domingo, 3 de julio de 2011

TENEMOS EN TAUSTE LA TUMBA ISLÁMICA MÁS ANTIGUA DE ARAGÓN (2)


¿Qué significa esto?. Pues, sencillamente, que en la primera mitad del siglo VIII, en el actual barrio del “Esporrín” (me enteré hace poco de que tenía ese nombre), ya había un cementerio y, si había un cementerio, es porque había una ciudad, lo que demuestra que la fundación de Tauste no es de época musulmana sino anterior.


¿Cuánto anterior?. Quién sabe. Aquí empezaríamos a plantear hipótesis que no dejarían de ser sino eso, meras hipótesis, en tanto que no se avance en la investigación. Al fin y al cabo, la construcción de la Historia consiste en eso, proponer caminos de solución y avanzar sobre los mismos, hasta comprobar si son certeros y se pueden dar por válidas las hipótesis planteadas, o erróneos y corregir el camino. De momento, si bien yo ya puse en entredicho la historiografía oficial sobre los orígenes de Tauste detectando errores evidentes en la interpretación constructiva de nuestra torre, a partir de otros estudios (investigadores como Francisco Íñiguez, Agustín Sanmiguel, Javier Peña o José Miguel Pinilla), plasmándolo en mi trabajo “Tauste en los Siglos XI al XIII”, ahora ya, con este descubrimiento, resulta que una parte del mismo ya puede tambalearse. Me refiero al planteamiento que hice del Tauste anterior al siglo XI como un pueblo muy pequeño (ese pequeño tamaño que los historiadores aún mantienen a principios del siglo XII). Quizá era ya algo importante, en cuanto a casco urbano y a población se refiere. Repito, quién sabe.


De cualquier manera, todo esto encaja con lo que cuenta Marisancho Menjón en su reciente libro titulado “El Castillo de Sora” (cuya lectura recomiendo), en las páginas 29 a 36, como también encaja con lo que ya escribió Miguel Angel Pallarés en el libro “Tauste, Agua y Vida”, donde fecha un capitel hallado en Barrio Nuevo, situándolo en la segunda mitad del siglo VII. Este dato es muy interesante ya que Pallarés, con toda prudencia, lo califica como “visigótico o árabe”, es decir, que puede estar a caballo entre ambas etapas de la historia, aunque su datación entre 650 y 700 parece indicar su inclinación a situarlo más bien en época visigoda. Por supuesto, se trata de un resto puntual, pero ¿qué pinta una pieza de alabastro tan finamente tallada como ésa, con decoración vertical hecha a cincel y trépano, de palmetas rematadas con volutas y con sogueados, en un pueblo al que todavía se le supone en la noche de los tiempos?. Si existía ya ese capitel en Tauste en esos años, no estaría sólo –evidentemente- y pertenecería a una construcción consecuentemente rica con el valor artístico que denota ese capitel. Si es posterior a 714, pudo ser la mezquita, pero si es anterior –como aventura Pallarés-, pudo ser una iglesia visigoda o un palacio de aquella época.


El catedrático D. Carlos Laliena, en un trabajo titulado “Acerca de la articulación social de los espacios rurales en el Ebro medio (siglos V-IX)”, asocia asentamientos de época visigoda con cursos de agua. ¿Hubo agua en el Esporrín?. Sabemos de la existencia de la balsa del “Granero”, en el inicio de la Avenida Obispo Conget, pero siempre hemos conocido toda esa zona como “Las Eras”, un auténtico secarral. Francisco Javier Gutiérrez lanza la reflexión de que “hay que pensar que el clima ha ido extremándose y secándose; tal vez hace mil y pico años esa balsa abasteciera campos de cultivo en esa zona”. Quién sabe.


Quiero decir con todo esto que nuestro “buen mozo” de la tumba nº 2 (habría que ponerle nombre, ¿no os parece?) no es el primer hallazgo de épocas tan tempranas de la historia de nuestro pueblo y que habrá que dejar de considerar esas épocas como “la noche de los tiempos”, como si nada hubiera habido.


De todas formas, tampoco parece muy creíble que Tauste sea una fundación visigoda, pues no es una etapa de la Historia de España que destaque especialmente por ningún esplendor demográfico ni urbanístico. Si no fue así, la etapa anterior es la romana, de la que tenemos constancia de la existencia de “villas” o caseríos en nuestro término municipal, pero ciudades... Además, tenían un concepto del urbanismo muy ortogonal, a partir de dos ejes perpendiculares (Cardo y Decumano) y todo un trazado perpendicular, cuyo exponente más cercano lo tenemos en Zaragoza, donde el Cardo es la C/ Jaime I y el Decumano la C/ Mayor. No es un modelo urbanístico que corresponda a nuestro pueblo.


