miércoles, 24 de octubre de 2012

PROMOCIÓN TURÍSTICA DE LA NECRÓPOLIS ISLÁMICA DE TAUSTE

Como socio de la Asociación Cultural “El Patiaz” y colaborador en el grupo de trabajo de la misma, pienso que su misión respecto a la necrópolis musulmana de Tauste está prácticamente culminada, salvo en todo el apoyo que esta Asociación pueda prestar en el terreno cultural, exclusivamente.

Han pasado más de dos años cuando, tras muchas dudas y reflexiones al respecto, El Patiaz tomó la iniciativa al producirse un hecho que marcó un punto de inflexión en lo referente a este tema: la llegada al Ayuntamiento de una carta de Patrimonio dando instrucciones sobre la necrópolis, sin saber siquiera de qué época se trataba. Ante la situación más que probable de que fuera la propia administración autonómica la que aquí interviniera, con la consiguiente paralización en todos los aspectos que ello suponía y pérdida del control tanto para el desarrollo cultural como para el urbanístico en esta zona, El Patiaz decidió actuar conjuntamente con el Ayuntamiento y promover la primera cata, de la que se obtuvieron espectaculares resultados.

Al año siguiente, con el fin de avanzar en la materia, la Asociación promovió una segunda cata, con resultados similares, y, en este 2012, la tercera actuación, esta vez en un domicilio particular. Cierto es que esta última tenía una motivación diferente, que era la posibilidad de hallar restos de época visigótica, dado que el cementerio (y por lo tanto, Tauste, con el nombre que tuviera entonces, pero que nuestros historiadores todavía no han descubierto) ya existía desde antes de la llegada del Islam al Valle del Ebro. Todo apuntaba a que, de poder encontrar restos de aquella temprana época, tenía que ser por este emplazamiento concreto (no voy a extenderme aquí en las pistas que nos llevaban a ello), pero no fue así. Sin embargo, la actuación no resultó infructuosa de ninguna manera; más bien al contrario. El hallazgo de doce esqueletos en tan poco espacio (ocho adultos y cuatro niños) y, sobre todo, la disposición en distintos niveles, evidencia que el cementerio no sólo era extenso en superficie, sino también en periodo de ocupación. Apareció un resto de cerámica vidriada, datable en los siglos X-XI, lo que confirma lo que ya sabíamos y hace innecesario gastar en nuevas pruebas de Carbono 14.

Desde la primera cata y a la vista de las nuevas obligaciones para los propietarios de los terrenos afectados (la ley es injusta y carga sobre ellos la obligación de realizar exploraciones arqueológicas previamente a cualquier actuación edificatoria), El Patiaz se interesó por defender los intereses de los mismos y realizó gestiones ante el Ayuntamiento para que, vía bonificación en la tasa de licencia o de la forma que administrativamente sea más viable, se les compense de los gastos que ello suponga. La respuesta fue afirmativa por parte de la Corporación anterior, y ratificada verbalmente por la actual.

Como decía al principio, pienso que la Asociación no debe seguir actuando como promotora de más actuaciones arqueológicas, pero tampoco abandonar, sino traspasar la responsabilidad a quien corresponde, sin dejar de prestar su apoyo como asociación cultural. La relevancia de la necrópolis (posiblemente, el cementerio islámico más importante de todos los hallados en Aragón) debe obligar al Ayuntamiento a coger el testigo y gestionarlo de la manera más eficaz.

Pondría varios ejemplos que hablarían de la falta de constancia de nuestra idiosincrasia y de lo fácilmente que nos desinflamos, contra todo ese tópico de la cabezonería aragonesa, pero no merece la pena. Sin embargo, valga la siguiente observación: una profesional de turismo de la Comunidad de Madrid, Carolina Izquierdo, presentó un trabajo sobre la Promoción Turística de Tauste que convenció hasta el punto de ser merecedora de la Beca de Investigación del año pasado y de exponer sus conclusiones en una charla de las jornadas sobre la Historia de Tauste. Al público de Tauste le sorprende agradablemente que alguien de fuera venga a contarle expectativas insospechadas sobre cosas que siempre ha tenido por vulgares y que, en realidad, le está argumentando que no lo son, sino que tienen un atractivo considerable al que se le puede sacar rendimiento. Como otras veces, toda la ilusión acaba a los pocos minutos de terminar la conferencia, con comentarios del tipo “qué bien ha hablado esta chica”, “vaya, pues no hubiera pensado yo…”, etc., para pasar esas ideas al día siguiente al sueño de los justos y sin mayor provecho.

Recuerdo las estrategias de marketing y difusión que Carolina expuso (están escritas en su trabajo), como herramientas para poner en valor nuestro patrimonio y atraer al máximo número de visitantes. Requiere de una infraestructura que, en otros lugares se ha puesto en marcha con mucho éxito, pero aquí -no nos engañemos- no se va a producir ese fenómeno. Es como si estuviéramos condenados a no progresar, porque ni siquiera somos capaces de creer en lo nuestro propio. Cuánta más pasividad, mayor inmovilismo, y cuánto más inmovilismo, mayor pasividad.

