, nos dirige a todos un signo con las manos abiertas, indicando que, por favor, podemos comer de todo lo que nos ha sido servido. Coge la naranja de Laila y con el cuchillo corta la coroneta superior de la piel; luego le hace unos cortes y, con mucha destreza, abre la piel en gajos y se la deja en el plato abierta como si de una flor se tratara. Hace una broma y dice en su idioma “no os preocupéis; mis manos están limpias”. Los demás comienzan a pelar su naranja (menos yo, que no tengo), pero a él aún le da tiempo de pelar tres o cuatro más y servírselas a los invitados como señal de atención. Sentado en su sillón, coge una naranja del frutero que se encuentra delante de él, hace el mismo ritual, se levanta, viene hacia mí y la deja en mi plato diciéndome amablemente que, por favor, me la coma. Así es que yo me como la naranja como está mandado, faltaría más.
Terminada su intervención, pasa el turno para que hable quien lo desee, siempre con la mediación de Raúl, que hace de traductor. Comienza Ammar con unas palabras de agradecimiento y, al hilo de lo que ha contado nuestro anfitrión, expresa su percepción de que el islam, en el medio donde él vive, es más aceptado generalmente por la población civil que por parte de los dirigentes. Terminadas de traducir estas palabras por parte de Raúl, el anfitrión dedica unas palabras de especial simpatía hacia España. Javier Peña también interviene en el sentido de expresar los objetivos que nos han llevado hasta allí y Virgilio comienza con unas palabras en español para pasar al árabe, planteando una propuesta de intercambios culturales con este país, concretamente en el sentido de poder venir equipos de arqueólogos españoles a trabajar a Irán. La respuesta es positiva. El orden inicial y ceremonioso del principio, mantenido durante toda la alocución del personaje, se va tornando más informal. Virgilio se ha levantado y ha ocupado el asiento de Raúl para poder conversar con el anfitrión más cercanamente. Raúl se levanta y nos dice que podemos decir y proponer todo lo que nos dé la gana, animándonos a ello diciendo que ahora es el momento. Entonces viene a mi cabeza una propuesta sobre el cementerio islámico de Tauste. Se lo comento a Raúl a la vez que le expreso mis dudas acerca de si es procedente semejante propuesta, ya que en el mundo musulmán está mal visto que se exhumen restos humanos. Le cuento en pocas palabras lo que representa nuestra necrópolis y la necesidad de exhumar el mayor número posible de restos, ya que, de lo contrario, el final de los mismos todavía es más indigno (van a la escombrera). Raúl se hace cargo de la importancia de mi propuesta y me dice que tranquilo, que aquí se puede exponer todo, siempre y cuando se haga con el debido respeto. Se me ofrece a comentárselo él mismo en mi nombre y yo accedo. Mientras se lo explica él me mira seriamente y su respuesta es que ellos no pueden contribuir con aportaciones económicas, pero que si necesitamos mano de obra estarán encantados de enviárnosla, corriendo por nuestra cuenta los gastos en España, de igual forma que nosotros estamos ahora aquí. Aprovecha para invitarnos a conocer Shiraz en otro viaje, así como otros lugares, estimando él que necesitaríamos aproximadamente un mes para conocer mínimamente todo lo que nos pueda interesar. Nosotros nos pagaríamos el vuelo (como en este viaje) y correrían por cuenta de la Organización todos los gastos de aquí, así como el compromiso de facilitar todo los contactos y gestiones necesarias.
Javier le enseña en su tablet fotografías de la arquitectura aragonesa de ascendencia islámica (zagrí y mudéjar) y se le ilumina el rostro al ver las escrituras cúficas de la torre de Tauste. También al ver la torre de la Magdalena, de la que dice que le recuerda a la arquitectura de Jorasán (región situada en el nordeste del país). Finalmente, nos obsequian a todos con unos relojes de pared con decoración típica persa y nos hacemos unas fotografías.

FOTOGRAFÍA EN LA SALA DE RECEPCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN


(Continuará)

viernes, 28 de marzo de 2014

VIAJE A IRÁN (II)

4 de febrero. Comienza el viaje…
El martes día 4 de febrero, a las 15:30, estábamos Javier, José Miguel y yo en el aeropuerto de Barajas, con nuestros respectivos equipajes, ante el mostrador de Turkish Airlines, esperando a conocer al resto del grupo con el que íbamos a emprender un viaje que tantas incógnitas despertaba en nosotros. No tardaron en aparecer Raúl, Laila, Ammar y Hassan, así como Virgilio que llegó poco después. Tras las correspondientes presentaciones, quisimos hacernos una foto de grupo y compartirla por Facebook con nuestras amistades.