Casi podemos encontrar mayor probabilidad en la época prerromana, de la que sí hay constancia de ciudades bien organizadas, como es el caso cercano de Valdetaus. Quizá no sea muy descabellado pensar que aquí hubo una ciudad contemporánea con aquélla: ésta en un escarpe sobre el río Arba y aquélla en otro sobre el río Ebro.


¿Quién sabe? De momento, todo son conjeturas, todo es posible y, como decía antes, la única forma de avanzar en el conocimiento de la Historia es estudiar, investigar, aventurar, equivocarse, rectificar, etc. Nuestro arqueólogo, Francisco Javier Gutiérrez, augura un futuro prometedor para Tauste en el terreno de la investigación arqueológica y en la puesta en valor de nuestro patrimonio y de nuestra historia. No corren buenos tiempos económicos, pero, poco a poco, tendremos que ir haciendo el camino.

TENEMOS EN TAUSTE LA TUMBA ISLÁMICA MÁS ANTIGUA DE ARAGÓN (1)

El pasado 29 de octubre colgué un artículo en este mismo blog en el que informaba del importante hallazgo de la necrópolis musulmana de Tauste.



Voy a confesar una cosa: dentro del abanico de fechas probables que adelantaba para este cementerio (entre los siglos VIII y XII), siempre pensé que pertenecerían al siglo XI. Ya era mucho logro para Tauste y para la Asociación El Patiaz haber descubierto un cementerio islámico donde se pensaba que simplemente se trataba de unos enterramientos de finales del siglo XIX, consecuencia de una epidemia de cólera, como para suponer cosas tan fantásticas como que fueran posteriores a la conquista cristiana (según la historiografía, no quedó población musulmana) y, mucho menos anteriores.



¿Por qué? Pues, sencillamente, porque, si en alguna de aquellas épocas podíamos suponer con cierta seguridad algún esplendor a esta parte del Valle del Ebro, es en la de la Taifa de Saraqusta (1018-1110). Ya teníamos bastante con defender que Tauste era algo tan importante en el siglo XI como para llevar a cabo la construcción del fabuloso alminar que hoy conocemos.



De modo que nuestro arqueólogo Guti recogió tres huesicos de sendos esqueletos allí encontrados (tumbas 1, 2 y 3) y los envió al Laboratorio de Geocronología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, para que les pusieran fecha mediante el método del Carbono-14.



Cuál es nuestra sorpresa al encontrarnos con que esa gente allí enterrada no es del siglo XI (como hubiera sido lo normal, bajo la hipótesis más modesta contemplada por nosotros), sino anterior.



Vayamos por partes. Recordemos que de aquella fosa de unos 20 m2 de superficie y tan sólo 50 cm de profundidad, casi la mitad se había removido en el siglo XX para realizar una zanja, y que en los 10 m2 restantes aparecieron nada menos que cuatro tumbas y el inicio de una quinta, todas ellas con los restos humanos colocados de perfil, sobre el costado derecho y con la cara mirando hacia La Meca, siguiendo el rito islámico. Según la antropóloga Miriam Pina:



- La tumba nº 1 correspondía a un varón de edad comprendida entre 20 y 35 años.
- La tumba nº 2 a un varón de 30 a 45 años, de una estatura de 1.75 m (muy alto para su época), con síntomas de lesiones artrósicas y osteoporosis en los cuerpos vertebrales.
- La tumba nº 3 era de una mujer y presentaba degeneración en una de las extremidades inferiores; apareció sin uno de los pies, aunque no presentaba indicios de lesión en la tibia que indicara amputación.
- En la tumba nº 4 había un niño de 3 a 5 años y se encontraba muy deteriorado (sólo estaba el cráneo y poco más).






Curiosamente, las dataciones que aporta el método radiocarbónico son más certeras cuanto más antiguos son los restos y, en este caso, los resultados que nos da el CSID (de absoluta validez científica), ordenados de más reciente hacia más antiguo, son los siguientes:




- Tumba 1: entre 890 y 1020. Podemos centrarlo en el siglo X, según el informe del arqueólogo.
- Tumba 3: entre 860 y 990, es decir, entre los siglos IX y X.
- Tumba 2: entre 650 y 780. Naturalmente, la máquina (o lo que sea) que realiza estos ensayos no sabe que la población de esta parte del Valle del Ebro se islamizó a partir del año 714, así es que podemos estrechar la horquilla al periodo comprendido entre 714 y 780.










