viernes, 31 de diciembre de 2010

LA CONQUISTA DE TAUSTE POR LOS CRISTIANOS


En la memoria de todos los taustanos queda el 2005 como año de la celebración del IX Centenario de la incorporación de Tauste al Reino de Aragón. Sin embargo, posiblemente pocos se acordarán de una interesante charla que tuvo lugar a finales de 2003, en el marco de las V Jornadas sobre la Historia de Tauste organizadas por la Asociación Cultural El Patiaz. La charla que les digo llevaba por título “La conquista feudal a escala local: el ejemplo de Tauste en el valle medio del Ebro (S. XII)” y fue impartida por D. Carlos Laliena Corbera, catedrático de Historia de la Universidad de Zaragoza, Departamento de Historia Medieval, hombre de gran solvencia y reconocido prestigio.

Dijo cosas tan interesantes y novedosas como que, ya en el siglo XI, se detectaba una gran actividad social en el valle medio del Ebro, donde se encuentra situado nuestro pueblo, así como las ansias del incipiente Reino de Aragón por hacerse con estas tierras fértiles, acostumbrados, como estaban, al paisaje duro y agreste de sus montañas pirenaicas. Tauste ya aparecía en las fuentes documentales con ocasión del pago de parias que aquellos cristianos exigían por la fuerza a las poblaciones musulmanas. La primera noticia conocida procede de un intercambio entre los hijos del rey Sancho Ramírez, Pedro y Fernando, en 1086, por el cual éste recibía, entre otros bienes y lugares, “Tauste, con sus términos y derechos, los que hoy tenemos y los que podremos adquirir en el futuro”. Este intercambio se llevaba a cabo por mandato del rey y, naturalmente, se refería a las parias que venían cobrando, a la vez que manifestaba que el dominio de la localidad ya se encontraba en el punto de mira de sus intereses militares. En 1094, con el infante Fernando ya desaparecido, el rey hizo donación del diezmo de la paria que le satisfacía esta población zagrí a la iglesia de San Martín de Biel. Aun tratándose sólo de la décima parte del impuesto, debía suponer ya una cantidad de cierta importancia, por lo que la paria completa ya sería un importe respetable. Siempre se había dado de lado a esta observación, pues nunca se pensó que Tauste hubiera sido en aquella época un núcleo de población importante, hasta hace pocas semanas en que encontramos el gran cementerio islámico.

Se había admitido que Tauste había conquistado por Alfonso I el Batallador en 1105, como consecuencia de la conquista de Ejea, en su avance hacia Zaragoza, haciendo donación de todo ello al Monasterio de San Juan de la Peña. Sin embargo, Carlos Laliena detectó un error importante en la interpretación de los datos, pues en el documento de donación se hablaba del abad García, pero éste había comenzado a dirigir este monasterio a principios de 1121 y el de 1105 se había llamado Sancho. Incluso con Ejea se plantea el interrogante de si fue conquistada en 1105 o 1110, pero, aunque fuera en 1105 y Tauste con ella, pierde totalmente relevancia esa conquista por lo que vamos a ver a continuación.

Resulta que desde el año 1086, el resto de Alandalús viene siendo ocupado por los almorávides, pueblo guerrero y fanático procedente de grupos nómadas del Sahara. El reino saraqustí nada puede hacer militarmente contra ese imperio africano en expansión, pero a base de intensas actividades diplomáticas, a diferencia del resto de los reinos de taifas de la Península, sigue manteniendo su independencia. Este difícil equilibrio se ve roto, por fin, en 1110, año en que los almorávides se hacen con el control de este territorio, terminando así los 92 años de aquel reino zagrí. De la repercusión que aquello tuvo en nuestro pueblo hay una noticia procedente de la iglesia de Santa María de Uncastillo, en un documento en el que se menciona “in illo agno quando preserunt moros Teust”, alusión más que probable al apoderamiento de Tauste por las tropas bereberes.

Podríamos contar anécdotas curiosas, como que el sultán zaragozano Abd al Malik, que reinaba con el título de “Imad al Dawla” (El Pilar de la Dinastía), se refugió en el castillo de Rueda y mantuvo negociaciones con Alfonso I para llegar a un acuerdo por el que éste le ayudaría a recuperar Zaragoza a cambio de recibir la ciudad de Tudela.

El caso es que Zaragoza duró tan sólo ocho años en poder de los almorávides, acabando con la entrada triunfal de Alfonso I de Aragón en la ciudad, el 18 de diciembre de 1118. Pero el hecho relevante es que Tauste seguía en poder musulmán, en contra de lo que siempre se ha dicho. En 1119 caen Alagón, Tudela y Tarazona, y Tauste no debió caer hasta la primavera de 1121. Alfonso I menciona en su crónica que tuvo "frontera” (enfrentamiento bélico). No dejan de ser un enigma los motivos por los que Tauste, ante la desesperada situación en que se encontraba respecto al mundo cristiano que lo rodeaba, opuso resistencia militar, la cual no debió de ser escasa, pues tuvo que ser severamente agredido y doblegado a la fuerza. Esto explica por qué en época ya cristiana nunca aparece en Tauste población musulmana ni morisca; los supervivientes que quedaran serían obligados a emigrar, en el mejor de los casos, o, en el peor de ellos, ejecutados o convertidos en esclavos.