A no ser que se produzca algo excepcional. Pero ese “algo excepcional” hay que provocarlo y cultivarlo. Propongo que, por una vez, tratemos de experimentar, que, cuando nos lo proponemos, también somos capaces de los logros más excepcionales. Vean la foto que sigue:



No me digan que no es espectacular. Imagínenlo en un terreno diez veces mayor, decenas de tumbas milenarias, todas orientadas de la misma manera, con los cuerpos de costado y mirando hacia La Meca. Esqueletos de verdad, de todos los tamaños, de personas que eran de aquí y que vivieron hace más de mil años. Un campo de trabajo organizado para ser visitado en paseos guiados, con las explicaciones oportunas por parte del personal encargado. Con una publicidad bien planteada a través de todos los medios de difusión posibles, incluidas las oficinas de turismo del entorno (sobre todo las de Zaragoza), podría resultar un destino atractivo para gentes de todas las edades y aprovechar para dar a conocer nuestro patrimonio, además de lo que ya se viene haciendo en las temporadas en que permanece abierta la Oficina de Turismo. Darlo a conocer en las universidades, para que los estudiantes de arqueología tengan la oportunidad de venir a trabajar en este yacimiento. Aprovechar la ocasión para tratar de poner a Tauste en el mapa, por una vez en la vida, y, si se consigue, a ver si se logra que ya no se borre.

No están los tiempos para dejar pasar ideas ni oportunidades. El turismo es un complemento sostenible cada vez más importante en la economía allí donde se promociona. Es muy importante el qué, pero también el cómo. Cómo atraer al máximo número de visitantes posible, cómo gestionar la fuente de ingresos que de ello se pueda obtener, cómo ofrecer los servicios necesarios para que ello sea posible… Todo eso está inventado en otros sitios, aunque aquí siempre hayamos vivido sin fijarnos en ello.

¿Por qué no plantearse este reto para el próximo verano?. Sorprendamos al mundo enseñando lo que no pueden ver en ningún otro sitio. Ojalá los primeros sorprendidos gratamente seamos nosotros, al contemplar los resultados.

viernes, 5 de octubre de 2012

VISITA DEL PROFESOR LALIENA A LA NECRÓPOLIS ISLÁMICA DE TAUSTE


El pasado día 1 de octubre comenzaron los trabajos de una nueva exploración arqueológica en el cementerio musulmán de Tauste, esta vez dentro de una finca particular, cuyo dueño ha tenido la amabilidad de poner a disposición de la Asociación Cultural “El Patiaz”, para seguir investigando en un hallazgo tan importante como es éste para la historia de nuestro pueblo.

Recordemos que la primera cata se realizó hace dos años, bajo la calzada de la Avenida Obispo José Mª Conget, en la que se hallaron enterramientos musulmanes. Analizados por métodos radiocarbónicos en el Centro Superior de Investigaciones Científicas –Madrid-, se determinaron las fechas de los mismos, resultando en uno de ellos la fecha absoluta más antigua para un individuo enterrado mediante rito islámico en todo Aragón, según el dato que proporcionó en su día el arqueólogo de la Diputación General de Aragón D. José Ignacio Royo.

En esta actuación arqueológica, también se han encontrado tumbas claramente islámicas, las cuales se distinguen por hallarse los cuerpos depositados sobre el costado derecho y con la cara mirando hacia La Meca.


Hoy, día 5 de octubre, es de destacar la visita del catedrático de Historia Medieval, D. Carlos Laliena Corbera, quien se ha acercado hasta Tauste acompañado por tres de sus alumnos, para conocer “in situ” las peculiaridades del yacimiento. El profesor Laliena es autor de numerosos trabajos sobre la historia medieval y fue ponente de uno de ellos, titulado “La conquista feudal a escala local: el ejemplo de Tauste en el valle medio del Ebro (S. XII)” en el marco de las V Jornadas sobre la Historia de Tauste, que se desarrollaron en diciembre de 2003. Aquella conferencia resultó especialmente interesante por la novedad que supuso el cuestionamiento de la fecha de la incorporación de Tauste al reino de Aragón, que siempre se había supuesto en 1105 y Laliena retrasaba hasta 1121, casi tres años después que Zaragoza, en otro contexto histórico totalmente diferente, lo cual hace ese episodio de la historia de nuestro pueblo todavía más interesante.

Durante la visita al yacimiento, el arqueólogo que dirige las excavaciones, D. Francisco Javier Gutiérrez González, ha explicado las características generales de las necrópolis islámicas, para pasar a detallar aquéllas que singularizan ésta de Tauste, destacando, sobre todo, la considerable distancia que existe entre el casco antiguo de la población y este cementerio, de lo que cabría deducir que, en aquella época, el casco urbano de Tauste ya se extendía hasta este lugar, dada la costumbre de adosar los cementerios al perímetro exterior de las ciudades. Se ha puesto de manifiesto la importancia que esto tiene para estimar que Tauste, en aquel entonces, ya podía tener un tamaño de población considerable y la relación de estas conclusiones con la teoría de que la torre de Santa María había sido construida como alminar-atalaya en el siglo XI y no como campanario mudéjar en el XIII.