Imágenes tomadas del informe de Fco. Javier Gutiérrez. Arqueólogo



Los musulmanes habían entrado en España por el Sur allá por 711 y llegaron a estos lugares en 714. El conde Casius (visigodo o hispanorromano), señor de estas tierras, debió salir al encuentro del caudillo Tariq ibn Ziyad para decirle que “vamos a llevarnos bien, yo me someto a vosotros y, a cambio me dejáis en paz con mis tierras y con mis súbditos”, entre los que estarían estos pobres tahustíes, tawustíes, tawassutíes o como se llamaran. Al señor Tariq debió parecerle bien y nuestro Casius se hizo un viajecito hasta Damasco para convertirse vasallo del Califa, que por aquel entonces vivía allí. De modo que, como el señorito se nos ha convertido a la nueva religión, a la chusma no nos queda otro remedio que hacer lo propio. Eso o pagar impuestos para seguir siendo cristiano, y no están los tiempos para bollos. Total para que cuatrocientos años después vinieran otros cristianos a echarles porque no eran cristianos. Menudo sinvivir de religiones y siempre a pagarlo los mismos.


Cuento esto para justificar que siempre intento evitar la expresión “llegada de los musulmanes a nuestras tierras”, porque eso daría la idea equivocada –y siempre erróneamente admitida- de que habrían llegado unos árabes (extranjeros) para colonizar esto, y no fue así. Fueron los propios que aquí vivían los que se islamizaron por las condiciones que les tocó vivir. Por eso hablo de “islamización”, como término correcto.



El caso es que nuestro buen mozo nos da la fecha absoluta más antigua para un individuo enterrado mediante rito islámico en todo Aragón, según el dato proporcionado amablemente por el arqueólogo de la Diputación General de Aragón D. José Ignacio Royo. Ahí es nada.

lunes, 6 de junio de 2011

AGUSTÍN SANMIGUEL MATEO


Ayer, domingo, 5 de junio, salió publicado en Heraldo de Aragón un artículo escrito por Mariano García, sobre el legado vital de Agustín Sanmiguel Mateo.

Seguramente, la mayoría de las personas que lean esto no habrán oído hablar jamás de este personaje ni les sonará su nombre para nada. Por eso, quiero aprovechar para hacerle un pequeño homenaje a través de estas líneas.

Lamentablemente, no tuve el privilegio de conocerle personalmente, pero es mucho lo que me han hablado de él José Miguel Pinilla y Javier Peña. Falleció hace dos años. Efectivamente, tal y como dice el autor del artículo, fue un bilbilitano (calatayubí, como hubiese dicho él) defensor del patrimonio histórico, espíritu inquieto e investigador certero, algo que, en esta tierra nuestra, tan canalla a veces y tan admirable otras, es tarea de gigantes y cabezudos, porque hace falta ser muy gigante (intelectualmente, se entiende) para tener la lucidez que tuvo aquel hombre en el desarrollo de toda su obra, y muy cabezudo, para estar erre que erre, convencido de lo que decía, ante unas instituciones dirigidas por personajes que, en la mayoría de los casos, el mayor aprecio que le hacían era no hacerle aprecio, que es el peor desprecio que se puede hacer a una persona.

A pesar de ello, nuestro hombre, con su talante de persona prudente y harto de razón en los argumentos que esgrimía, supo ganarse el respeto y la admiración de todos los que le conocieron, incluso de esas instituciones, que ya es decir.

Reconozco que sólo he podido conocer una pequeña parte de su legado, de la cual tengo que destacar un libro titulado “Torres de Ascendencia Islámica en las Comarcas de Calatayud y de Daroca”. Lo busqué por todas las partes, por todas las librerías, y no había forma de conseguirlo. Por fin, pude hacerme con un ejemplar, gracias a Marisancho Menjón.