Es una historia que contrasta con la de la vecina Borja, que fue tomada pocos meses más tarde, donde no ofrecieron resistencia y Alfonso les concedió unas ventajosas condiciones de capitulación, permitiéndoles conservar su libertad, sus bienes, derecho vital de emigrar, sus propias leyes y jueces, etc., todo ello a partir de “el día en que entrasteis en mi poder y fuisteis de mis criaturas”, perdonándoles “cuantos males y errores hicisteis hasta el día en que fue hecha esta carta”.

Sinceramente, estuvieron muy bien los actos organizados durante 2005 con motivo de la celebración del IX Centenario de la incorporación de Tauste al Reino de Aragón y mereció la pena. Pero me temo que aquí nos cuentan las cosas y lo único que sacamos en limpio es decir al día siguiente “qué bien estuvo este hombre anoche y qué cosas más interesantes nos dijo”, sin que cambie la consideración de un hecho tan importante en nuestra Historia.

No es algo precisamente baladí el hecho de que Tauste fuera conquistado en 1105 o 1110 con Ejea o nada menos que tres años después que Zaragoza.

¿Seremos capaces de celebrar en 2021 el IX Centenario de la verdadera incorporación de Tauste al Reino de Aragón?.

P.D. Me guardo otra celebración en la manga, no menos importante, para 2018: el 1º Milenario de la Creación del Primer Estado Independiente en el Valle Medio del Ebro”, con la declaración de independencia del Reino de Saraqusta por Mundir I. A ver si vamos a celebrar el 1º Milenario del Nacimiento del Reino de Aragón en 2035 (muy importante, por supuesto) y se nos va a olvidar éste antes.
Otra observación más: fíjense en que no utilizo la palabra "reconquista", puesto que, cuando Alfonso I toma estas tierras, es la primera vez que entran a pertenecer a su reino. No se trata de unos territorios que antes hubieran pertenecido ya a Aragón, por tanto se trata de una "conquista" pura y dura y no "reconquista".

sábado, 18 de diciembre de 2010

UNA DE ROMANOS

Lo que quiero contar hoy no tiene nada que ver con el pasado zagrí de nuestro pueblo, pero me apetece hacerlo porque se trata de un hecho de indudable trascendencia para nuestro mundo actual. Algo que la mayoría de la gente ignora y que tuvo su origen en un lugar olvidado del actual Aragón, situado en la Comarca de Calatayud, entre Mara y Belmonte.

Allí se encontraba una población celtíbera llamada Segeda (Sekaisa), a la que los romanos habían declarado la guerra por haber ampliado el límite de sus murallas (mira tú qué delito). Segeda se alió con Numancia para luchar contra el ejército romano y en el año 154 a.C. lograron parar el ataque de éste contra Segeda, mandado por el cónsul Quinto Fulvio Nobilior, para luego pararlo en Numancia.

En 153 a.C. vencen al ejército de Quinto Fulvio Nobilior compuesto por 30.000 hombres. Las tropas celtíberas, compuestas por segendeses y numantinos, iban mandadas por un tal Caro de Segeda. Se habla de 6.000 muertos romanos, para que vean ustedes que también hubo algún un “viriato” por estos lares. También se dice que el propio Caro murió el mismo día, persiguiendo al ejército romano en desbandada. Se ve que le había cogido gusto a eso de matar romanos, pero, al final, Caro lo pagó caro.

Pues bien, puestas las cosas así de feas para la todopoderosa Roma, decidieron realizar un cambio en el calendario que perduraría hasta nuestros días. Resulta que, hasta entonces, el cambio de año se realizaba hacia el 15 de marzo, con la entrada de la primavera, siendo en esa fecha cuando se llevaban a cabo las elecciones de los nuevos cónsules. Para la campaña contra Segeda, ello implicaba que, entre preparativos, desplazamientos y demás, se plantaban en estas tierras ya iniciado el otoño y pasar las penurias del frío invierno, por lo que decidieron adelantar las elecciones al 1 de enero y así poder iniciar la campaña contra Segeda a primeros de verano.

El final de la historia ya la pueden imaginar: ganaron los romanos, faltaría más, que para eso era el ejército más poderoso del mundo, pero el nuevo calendario quedó instaurado así hasta nuestros días. De esta forma podrán comprender por qué septiembre no es el séptimo mes del año sino el noveno, octubre no es el octavo sino el décimo, noviembre no es el noveno sino el undécimo y diciembre no es el décimo sino el duodécimo.

Algo de total repercusión para casi todo el mundo mundial, incluso en la actualidad, y que tuvo su origen aquí, en un lugar de Aragón de cuyo nombre nadie se acuerda.

Curioso, ¿verdad?.

sábado, 11 de diciembre de 2010

LA TORRE ZAGRI ES NUESTRA (2)


Iba a colgar un comentario como respuesta a los de mis amigos Lucero y José Miguel Pinilla, pero me iba a salir un poco largo y he decidido escribir este post.

Quiero matizar lo de “nuestros antepasados”. Realmente, no hay que tomarlo al pie de la letra desde el punto de vista genético (¿quién puede saber quiénes eran sus antepasados hace un milenio?), sino más bien desde la perspectiva de que se trata de unas gentes que nos precedieron en el hecho de vivir en este mismo lugar y que algo (mucho o poco) tienen que ver con lo que ahora somos nosotros.