AEROPUERTO DE BARAJAS. DE IZQUIERDA A DERECHA: JOSÉ MIGUEL, JAIME, JAVIER, RAÚL, LAILA, HASSAN, AMMAR Y VIRGILIO

El avión salió a las 17:55 y allí se produjo la primera incidencia: José Miguel se puso indispuesto debido a un posible corte de digestión. Las azafatas se portaron fenomenalmente, así como una voluntaria que se acercó (debía ser médico o enfermera, pero no hablaba español) y estuvo atendiéndole constantemente. Nos dio un buen susto, pero se le pasó felizmente. Las primeras conversaciones con Virgilio resultan muy interesantes en las que él nos adelanta su versión sobre lo que fue al-Andalus. Resulta un tipo muy ameno y cercano en el trato, y se nos ofrece a enseñarnos Bobastro (Málaga), como algo muy impactante.
Virgilio Martínez es todo un personaje: licenciado y doctor en Historia Medieval por la Universidad de Málaga (Premio Extraordinario de Doctorado), arqueólogo y diplomado en lengua árabe. Ha trabajado durante algunos años como investigador en el CSIC, profesor invitado por la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Boston y la Universidad de Nuevo México, ponente en más de 50 reuniones y congresos internacionales, autor o coautor de unos 180 trabajos científicos y de 18 monografías sobre historiografía, arqueología y epigrafía de al-Ándalus y del Islam de Occidente en época medieval, Mención de Honor del Premio Málaga de Investigación 2008… y muchas cosas más. Relata hechos con una gracia malagueña natural en él, sin detrimento del rigor histórico que defiende ante todo. Ejemplo de ello es la crónica que nos relata sobre el asedio de Málaga por los Reyes Católicos en 1487, donde ¡ya se emplearon armas químicas!. ¿Cómo, armas químicas ya en el siglo XV?. Efectivamente, les lanzaban animales muertos con las catapultas por encima de las murallas para causar enfermedades infecciosas. Describe el asedio como algo terrible y muy cruel por parte de los castellanos.
En los controles del aeropuerto de Estambul, la única anécdota reseñable fue que una policía me requisó un metro que llevaba en mi bolso de mano, que me había llevado como parte de mi equipamiento técnico. Lo sacó del bolso, me dijo unas palabras que no entendí y lo arrojó dentro de un recipiente ante mi estupefacción. Debió de parecerle un arma muy peligrosa. Qué le vamos a hacer. En el intervalo de espera hasta coger el vuelo a Teherán, los musulmanes del grupo buscaron un oratorio donde rezar dentro del propio aeropuerto.