En él, describe las torres de manera magistral, tanto su estructura como su decoración, algo que, más o menos, se puede encontrar en publicaciones de otros autores, pero, además, establece su relación con otras torres islámicas de Oriente y Occidente. Es admirable la sencillez con que expone sus argumentos, con qué respeto parte siempre de las fuentes académicas, a veces para ratificar lo que las mismas dicen, aunque siempre aportando algo nuevo, producto de su gran capacidad de observación y de síntesis, pero otras para llegar a conclusiones totalmente contrarias. Y con qué elegancia, sin omitir un solo ápice de los argumentos “oficiales” (según los cuales, en Aragón no queda nada del arte andalusí, salvo el Palacio de la Aljafería, y lo demás es todo mudéjar, construido tras la “Reconquista” cristiana), con una honestidad exquisita, va señalando detalles incoherentes con los mismos, de forma que el lector se da cuenta de que esos argumentos van quedando minados poco a poco, hasta quedar prácticamente desmoronados. Ahí entra él, con su tono prudente y humilde, a decir, como el que no quiere la cosa, algo así como ¿y no será que, en realidad, se trata de un edificio de época anterior, un alminar de época islámica?, y ahí es donde el lector, si ha seguido atentamente todo el entramado del asunto, con dibujos y fotografías incluidos, encuentra sosiego pensando “claro, si es que no puede ser otra cosa”.

Este libro fue editado en 1998 por el Centro de Estudios Bilbilitanos de la Institución “Fernando el Católico”, y mucho me temo que no lo podrán comprar. Podrán adquirir otros, de otros autores, con una encuadernación más rica, mayor colorido, etc., producto de que le habrán destinado mayor presupuesto, seguramente más bien en función de quién es el personaje autor del libro (aquello de “por ser vos quien sois”) que por lo verdaderamente valioso de su contenido. Pero éste no podrán adquirlo. Una lástima.

Donde quiera que estés, Agustín, celebro la publicación de tu última obra, “Calatayud. El conjunto fortificado islámico y su entorno“. Que sirva como un merecido homenaje a tu figura y el preámbulo para el reconocimiento de la veracidad de toda tu labor.

miércoles, 25 de mayo de 2011

TAUSTE, "LA DE EN MEDIO"


Zagrí ha colgado un comentario en la entrada “Toponimia cincovillesa” de este blog, pero como es una entrada antigua y muchos ya no la verán, me ha parecido oportuno rescatar ese comentario y darle el protagonismo que merece, dado el interés que puede despertar, dedicándole esta entrada exclusiva.

De paso, no me limitaré a “copiar” y “pegar” lo que Zagrí dice en su comentario. A Zagrí hay que conocerle: sus neuronas trabajan a una velocidad superior a la media de los mortales y, a veces (casi siempre), cuesta seguirle, así es que trataré de desarrollarlo de la forma más asequible que pueda.

Aunque lo suyo es la arquitectura, él tiene conocimientos de árabe y hace tiempo que viene insistiéndome en que debe haber alguna línea de investigación para determinar de manera más satisfactoria que en los estudios de toponimia conocidos hasta ahora, el origen de la palabra “Tauste”.

Resalta que, si el topónimo "Tauste" es árabe, tiene que haber un significado coherente, y él lo vislumbra de la forma que sigue a continuación.

Muy probablemente, Tauste existe desde antiguo, pero la primera referencia que tenemos de la villa es de época andalusí-zagrí, a través de documentos cristianos. Se la llama Tahust y Teust. Por tanto, el nombre es de origen árabe o anterior (que, en este caso, sería prerromano).

Suponiendo que el nombre sea árabe, veamos cual pudiera ser su significado. Existe alguna noticia dada por personas de habla árabe acerca del significado de Tauste como “Pavo Real”, es decir, TA’WUS. Sin embargo, hay que desechar esta teoría, ya que esta voz no tiene correspondencia con el resultado final TEUST.

Para su análisis, se detectan al menos 4 consonantes: T, W, S, y T. Buscando en el diccionario de lengua árabe, se encuentra un verbo con la raíz WSST: TAWASSATA, que significa (inter)mediar o “estar en medio”. Conviene advertir que el árabe es un idioma muy reglado, de forma que a partir de la raíz de una palabra se forman verbos, sustantivos adjetivos, formas de género, etc., todos ellos en función del orden de las consonantes radicales, las vocales -que en árabe sólo son tres: “a”, “i”, “u”-, y la adición de prefijos, sufijos e infijos.

En este vocablo, TA es una sílaba previa y las consonantes WSTT son las que componen la raíz y dan el significado a la palabra en cuestión, de forma que podríamos expresarlo de manera parecida a un polinomio, donde las consonantes radicales son las constantes y el resto las variables: "taWaSSaTa". Para seguir adelante en la comprensión de este proceso, podemos sustituir cada una de esas consonantes por la letra K, resultando así "taKaKKaKa".