No es exacta la afirmación de que “fueran enterrados allí por circunstancias del tiempo”. De igual forma que ahora no es algo circunstancial que a un taustano se le entierre en el cementerio actual de Tauste, tampoco lo era entonces que se le enterrara en ese lugar: era “su cementerio”, el más importante que había en Tauste, pues aparte estarían los de las minorías cristiana y judía, cuyos posibles emplazamientos ya he señalado en otras ocasiones.

En mi trabajo sobre “Tauste en los siglos XI al XIII” situaba estos lugares, basándome en datos que pueden ser consultados en este trabajo. También lo explicaba en un artículo titulado “El cementerio zagrí”, que publiqué en este mismo blog hace casi un año, cuando todavía no se había hecho la cata que demostró finalmente que esos enterramientos correspondían a gentes de religión islámica (lo que no significa que fueran extranjeros, insisto una vez más en ello). Aquel artículo sirvió, entre otras cosas, para que un “gracioso” colgara un comentario que decía: “con tu gran poder de prediccion te invito a que tambien localices donde tenian los moros la parada del autobus". Lo pongo así, tal cual, sin acentos, porque así es como lo escribió su autor. Naturalmente, este tipo de “graciosidades” suelen hacerse desde el anonimato. Pueden verlo en el propio artículo. A lo que quise responderle, una buena amiga mía ya lo había hecho por mí, muy cumplidamente, por cierto. Ya no respondió y me imagino que ahora, ante la evidencia del hallazgo, se lo habrá tenido que comer con patatas.

Cuento esto porque uno debe andarse con pies de plomo. No deja de haber gente que está esperando a que uno resbale para ponerle en evidencia y desacreditarle. No solamente gente que no tiene nada que aportar al asunto, sino que probablemente también haya alguien que, teniendo cosas muy importantes que decir al respecto, permanezca callado, quizá porque todo esto suponga un vuelco de lo que siempre ha pensado y le pesa más su propio ego que el interés colectivo. Esperan a que, de igual forma que ha subido la espuma (pongo el símil de la cerveza), baje y todo quede en el olvido, de forma que nunca cambie nada y sigan permaneciendo sus postulados como válidos e indiscutibles, sobre todo si ellos no tienen nada que ganar personalmente.

Realmente, es una actitud tan cómoda como eficaz. Voy a ponerles un ejemplo de cómo el olvido obra a favor de estas posturas conservadoras.

En diciembre de 2003, el catedrático de Historia D. Carlos Laliena impartió una interesante charla en la Casa de Cultura sobre la conquista de Tauste por parte de los cristianos, en el ámbito de las jornadas de historia que cada año organiza la Asociación Cultural El Patiaz. En aquella charla expuso, entre otras cosas, la gran actividad demográfica y social que detectaba en el valle medio del Ebro en el siglo XI y el dato interesante de que la conquista de Tauste hubiera que fecharla en 1121 en lugar de 1105, como siempre se ha creído, todo ello sólidamente argumentado. Cuando llegó el apartado de ruegos y preguntas, el presentador que estaba sentado a su lado le dijo muy acertadamente algo así como “nos ha trastocado usted, pues pensábamos celebrar en 2005 el IX centenario de la incorporación de Tauste al reino de Aragón”, a lo que él contestó, muy afable, que adelante, que a celebrarlo, que siempre es bueno tener ocasión para celebrar cosas y que aun estaríamos a tiempo de volver a celebrarlo en 2021. Luego supimos que aquel señor se fue de Tauste un tanto desconcertado, con la sensación de que había estado en un pueblo donde las celebraciones oficiales contrastaban con la interpretación que debía hacerse de los documentos.

Fue una de las charlas más interesantes y de alto rigor histórico que se han escuchado en todas las jornadas de historia de Tauste que se vienen celebrando. Al día siguiente el comentario de satisfacción era general, pero pasó el tiempo y todo volvió a quedar como estaba: el concepto de que Tauste fuera conquistado en 1105 (a la vez o a continuación que Ejea) permanece invariable. ¿De qué nos sirve traer a personas cualificadas si después no las tenemos en cuenta?.

No es algo precisamente baladí el que nuestro pueblo fuera conquistado tres años después que Zaragoza (ésta cayó en 1118) y nada menos que 16 años después de lo supuesto hasta ahora. Estoy seguro de que, detrás de todo ello, hay un conjunto de circunstancias apasionantes, algo que contribuiría a resaltar la singularidad de nuestro pueblo ya en aquella época, y parece que nosotros nos empeñemos en no salir de la vulgaridad de siempre. No critico el hecho de que celebráramos en 2005 esa efemérides, pues a esas alturas el evento ya estaba más o menos programado y bien celebrado está, pero, ¿celebraremos en 2021 el IX centenario de la verdadera incorporación del Tauste al reino de Aragón?.