5 de febrero. Primer día en Teherán…
Llegamos al aeropuerto de Teherán-Imán Jomeini a las 5:50 de la mañana (3:20 hora Madrid; hay 2:30 horas de diferencia). Antes de salir del avión, todas las mujeres llevan ya sus cabezas tapadas con pañuelos, incluida Laila. Nos sorprendió ver tanta nieve en todo el aeropuerto y alrededores. Allí nos enteramos de que Virgilio no tenía el visado (no he llegado a enterarme de las circunstancias del porqué), lo cual podría ser motivo de problemas para entrar en el país. Lo tenía ya hablado con Raúl y, de camino por los pasillos del aeropuerto hasta llegar al control de entrada al país, Raúl nos dio instrucciones para que siguiéramos adelante con su hija, que él y Virgilio se desviaban por otro pasillo para hacer unas gestiones. Pasamos el control de entrada sin ningún problema y nos dirigimos a la cinta de recogida de equipaje. Al poco rato aparecieron Raúl y Virgilio con todo solucionado. ¿Quién es verdaderamente este hombre –nos preguntábamos- y qué influencias tiene en este país?.
Eran ya las 7 de la mañana y estaba amaneciendo en Teherán cuando nos acercamos con todos los equipajes a la puerta de salida. Allí fuimos conscientes de la tremenda nevada que había caído (y seguía cayendo). Después nos enteramos de que hacía 50 años que no nevaba tanto en aquella ciudad. Hacía frío (unos 8º bajo cero) y vinieron a buscarnos tres individuos con una furgoneta de 10 plazas y un turismo. Uno de ellos (luego supimos que se llamaba Afshín) hablaba un poco de español y nos recibió con una sonrisa y un “bienvenidos a su país”. Era el conductor de la furgoneta y nos indicó que subiéramos a la misma. Como no tenía maletero, el equipaje iría en el turismo y los otros dos individuos se encargarían de cargarlo en el mismo. Como quiera que Raúl observara cierto recelo por nuestra parte en desprendernos de nuestras maletas, nos tranquilizó diciendo que eran personas de total confianza. Los 25 Km de recorrido hasta la capital fueron por una autopista casi impracticable por la nieve, con un intenso tráfico de vehículos. Los carteles en persa (con signos árabes, pero allí no se habla apenas árabe) evidenciaban que verdaderamente nos encontrábamos en Oriente Medio.
En la entrada a la ciudad, Afshín tuvo que parar y bajar a limpiar el parabrisas, pues la visibilidad se había hecho ya muy penosa por la nevada que seguía cayendo y el hielo que se formaba debido a la baja temperatura. El coche se perdió con las maletas. Íbamos dispuestos a adaptarnos a todo lo que nos surgiera. Ante una invitación de este tipo y en un país como éste, incluso contemplábamos la posibilidad de que nos repartieran por casas particulares, como forma de resolver nuestro alojamiento. Sin embargo, la furgoneta se detuvo ante la puerta del Hotel Internacional Parsian Esteghlal, de 5 estrellas. Era donde nos íbamos a alojar durante nuestra estancia en Teherán. Tenía un hall grandísimo, donde nos invitaron a sentarnos y nos sirvieron un té caliente mientras esperábamos la llegada de las maletas, ya que el coche que las portaba, efectivamente, se había perdido. Nos indican que pasemos al comedor para desayunar (son ya las 9 de la mañana), pero no tenemos apetito, después del largo viaje, el desajuste horario y haber comido algo en el avión. Raúl nos indica que hagamos un pequeño esfuerzo, aunque comamos poco, porque detecta que puede producirse cierto malestar ante nuestra negativa. El bufet es estupendo y al final nos aplicamos todos a tomar un buen desayuno, con fruta, huevos, zumos, café, dulces, etc. Después de desayunar, Raúl nos sugiere descansar en la habitación hasta la hora de la comida, idea que aceptamos con gusto. Me toca compartir habitación con José Miguel; Javier con Virgilio; los dos musulmanes juntos y, naturalmente, Laila con su padre. Nos alojan en la planta 13. Las habitaciones son amplias y cómodas, cada una con su correspondiente terraza y unas vistas espectaculares hacia la parte más moderna de la ciudad.

LLEGADA AL HOTEL. VISTA DE LA CIUDAD DESDE LA HABITACIÓN

(Continuará)

lunes, 24 de marzo de 2014

VIAJE A IRÁN (I)