A partir de este verbo, se produciría la sustantivación mediante una operación denominada “masdar”, en la cual, la forma "taKaKKaKa" derivaría en "taKaKKuK", por lo que del verbo "taWaSSaTa" derivaría el sustantivo "taWaSSuT", que dialectalmente sonaría "Taússt". Su significado sería mediación o EL/LA DE EN MEDIO. Por poner un ejemplo, un topónimo conocido con esta raíz es el mar Mediterráneo: al-bahr al-Mutawassit, el mar de En Medio.

Bueno, pues ahí está. Una teoría más, ¿por qué no?. TAUSTE, TAWASSUT, LA DE EN MEDIO. ¿En medio de dónde?, ¿entre Zaragoza y Tudela, El Arba y el Ebro, Ejea y Borja?.

¿Quién sabe?

viernes, 13 de mayo de 2011

¿NO SIENTEN PUDOR?


Lo comentaba el otro día un amigo en una tertulia.

Parece ser que cierto partido político del pueblo de arriba ha puesto a parir al adversario porque ha construido un campo de fútbol que vale 3,5 millones de euros, de los cuales, el pueblo ha tenido que poner casi un millón. Uno se queda perplejo, pensando, en su ignorancia, que quizá no esté tan mal eso de conseguir algo que vale casi cuatro veces lo que a uno le cuesta, y se pregunta de qué bolsillos sale el resto.

Pero el colmo es cuando (aparece en el último número de la revista HOY) el otro partido le responde tratándole de mentiroso (o algo parecido) y de insultar a la inteligencia de los ciudadanos de ese pueblo, porque ese millón de euros sólo lo ha puesto para adelantar pagos, que luego se cubrirá con subvenciones que habrán de llegar antes de 2014, por lo que el nuevo estadio no habrá costado ni un solo euro a ese pueblo.

¡Toma ya!

Desconozco si los ciudadanos de ese pueblo se sentirán ofendidos en su inteligencia, pero los de los demás pueblicos… ya no sé en lo que se nos ofende.

sábado, 16 de abril de 2011

LA MURALLA ANDALUSÍ DE TAUSTE

Como era habitual en las poblaciones medievales, el núcleo originario de Tauste se hallaba rodeado por una muralla construida con los materiales que más abundaban en el entorno, que en este caso era la piedra de yeso (alabastro), para cuya colocación se utilizaba pasta de yeso obtenido de la cocción y trituración de las mismas piedras.

Se trata del mismo sistema constructivo utilizado en la alcazaba de Calatayud y en numerosas fortificaciones andalusíes del valle del Ebro, datables todas ellas en torno al siglo IX, época en la que esta amplia zona constituía la Marca Superior de Alandalús o Zagr-Alandalús (podemos denominarla “época zagrí”). Gran parte de esta muralla se encuentra desaparecida, pero se conoce su trazado a partir de los pocos restos que quedan de ella y de la configuración urbanística del casco primitivo de Tauste. Los restos actuales de la misma se ubican, además de en un macizo existente delante del chaflán del edificio sito en Cuesta de la Cámara, nº 25 (entre éste y una pequeña escalinata que salva el desnivel que hay entre la Cuesta de la Cámara y C/ La Rosa), en buena parte del fondo de las fincas urbanas situadas en la parte derecha de la C/ Rey de Artieda y los cortados que dan a la Avda. Constitución y C/ 21 de Abril, sobre los que todavía se asientan algunas viviendas.

De todos estos restos, el más significativo es el de la C/ Rey de Artieda, en su esquina con la Plaza de la Picarra, dado que presenta un cubo cilíndrico que debió servir como lugar de defensa y puerta de la muralla en ese punto. Generalmente, a cada puerta se le asignaba un nombre, en función del lugar hacia donde estaba orientada: Según este criterio, ésta pudo ser la “Puerta del Arba” (Bab 'Arbaº), así como otras pudieron ser la “Puerta de Tudela” (Bab Tutila, taponando la subida de la Cuesta de la Cámara, junto al macizo antes mencionado), “Puerta de Zaragoza” (Bab Saraqusta, seguramente la más importante, cruzando la esquina Berroy), “Puerta de Ejea” (Bab Siyya, en la escalinata de detrás del Hogar de la Tercera Edad), etc. Pueden verlo pinchando aquí, página 25.

La sorpresa más reciente, relacionada con esta materia, ha sido el hallazgo de unos restos de esta muralla con motivo de las obras de urbanización de la Plaza de Santa María, zona de la Picarra y C/ Rey de Artieda, curiosamente fuera del trazado que se le suponía. Para mayor comprensión, acompaño croquis con el trazado previsto de la muralla en esta zona y el hallazgo, éste último señalado dentro de un círculo rojo.