El otro asunto cuestionable del comentario del amigo Lucero es si los restos que aparecen son de las personas que construyeron la torre. Lo primero que hay que resaltar es que se trata de un cementerio muy extenso y, al parecer, bastante denso, con lo cual, hubo de tener bastantes miles de enterramientos. Habrá que aguardar a los resultados del Carbono-14, de los que cabe esperar como fecha más probable la del siglo XI. El arqueólogo, con mucha prudencia, los dató entre los siglos VIII y XII. Si son del XI, podemos suponer con mucha certeza que las gentes que trabajaron en esa construcción fueron enterradas en este cementerio. Si son anteriores, rompería ya todos los esquemas, afortunadamente, pero los rompería, ya que ello supondría que Tauste ya fue muy grande antes de la época de mayor esplendor de Zaragoza, lo cual abriría unos interrogantes fantásticos, dignos de unas líneas de investigación hasta ahora insospechadas.

Mejor será, pues, mantenernos a la espera.

sábado, 4 de diciembre de 2010

LA TORRE ZAGRÍ ES NUESTRA


Hace unos días, a cuenta de esto del cementerio zagrí y de las conclusiones de que la torre de Tauste sea, en su origen, un alminar andalusí, una persona me manifestaba su preocupación.

- ¿Y si ahora nos la piden? –decía ella-.
- ¿Quién? –
le contestaba yo-.
- Pues, eso, los moros.

Vamos a ver: todas esas dudas vienen del falso concepto que tenemos de nuestra historia en relación con el asunto musulmán. Tenemos la noción –quizá porque nos lo enseñaron así en la escuela, en una época muy marcada por la imposición religiosa- de que en España había una gente muy feliz bajo el gobierno visigodo hasta que llegaron los musulmanes jodiendo la marrana (perdón por la expresión). Es verdad que también nos enseñaron que, al final, no fue tan malo el asunto, pues algo se compensó con la aportación cultural que ellos trajeron. Una faceta de ello es, por cierto, tradicionalmente valorada en Tauste, la creación de los regadíos, pues, hasta en la mente de las personas menos cultas está la idea de que “eso nos viene de los moros”, como fuente de riqueza. Pensábamos que hubieran venido a bandadas gentes del Magreb (como ahora, pero muchos más), miles y miles de moros con sus familias, a colonizar España y a imponer su religión en un estado católico, amparados por un poderoso ejército invasor, que era el suyo. Los pobres cristianos españoles serían despojados de sus propiedades y, de esa forma, en tan sólo tres años, se habrían hecho con el control de este país.

Nada más lejos de la realidad. Ya he escrito en otras ocasiones, en este mismo blog, que la invasión musulmana de la Península Ibérica en los comienzos del siglo VIII no fue tanto una invasión armada como cultural. Es cierto que vinieron fuerzas armadas desde el norte de África y gentes del mundo musulmán a establecerse en estas tierras, pero fueron una minoría. Los visigodos, que eran la clase dominante hasta entonces, ejercían el poder de forma tiránica para con el pueblo, con el que casi nunca se mezclaron. Vamos, de todo menos simpáticos. De forma que la llegada del Islam a estas tierras supuso más bien una mejora para los habitantes de aquí que otra cosa. Es un concepto que cuesta asimilar desde la perspectiva actual, pero pensemos que, en aquella época, la religión cristiana no sería más liberal y humanitaria que la musulmana; si acaso, al revés.

De modo que vayámonos haciendo a la idea de que, allá por el 714, cuando llegan los musulmanes al Valle del Ebro, el noble visigodo Casio, propietario de todas estas tierras (afincado en Tudela o por ahí), negocia con ellos y les dice “qué os parece si renuncio al cristianismo, me hago musulmán y vasallo vuestro, a cambio de que me dejéis conservar todas mis propiedades”. Pues vale, asunto resuelto. El siño Casio se hace un viajecico por Damasco y La Meca y viene con el nombre de Banu-Qasi, que así suena más moro. Sus súbditos, es decir, los habitantes de estos lares (Tudela, Tarazona, Borja, Tauste, Ejea, etc.), ¿qué hacen?. Pues muy sencillo: como el señorito se nos ha hecho musulmán, nosotros también (en su gran mayoría, claro), que lo mismo nos da rezar a Dios que a Alá (que dicen que es el mismo) y, además, esta nueva religión parece que es más sencilla y asequible para nuestras cocotas (no tienen cosas raras de “Uno y Trino a la vez”, ni hay intermediarios en la relación entre Dios y el hombre, etc.; en lo demás, todo parecido). Además, si nos hacemos musulmanes, pagaremos menos impuestos.

De esa manera es como nuestros antepasados se hicieron musulmanes. Llevaban aquí siglos (desde cuando los romanos o vete tú a saber), se habían hecho cristianos cuando el Imperio Romano había declarado el Cristianismo como religión oficial y ahora tocaba ser musulmanes. Gentes que nacen, viven, trabajan, gozan, sufren y mueren como nosotros, en unas casas que ocupaban el mismo lugar que ahora ocupan las nuestras, en los mismos campos que nosotros o nuestros ascendientes inmediatos han trabajado, que habitaron este mismo paraje, que vivieron de la misma tierra de la que nosotros vivimos ahora… y que nos dejaron esa majestuosa torre.

- ¿Y si nos la piden?.

¿Quién nos la va a pedir?. ¿A alguien se le puede ocurrir algo tan descabellado como que vengan los italianos a pedir el acueducto de Segovia, sólo porque se construyó en la época romana?. Pues esto es lo mismo.