Cómo comenzó…
Siempre pensamos en la conveniencia de realizar un viaje a Irán para comprobar “in situ” muchas de las coincidencias que veíamos entre la arquitectura persa y la nuestra de ladrillo y yeso, pero nunca imaginamos que pudiéramos llevarlo a cabo de esta forma.
Todo empezó en septiembre del año pasado, cuando un personaje llamado Javier López Astilleros se puso en contacto con Javier Peña. Trabajaba como realizador en una cadena de televisión llamada “Córdoba Internacional” y estaba haciendo una serie de documentales dedicados a al-Andalus, cuando descubrió la web en la que nosotros (Javier Peña, José Miguel Pinilla y yo, pero principalmente Javier, que es quien la administra y autor de la mayor parte de su contenido) contamos nuestra teoría sobre el verdadero origen de la arquitectura mudéjar aragonesa, es decir, la arquitectura taifal saraqustí del siglo XI, y a su vez, el origen de ésta, dada su clara diferenciación respecto del resto de la arquitectura andalusí, y que pensamos que ha venido del mundo persa. El hombre se mostraba entusiasmado por semejante hallazgo, pues sus documentales hasta entonces se habían limitado a lo de siempre cuando se habla de arte hispano-musulmán: Córdoba, Sevilla, Granada, Toledo y poco más. No podía sospechar que en una región situada tan al norte de la Península pudiera existir semejante patrimonio. Propuso dedicar un documental completo a ello y comenzó a intercambiar correos con Javier, quien luego nos los reenviaba a nosotros para tenernos informados. Se trata de unos documentales de 30 minutos de duración, en una serie titulada “Huellas de al-Andalus”. En uno de sus correos, le mandaba el borrador de un texto como propuesta de lo que el narrador podía ir explicando en el documental. Por mi parte, al ver el interés que tenían sobre las escrituras crípticas, me decidí a intervenir y mandarle un correo informándole que, sobre ese asunto, en el único edificio de la Península Ibérica donde existen signos caligráficos realizados en ladrillo resaltado es en la torre de Tauste, indicando los últimos estudios que pueden hacer referencia a la shahada o Profesión de Fe Islámica (No hay más dios que Dios...). De paso, la alusión a Tauste, podía ayudarle a descentralizar el documental de lo que meramente es Zaragoza capital. Su respuesta fue inmediata, agradeciendo efusivamente mi aportación. Me pidió fotografías al respecto y se las envié encantado. Poco tiempo después, vinieron a Zaragoza y grabaron el documental, que quedó muy bien. En él aparecen entrevistas a distintos personajes, entre ellos Javier Peña, e imágenes muy espectaculares, no sólo de Zaragoza, sino también de otros lugares como Tarazona, Maluenda y -cómo no- Tauste. Tiene algunas imprecisiones de tipo técnico, pero son perdonables por el aire fascinante que han sabido darle.
La cosa no quedó ahí. Resulta que Javier López Astilleros pertenece a una organización llamada “Musulmanes por la Paz”, cuya cabeza visible (por llamarlo de alguna manera) es un señor que se llama Raúl González, natural de Madrid.
Raúl es informado por Javier López de nuestro trabajo y nos invita a realizar un viaje a Irán, en el que nosotros sólo tenemos que pagarnos el avión. Los demás gastos (alojamiento, manutención y desplazamientos por el país) corren por cuenta de la Organización. Nuestra respuesta es afirmativa desde el principio, pues nos resulta tremendamente interesante tener la oportunidad de conocer “in situ” la cultura de la que nosotros pensamos que ha dado pie a esta arquitectura tan fascinante que se desarrolló aquí a partir del siglo XI.
Nuestras indagaciones nos han llevado a desmontar la teoría de que el arte mudéjar aragonés está basado en el almohade y a considerar como cierta la de que realmente proviene de otro arte anterior, de la época taifal, y que denominamos “zagrí”. Pero claro, éste de algún sitio tuvo que venir. Al tratarse de una arquitectura de ladrillo y yeso, que sólo se desarrolló en Oriente Medio, y siendo que de allí vinieron otras disciplinas, empezó a crear cuerpo entre nosotros la posibilidad de ese origen para nuestra arquitectura zagrí y mudéjar. A medida que avanzábamos en esa línea, se consolidaban más nuestras sospechas y cada vez eran más sorprendentes los enormes parecidos que parecían emparentar la arquitectura aragonesa de ladrillo y yeso con la persa (técnicas constructivas, motivos decorativos, etc.). Ahora se nos ofrecía la posibilidad de “tocarla”.
Irán es un gran país: 1.600.000 Km2 de extensión y 75 millones de habitantes. La arquitectura que buscamos está principalmente en las regiones de Khorasán (al este) y de Shiraz (al sur), muy alejadas de las ciudades que nos ofrecen visitar, que son principalmente Teherán, Qom e Isfahán, pero aun así el viaje promete ser muy interesante para nuestras investigaciones, pues, sin duda alguna, algo “tocaremos” y, sobre todo, resultarán muy provechosos los contactos que allí podamos establecer con diferentes universidades. No deja de ser alentador que mientras aquí, en nuestra tierra, se nos cierran las puertas al debate en el ámbito universitario, allí se nos puedan abrir. A mí, concretamente, me interesa mucho examinar el yeso de las juntas de los ladrillos, algo que sólo puede hacerse aquí, en Aragón, y allí, con 4.000 Km de tierra de por medio.
Aquí siempre nos han enseñado que, para hacer un muro exterior, los ladrillos se colocaban con mortero de cal (hasta que apareció el cemento); nunca con yeso, porque éste se deshace con la lluvia. Pero no nos dijeron que la práctica del yeso viene desde las primeras civilizaciones mesopotámicas y que en Persia (Irán en Irak) nunca se perdió, seguramente porque nuestros profesores universitarios no lo sabían y también desconocían esa singularidad de la arquitectura tradicional aragonesa. Es chocante, cómo en el mundo actual, donde las comunicaciones están tan desarrolladas, todavía se mantienen importantes distancias (e ignorancias) en cuanto a lo cultural se refiere. De las diferentes épocas de la historia de Persia, a nosotros nos interesaba conocer la del imperio sasánida (años 224 al 651), porque es el periodo donde desarrolla buena parte de la cultura que después los árabes extenderían por todo el Mediterráneo y traerían a la Península Ibérica. Pensamos que vino cultura islámica porque fue el islam quien la propagó, pero fue fundamentalmente persa, porque era por aquel entonces la civilización más avanzada, y así se ha demostrado en otras disciplinas como la filosofía, la música, etc. Tanto o más nos interesan también los periodos omeya y abasí (dominio islámico) y, sobre todo, el selyuquí (1037-1157), por ser la época en la que hubo de tener lugar el intercambio cultural con Zagr al-Andalus con mayor intensidad. Aun así, no es de despreciar tampoco conocer la arquitectura safaví porque, aunque se desarrolló en una época en la que ya no cabe pensar en ese intercambio (1501-1736, éramos dos mundos ya muy separados), era allí la heredera de las anteriores, así como aquí la nuestra también lo era. Aquí les consideramos “árabes”, pero ellos no se sienten así. Hasta en eso nos parecemos: para ellos los árabes fueron unas gentes que les invadieron y que dominaron allí hasta que consiguieron echarles para seguir siendo independientes (como aquí). Ni siquiera se quedaron con el idioma, pues allí se hablaba persa antes de la llegada de los árabes, siempre se habló persa y se sigue hablando. Se trata de un pueblo con una fuerte personalidad.