Tenemos noticias de que el asunto ha sido estudiado por un arqueólogo, requisito previo para poder atravesar esos restos con una tubería de alcantarillado que estaba prevista en el proyecto de urbanización. No dispongo de información suficiente acerca de las conclusiones a las que han podido llegar y advierto que la arqueología es una disciplina que escapa a mis conocimientos; sin embargo, aun a riesgo de equivocarme y hecha esta advertencia, expondré aquí mis observaciones al respecto.

A la vista del hallazgo, la primera impresión que se recibía era que se trataba de los restos de una muralla de mampostería de yeso que cruzaba la calle que baja de la iglesia hacia la Picarra. La zanja en la que se descubrió se había abierto en el sentido longitudinal de la calle, junto al bordillo de la acera que separa la calzada del jardincillo situado en el lado izquierdo. Anunciaron que se trataba de un muro de unos 3,60 metros de espesor, y, efectivamente, ésa venía a ser, aparentemente, la anchura del macizo en cuestión. Digo “aparentemente” porque allí no parecía verse toda esa anchura cruzando la zanja. Más bien parecía un muro de poco más de un metro de espesor que venía de las edificaciones de enfrente, para, una vez llegado a la acera, hacer un recodo para bajar por debajo de la misma o adentrarse en el jardincillo. De hecho, en el lateral de la zanja del lado de la acera se veían los mampuestos de la muralla (ahí sí, hasta los 3,60 metros que dijeron), pero en el lateral opuesto –es decir, en el de la calzada- no era así, sino que aparecía el buro natural del terreno.



Vista del hallazgo mirando hacia la Picarra



Vista mirando hacia la iglesia, donde se aprecia que en el lado de la calzada el cortado es buro y el de la acera es mampostería de la muralla


Da la impresión de que el asunto ya no ha sido objeto de más estudios, pues, una vez tomados los datos por el personal autorizado en la materia, las obras han continuado, se ha roto el muro para atravesar con el colector de alcantarillado y se ha cubierto todo ello con hormigón. Sin embargo, pienso que se trata de una ocasión de oro para conocer el verdadero trazado de la muralla en este punto y que, posiblemente, nos puede proporcionar informaciones muy interesantes para el conocimiento de nuestra historia. El hecho de que el hallazgo se encuentre fuera del trazado previsto quizá signifique un recodo desconocido de la muralla que ratificaría la existencia de esa Puerta del Arba (o como se llamara), pues eran muy comunes las entradas en recodo como estrategia defensiva. A todo ello aporta un gran interés la existencia de esos restos de torreón semicircular o cubo cilíndrico que arriba se mencionan a tan sólo 20 metros de distancia en línea recta. El análisis adecuado de todo ello nos podría dar, no solamente la situación exacta de la puerta, sino también la configuración arquitectónica de la misma. Quién sabe las sorpresas que todo ello nos puede deparar y que pueden servir para recuperar patrimonio e ir sumándolo a éste nuestro tan vapuleado a lo largo de las últimas décadas.





Detalle del hallazgo. Los paneles amarillos ocultan huesos humanos, correspondientes a enterramientos de época muy posterior a la de la muralla


Aún estamos a tiempo. Probablemente la muralla continúe bajo la parte de jardincillo que no se ha excavado. Si es así, ahí estará a salvo de más agresiones. Podemos excavarlo con un coste mínimo, sobre todo si el Ayuntamiento dejara ese trocico sin pavimentar (sólo son 25 o 30 m2), que no molestaría para nada, de momento. Quizá ahí encontremos algún trozo de muralla digno de ser rescatado y, aun en el peor de los casos, en que no nos aportara gran información para las incógnitas que aquí planteo, debidamente restaurado y señalizado con un cartel explicativo de lo que representa, podría quedar muy bien, como un digno testigo de lo que fue nuestro pueblo.

Pensemos que se trata de la obra más antigua levantada por la mano del hombre (al menos, conocida) que aquí se conserva y que en todos sitios no pueden presumir de tener unos vestigios de nada menos que doce siglos de antigüedad.

lunes, 14 de marzo de 2011

PROYECTO DE PROMOCIÓN TURÍSTICA DE TAUSTE

Ahí lo tienen ustedes. Para los que quieran conocer el contenido del trabajo de Carolina Izquierdo, pueden descargarlo en:

http://www.elpatiaz.es/descargas/proyecto_turismo_2010.pdf