Claro está que a los italianos no se les va a ocurrir. A la gran mayoría de los musulmanes del mundo tampoco. Cierto es que hay movimientos extremistas en el Islam con el afán de imponer su religión en todo el mundo y reivindicar todo para sí (Alandalús entre otras cosas). Se aprovechan de unas libertades y de unos derechos que aquí tenemos (conquistas sociales que nos han costado siglos de evolución, algo que ellos no han logrado) y que el mundo occidental tendrá que vigilar y defender para que no se malogren por la actitud de esas gentes que abusan de unos derechos que en sus lugares de origen no tienen (ni, menos aún, conceden a los extranjeros), sin admitir unas obligaciones de tolerancia, trabajo, adaptación y convivencia, que deberían suponerse a cambio de esos derechos, a veces al servicio de un proselitismo peligroso. Y quede claro que sólo estoy hablando de unas minorías.

Pero eso es harina de otro costal. Repito que los restos humanos enterrados en la zona sur de nuestro casco urbano no son de personas extranjeras que murieran aquí, sino que eran de aquí. Posiblemente, sus descendientes fueran exterminados, esclavizados o expulsados por los cristianos que vinieron del norte a colonizar estas tierras tras la conquista del Batallador, y, de los cuales, también posiblemente, descendamos muchos de nosotros. Pero hemos de tener conciencia de que nosotros somos la consecuencia de todo ello, del paso, por este viejo solar, de íberos, romanos, musulmanes, franceses, etc., de todas gentes que por aquí pasaron y se quedaron. La expulsión de los vencidos siempre ha supuesto una injusticia, de acuerdo, pero su consecuencia es el afincamiento posterior de esas gentes en otras tierras y la identificación de sus descendientes con las mismas, perdiendo, al final, la identidad de orígenes anteriores.

Por tanto, tengámoslo muy claro: nosotros somos los únicos y legítimos herederos de nuestra torre zagrí. Tenemos que sentirnos muy orgullosos de su origen, sin necesidad de camuflarlo en versiones de que fuera hecha por mudéjares en época ya cristiana, que sólo sirven para restarle su verdadero valor histórico.

Sólo así, no tendremos miedo a que vengan a pedírnosla.
¿Quién?

sábado, 20 de noviembre de 2010

PINILLA SE FUE A SEVILLA


No, no se trata de ningún pareado fácil. Mi amigo José Miguel Pinilla ha estado en Sevilla tan sólo tres días, a primeros de este mes de noviembre, y no pueden ustedes imaginar lo que le ha dado de sí, aun tratándose tan sólo de una simple visita turística.

Diré, para empezar, que me considero medianamente conocedor de esa ciudad, pues, no en vano, pasé allí tres años de mi vida, estudiando arquitectura técnica y he regresado a ella en varias ocasiones. También advertiré que durante los años de carrera, mi vida en aquella ciudad fue dedicada casi exclusivamente al estudio de la carrera, con un contenido eminentemente técnico y carente de aspectos artísticos, por lo que fue una época de escasa sensibilidad por las materias históricas y artísticas. Pero, bueno, de las vivencias y de los paseos por aquella preciosa ciudad siempre queda algo, así es que, cuando José Miguel me dijo que se iba a pasar allí tres días y que si le podía dar algún guión para conocer cosas curiosas de ésas que no suelen ser vistas por los guiris, me metí a fondo, faltaría más. Dije, “hombre, ésta es la mía, para una vez que va a visitar una ciudad que yo me conozco mejor que él” (que siempre es al revés). Para dar toda la talla posible, me puse en contacto con mi amigo Pepe de Sevilla, conocedor como nadie de todos los rincones y entresijos de aquella urbe, también arquitecto, para más señas: “mira, Pepe, que José Miguel va para Sevilla y, aunque ya la conoce, más o menos, tenemos que darle información de cosas curiosas y no habituales, de ésas que tú te sabes, de tipo arquitectónico, gastronómico y todo lo que se te ocurra”. A Pepe le faltó el tiempo para mandarme una guía completísima y decirme “dale mi número de móvil y que me llame, que me gustará acompañarle”. Todo eso y más (ya de mi cosecha propia) se lo paso a José Miguel y él, a Sevilla que se va, acompañado, por supuesto, de su santa.

Tres días es poco tiempo, porque Sevilla es mucho Sevilla. Pues no vean ustedes lo que vino contando a su vuelta. Comiendo en un restaurante, me llenó el mantel (era de papel) de dibujillos como él sabe hacerlos, todo ello improvisado, doy fe de ello, no vayan a pensar que el tío se lo trae preparado para tirarse el farol. Comienza a dibujarme el perímetro de la ciudad almohade, con los restos de la antigua muralla al norte (junto a la Macarena), la Puerta de Jerez al sur, la Puerta de Carmona al este y el Guadalquivir al oeste. Me sitúa la catedral con la Giralda y el Patio de los Naranjos, que, ya saben ustedes que era la mezquita mayor, con el alminar almohade y el sahn o patio de abluciones. Pero a continuación me dibuja otro cuadradico y me dice que eso había sido la mezquita mayor antes que ésta, pero que se les había quedado pequeña y decidieron construirla en este otro sitio. Por supuesto, no es algo que haya descubierto él, que esa información existe, pero no deja de ser algo curioso, poco sabido y que, además, da una explicación lógica al hecho de que la segunda mezquita aljama (la actual catedral) se encontrara prácticamente en un extremo de la medina y no en el centro de la misma, como estaba la anterior. Esta “anterior” que nombramos no es otra que la actual Iglesia del Salvador, una iglesia barroca, grandiosa ella, situada en la plaza del mismo nombre (frente al Hospital de San Juan de Dios) con un patio totalmente reformado que tuvo que ser el sahn y donde se encuentran los restos de lo que pudo ser el alminar. Para mí no deja de ser toda una primicia, así como –supongo- para todo sevillano que se precie.