El asunto adquiere cariz de aventura, pues no llegamos a comprender por qué alguien nos invita a semejante empresa, con el componente añadido de ese estereotipo que aquí tenemos de aquellas gentes. Se nos informa que vamos en el viaje un grupo de ocho personas: por nuestra parte, Javier Peña y José Miguel Pinilla (como arquitectos), y yo como arquitecto técnico; también un profesor de Historia llamado Virgilio Martínez Enamorado y dos musulmanes españoles, Agustín/Ammar López (de Las Palmas de Gran Canaria) y Francisco/Hassan Aparicio (de Madrid). Los otros dos componentes del grupo son el propio Raúl González y su hija Laila. El viaje se iba a producir entre los días 4 al 12 de febrero, con escala en Estambul, tanto a la ida como a la vuelta. Ante la duda de dónde nos metíamos, Javier Peña se puso en contacto con Jesús Lorenzo (doctor en Historia, arqueólogo y arabista, que dio una charla el año pasado en Tauste invitado por la Asociación Cultural “El Patiaz”) para ver si conocía a alguien del grupo y podía aportarnos alguna información. Jesús respondió enseguida que no sabía nada de esa Organización pero que sí conocía a Virgilio y que era un tipo muy majo y muy competente. Puestos ya en contacto con Virgilio, se confirmó la información de Jesús Lorenzo y nos manifestó su gran interés por realizar este viaje. Indagando en Internet sobre quién podía ser esa ONG llamada “Musulmanes por la Paz”, los hallazgos no resultaron alarmantes, pero tampoco excesivamente tranquilizadores, pues existe una web llamada www.musulmanesporlapaz.org en la que habla de un califa que reside en el Reino Unido y con unos tintes de secta un poco extravagantes. La otra era www.ongmusulmanesporlapaz.es, con unas pintas más “normales”, pero no sabíamos a quién debíamos el detalle de invitarnos. La mayor intriga vino cuando, después de haber hecho la transferencia por el importe del billete de avión de ida y vuelta al número de cuenta que se nos había indicado (por cierto, a nombre de un tal Pawel Piotr Szydlowski, para más incertidumbre todavía), se nos manda un cuestionario a rellenar para la solicitud del visado. En él había que responder a la pregunta –entre otras- del motivo del viaje, con la instrucción de que escribiéramos “asistir a las ceremonias del aniversario de la Revolución Iraní”. Otra pregunta era “quién pagaba los gastos”, en la que había que responder “La Organización de las Ceremonias”. Uno no podía salir de su asombro y experimentar cierto grado de inseguridad, pero nos sentíamos ya como embarcados en la aventura y no había marcha atrás... 
(Continuará...)