No quedó ahí la cosa. En el mismo mantel me dibujó plantas y alzados (de memoria, qué tío) de otras iglesias del casco viejo “sospechosas” (como decía él). Plantas de tres naves con portadas barrocas en sus fachadas, pero en las que, de repente, aparecen ventanicas de arcos de herradura o polilobulados (moricos, ellos), en construcciones totalmente “cristianas”, con ábsides apegados de diferentes alturas que las naves, en los que se aprecia que son posteriores a las mismas, y que, para más inri, la torre tiene unas pintas de alminarico que tú no veas. Pero, claro, ahí está la versión de los historiadores: "iglesia gótica con elementos mudéjares, portada barroca de época posterior y torre mudéjar", porque estaban encantados de su Giralda y les gustaba imitar el arte hispano-musulmán. ¿Y no será una mezquita reutilizada, a la que le han apegado el ábside para cristianizarla, y han mantenido el alminar como campanario?.

También resulta “divertida” la interpretación de que, en los Reales Alcázares, el Patio de las Doncellas sea mudéjar, obra de Pedro I el Cruel, mientras que Alfonso X el Sabio, un siglo antes, hacía su parte en el mismo recinto, gótica, por supuesto, como Dios manda. Raro, ¿verdad?. Pero bueno, es la versión oficial.



Patio de las Doncellas. ¿Dónde he visto yo antes los arcos entrecruzados que se ven en la alberca, en la parte inferior de la foto?

Total, que acabó la comida y allí quedaron los dibujillos sobre el mantel de papel, entre migajas de pan, manchas de vino, café, etc. Retuve en la mente el plano de la ciudad que él había dibujado en la comida y, ya en casa, no pude resistir la tentación de sacar el plano que tengo de Sevilla y me dije “qué tío, imposible que no hubiera uno como éste debajo del mantel y él lo haya calcado sin yo haberme dado cuenta”. Entonces recuerdas el tono en que te lo ha contado todo: como el que no quiere la cosa, sin ninguna importancia, como si el mérito de saber interpretar de esa manera las ciudades y los edificios no fuese con él.

Lástima de mantel. Seguro que fue a parar a la basura.

viernes, 29 de octubre de 2010

EL CEMENTERIO ISLÁMICO DE TAUSTE


Ayer, 28 de octubre, comenzaron las excavaciones arqueológicas del hallazgo de restos humanos en la Avda Obispo Conget, a la altura aproximada de su confluencia con la C/ Costa. Los trabajos se llevan a cabo bajo la dirección del arqueólogo Francisco Javier Gutiérrez González, quien, después de examinar los restos encontrados, manifestó que, sin duda alguna, corresponde a un cementerio musulmán.

Dicho cementerio parece tener unas dimensiones sorprendentemente grandes, dadas las informaciones orales facilitadas por personas de la localidad que manifiestan haber tenido conocimiento en algún momento de la existencia de estos restos en diversos puntos de la zona.

Los cadáveres aparecen a escasa profundidad, todos ellos orientados en la misma dirección, siguiendo la tipología típica del enterramiento islámico: depositados en una zanja estrecha, colocados de perfil, sobre el costado derecho y con la cara mirando hacia La Meca. Falta por precisar exactamente la datación de estos restos, para lo cual será necesaria la realización de pruebas de carbono-14. No obstante, cabe adelantar con toda seguridad que la datación más probable es la comprendida entre el siglo VIII (islamización de la Península Ibérica) y principios del siglo XII, fecha en que se produce la toma de Tauste por Alfonso I el Batallador. Efectivamente, a partir de esta fecha no resulta factible la datación de un cementerio de tales proporciones y con la alta densidad de enterramientos que aparece, pues, según los historiadores, después la conquista cristiana no debió quedar población musulmana en Tauste, y, aunque quedara, sería una minoría, por lo que este cementerio tuvo que pertenecer a una época en la que esta población fuera predominante y muy numerosa.

Las características de la necrópolis hallada corresponden al clásico cementerio musulmán o al-maqbara: se situaban en una orilla del camino principal que llegaba a la ciudad, fuera de la misma, pero pegado a la muralla. Era frecuente que el pueblo creciera invadiendo la parte del cementerio inmediata al casco urbano, desplazándolo cada vez más hacia afuera, llegando a rebasarlo en algunos casos. En Tauste, está claro que el camino principal que llegaba a Tauste sería el de Zaragoza, que pudo tener aproximadamente el mismo trazado que en la actualidad marcan la Avda. Independencia, Alfonso I el Batallador hasta Plaza Felipe V, C/ Santa Ana, C/ Fray Angel Martínez y C/ Zaragoza. La ubicación del cementerio en el lugar donde aparece indica la probabilidad de que hubiera una muralla de tapial en esta zona que lo separara del pueblo, la cual rodearía a todo el casco urbano, incluidos todos sus arrabales, como método de control y defensa. Así pues, el visitante que llegara a Tauste en aquella época, una vez dejado el cementerio a su derecha y franqueada la muralla de tapial en esta zona, se adentraría en el arrabal (actual barrio de Santa Ana) hasta llegar a la medina (actual Barrio Nuevo), que era el casco fundacional de la población, encerrado por la muralla de piedra. La puerta principal de acceso a la medina debió de estar en la actual esquina Berroy (confluencia de C/ Zaragoza con C/ Germán). Generalmente, las puertas recibían el nombre de la ciudad a donde se dirigía el camino que de ella partía, por lo que ésta debió de ser la Puerta de Zaragoza o Bab Saraqusta.

El hallazgo y las conclusiones inmediatas que de esto derivan suponen un vuelco total de la interpretación de la historia de Tauste admitida hasta ahora, pues, según la misma, cuando Alfonso I consuma su conquista, prácticamente no tenía siquiera entidad de población, limitándose a unas pocas casas ubicadas en lo que ahora se conoce como “Barrio Nuevo”.

Sin embargo, esta interpretación venía siendo cuestionada desde hace un par de años, cuando yo mismo expuse en mi trabajo “Tauste en los siglos XI al XIII” una serie de observaciones de tipo constructivo sobre la torre “mudéjar” y su relación con la iglesia de Santa María y el resto del entorno, de las cuales se deducía claramente que la torre era anterior a la iglesia y la teoría de que realmente fuese el alminar de la mezquita que allí hubiera, en cuyo solar se construyó posteriormente la iglesia, manteniendo el magnífico alminar-atalaya y reutilizándolo como campanario.

Los argumentos de ese trabajo seguían en la línea de otros investigadores anteriores, como el Profesor Íñiguez Almech y, posteriormente, Agustín Sanmiguel Mateo y los arquitectos Javier Peña Gonzalvo y José Miguel Pinilla Gonzalvo, quienes vienen detectando desde hace años la existencia de torres y otras edificaciones catalogadas como mudéjares, cuando realmente se trata de alminares zagríes y construcciones de la época andalusí, tanto en Zaragoza capital como en pueblos de la provincia. Posiblemente, la realización de estudios arqueológicos en los alzados de estos edificios corroboren algún día estas afirmaciones que ya, de por sí, vienen siendo bastante evidentes.

Esta corriente de interpretación va adquiriendo cada vez más solidez por la aportación de diversas observaciones hechas por algunos historiadores, como Marisancho Menjón, y otros elementos de juicio muy a tener en cuenta, como las declaraciones de Ana Isabel Lapeña sobre el origen más que probable de la torre de Tauste como alminar musulmán o la gran actividad en esta zona antes de la conquista cristiana, advertida por Carlos Laliena.

El importante hallazgo ante el que nos encontramos induce a superar la inercia hasta ahora establecida para admitir el origen zagrí (de Zagralandalús o Marca Superior de Alandalús) de la torre y de la magnitud de Tauste en aquella época. La datación de todo ello en el siglo XI nos sitúa en un periodo brillante de nuestra historia, la del reino musulmán de Saraqusta, que abarcó a buena parte del Valle del Ebro, llegando hasta el Mediterráneo (extensión superior a la del Aragón actual), y en el que, a pesar de haber destacado por una notable prosperidad en todos los campos, hasta ahora no se reconocía que pudiera subsistir nada de su época, salvo el Palacio de la Aljafería.

Así pues, el descubrimiento del cementerio zagrí coloca a Tauste a la cabeza en el reconocimiento de algo tan único y especial. En lo sucesivo, será muy importante la reconsideración de esos monumentos en los que, bajo la etiqueta errónea de “mudéjar”, se esconde un rico conjunto de arquitectura andalusí insospechado en un territorio como el nuestro, tan al norte de Andalucía, algo digno de tener muy en cuenta para el desarrollo turístico y cultural de nuestra tierra. Un patrimonio tan exótico y sugerente como éste que se pone de manifiesto (no por ello carente de realismo y evidencia), podría y debería ser objeto de un tratamiento muy esmerado, sobre todo ahora que se plantea la candidatura de Zaragoza para Capital Europea de la Cultura en 2016, ocasión de oro para darlo a conocer como se merece.

Autor: Jaime Carbonel Monguilán. Arquitecto técnico.

sábado, 23 de octubre de 2010

ARTICULO EN LA REVISTA "AYER Y HOY"


Transcribo a continuación, literalmente, un breve artículo que aparece en la página 8 de la revista “Ayer y Hoy”, correspondiente a la segunda quincena de octubre de 2010:

Tauste pierde una subvención para Turismo

El Ayuntamiento de Tauste ha perdido una subvención de la Comarca para abrir la oficina de Turismo. “El expediente no ha podido salir; hemos estado sin secretario, por tanto, no son circunstancias achacables a este alcalde”, dijo José Luis Pola en el pleno del pasado día 14 quien apostilló: “Al no abrir la oficina tampoco hemos tenido gastos”.
Lrecordar que la localidad no ha contado con oficina de Turismo durante este verano.

Quiero insistir en que se trata de una transcripción literal, incluidos los posibles defectos de escritura.

Lo primero que se me ocurre es que no me lo creo. ¡Chico!, ¡¡No me lo creo!!, ¡¡¡Que no puede ser!!!.

¡Una subvención de la Comarca!. ¿De qué vas, hombre?, si el presidente de la Comarca es precisamente nuestro alcalde y eso nunca lo consentiría.

De todas formas, pensándolo bien, qué suerte tenemos los de Tauste con no tener oficina de turismo. ¿Para qué vas a mantener un gasto en algo que no da ningún de sí?. Si no viene nadie a Tauste, mejor, que luego nos critican y dicen que tenemos un pueblo muy mal cuidado. ¡Serán insolentes!. Pues si no les gusta, que no vengan. Que se vayan a Ejea en cuenta, o a cualquier otro sitio. Que a nosotros nos gusta tener las calles con pozos y el centro del pueblo con solares sin edificar y casas en ruina. ¡Cuanta tontada!.

¿Para qué vas a enseñarles esa torre mudéjar, con las que hay por ahí, en otros pueblos?. Y la Iglesia… lo mismo. Y la de San Antón…, vaya tontada que hicieron con restaurarla. Se gastaron una millonada en ese terrón y ahora no saben qué hacer con él. Más les valía haberla tirado y haber gastado ese dinero en cuenta en Ejea o en cualquier otro sitio, que aquí, ¿para qué la queremos?. Ahora tendríamos la plaza de San Antón más grande y sin ese estorbo en medio. Total, que vienen visitantes y lo más que hacen de gasto es tomar algún café o, a lo máximo, comer en Pepe, Candeque, Torreón o donde sea. Pues, para eso, que se vayan a Ejea o a cualquier otro sitio, a dejarse sus dineros, que podrán comer igual o mejor. Imagínate tú el problema que sería si aumentara el turismo en Tauste, se llenaran las plazas hosteleras, hubiera que hacer más… con lo bien que estamos así.

Claro, que si el dinero de la subvención que iba destinado para Tauste se ha perdido (si lo del artículico es cierto), en otro sitio se gastará, que a lo mejor hasta lo necesitan más que nosotros. Bueno, eso seguro, porque está claro que nosotros no lo necesitamos. Para que gasten aquí en tontadas, más vale que lo gasten en otro sitio, aunque sean tontadas también, en Ejea, por ejemplo, que es y será siempre un pueblo más desfavorecido que el nuestro (debe de ser verdad, porque se lo oí decir una vez a un alcalde de Tauste).

Como la Casa de la Cámara. ¡Menudo problema!. Se gastan otro dineral y ahora no la pueden abrir. Y si la abren, otro gasto tonto más. Más les valía haberla tirado y haber hecho pisos en cuenta.
Es como la iluminación de la Plaza de Santa María, que cuando salía la gente de la Salve en estas fiestas pasadas, iban todos al tentón. Y la torre sin iluminar. Luego va y se enciende a las 10, a lo que ya no quedaba ni dios, y se pega toda la noche. Vaya gasto tonto, eso todos los días, total, para que la vea ¿quién?. Ahora, que en otros pueblos aun son más tontos, que iluminan sus monumentos en cuanto se hace de noche.

Y puestos en la burra, ya no puedo evitar remontarme atrás y pienso: ¿para qué harían la Casa de Cultura, si no da ningún de sí?. Cursillos y tontadas de esas. Como almacén agrícola, hubiera tenido más utilidad. ¿Y el polideportivo?. Otra tontada, y el dineral que cuesta mantenerlo.

Mientras tanto, qué bien estamos con nuestros pocicos en las calles. Chico, que no es para tanto, que es hasta divertido conducir así, esquivándolos, y así no gastamos en tontadas, que eso de sacar partidas y presupuestos adelante, supone mucho trabajo de gestión y debe de cansar mucho. Que no venga aquí dinero público, que se lo lleven a otro pueblo (a Ejea o a cualquier otro sitio) y que se fastidien ellos gastándolo en tontadas.

Desde luego, sí que hay una cosa que vienen haciendo muy bien nuestros ediles desde tiempos ha (desde siempre, diría yo): las obras de urbanización nunca son proyectadas por técnicos locales porque deben de ser muy malos y no deben de saber hacerlas (yo aquí, aunque soy de Tauste y estoy en el mismo saco, me libro porque, como arquitecto técnico, no realizo esa actividad, así que se chinchen el resto de los técnicos, jeje), de modo que los encargan a un gabinete de Zaragoza, que, como son de capital, deben de ser mucho más agudos que los de aquí, que son de pueblo. Menuda millonada se deben de llevar al año. ¿Sabes tú lo que suma el porcentaje de honorarios correspondiente a los dineros que se gasta Tauste en calles y plazas anualmente?.Y les parece a los del pueblo que ellos deberían ser antes que los de Zaragoza, sólo porque son, viven y contribuyen aquí. ¡Qué tendrá que ver!. Y si no, que hubieran sido más listos y habrían sido de capital y no de pueblo.

Mejor que se lleven el dinero fuera, honorarios técnicos, subvenciones y todo, a ver si se cae la Casa de la Cámara antes de abrirla y no tendremos que gastar en mantenerla, que se caiga San Antón y nos libramos del problema de no saber qué hacer con él, que se caiga la torre antes de gastar en la contención (haremos otra más pequeñica, y ya está, como San José, miá pa qué) y al que le dé vergüenza vivir en Tauste, que se vaya a vivir a otro pueblo y que nos deje en paz a los demás.