La estancia del profesor Laliena en Tauste ha finalizado con la visita a los restos de la muralla andalusí existentes en la calle Rey de Artieda, así como al entorno de la Iglesia de Santa María, acompañado de la presidenta de “El Patiaz”, Dª Mª Teresa Ansó Larragay, y el responsable de la oficina de turismo, D. Francisco Castillo Sola.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

EL CAPITEL DE ZACARÍAS


Desde hace algún tiempo, se viene consolidando cada vez más la teoría de que la torre de Santa María no fue construida por los mudéjares en el siglo XIII sino por los zagríes en el XI, siendo, en su origen, un alminar-atalaya.

El asunto viene ya desde 1937, en un trabajo del profesor D. Francisco Íñiguez sobre las torres mudéjares aragonesas, donde hablaba de esta circunstancia. Desde los años 80, los arquitectos Javier Peña y José Miguel Pinilla, vienen detectando relaciones de incompatibilidad entre muchas torres aragonesas y las iglesias a las que acompañan, resultando en todos esos casos la conclusión de que esas torres son anteriores a las mismas y, por tanto, de procedencia zagrí, conclusiones a las que también llegaba en numerosos y reconocidos estudios el bilbilitano Agustín Sanmiguel Mateo.

Las bases para desmontar la teoría oficial y considerar como más segura ésta que venimos defendiendo, las establecí en mi trabajo “Tauste en los siglos XI al XIII”, contradiciendo de lleno la idea comúnmente admitida de que Tauste, antes de la llegada de Alfonso I de Aragón, no tenía siquiera entidad de población, sino que era simplemente un lugar con una pequeña fortaleza y unas pocas casuchas en lo que ahora conocemos como “Barrio Nuevo”.

El hallazgo del cementerio islámico supuso un espaldarazo definitivo para todo esto, pero no debemos olvidar otras pruebas reales y tangibles.

Una de ellas la constituía el hallazgo de un capitel en una casa sita en la C/ Marqués de Ayerbe, concretamente en la tapia de un corral, propiedad de D. Benito Galé. De este capitel se dieron noticias en varias publicaciones, una de ellas en el libro “Tauste, agua y vida” (2005), en un trabajo de Miguel Ángel Pallarés titulado “Entre Abirón y San Miguel”, donde afirma que este capitel nos puede llevar hasta la época islámica, datándolo, sin embargo, en la otra todavía más anterior, a mitad del siglo VII, es decir, en época visigoda. El profesor Cabañero le puso una fecha más concreta en un trabajo de 2007 (“Precedentes musulmanes y primer arte cristiano”), según el cual se trataría de un capitel de la época taifal, tallado hacia 1020. La procedencia de este dato y la coherencia que parece observarse al comparar el capitel en cuestión con otros de ese periodo inducen a quedarse con el mismo. Evidentemente, un capitel tan ricamente labrado no estaría solo en la construcción para la que fuera destinado, sino que habría otros más y otros elementos arquitectónicos en consonancia que demuestran la existencia de un edificio suntuoso en Tauste ya en los primeros años del reino de Saraqusta (recordemos que éste arranca de 1018, primera vez que aparece un estado independiente en estas tierras y con personalidad propia).



Pero el motivo de este artículo es dar a conocer otro capitel mucho más enigmático que el anterior. Lo tenía Zacarías Pellicer y decía que lo había encontrado en la escombrera de Tauste, entre las enronas procedentes del subsuelo de la Iglesia de Santa María. Recuerdo que explicaba muy bien la anécdota de que, por su forma redondeada, pudo rodar al ser descargado y alejarse del montón, por lo que se libró de ser cubierto con las siguientes enronas que allí se acumularon. Cuando me metí de lleno en estas investigaciones “zagríes”, recordé el capitel de Zacarías y me dirigí a él para contarle la importancia que esa pieza podría representar en todo esto. Me dijo que trataría de localizarlo e incluso se comprometió a hacer un buen reportaje fotográfico sobre el mismo, pero todo esto se truncó con su fallecimiento en diciembre del año pasado. A fecha de hoy, el capitel sigue sin aparecer, pero sí que han aparecido unas fotografías del mismo.



Las características de este capitel podrían corresponder a la época califal, o, incluso, emiral. En el primer caso, se situaría entre los años 929 y 1018, y en el segundo entre 756 y 929, sin poder descartar la posibilidad de que sea incluso de época anterior (visigoda).

De cualquier forma, cabe el mismo razonamiento que para el otro capitel: no estaría solo en la construcción para la que fuera destinado, sino que habría otros más y otros elementos arquitectónicos en consonancia que demuestran la existencia de un edificio suntuoso en Tauste. Pero, esta vez, ¿de qué época hablamos?.

¿Época visigoda?

¿Primera época islámica – periodo de los Banu Qasi?

Recordemos que, en la necrópolis islámica de Tauste, salen enterramientos datados a partir del año 650 (de momento).

Hemos corrido el origen de la historia conocida de nuestro pueblo nada menos que 450 años hacia atrás; cuatro siglos y medio, nada menos, que hemos incorporado a nuestro pasado.

¿Cuántas sorpresas más nos depara la investigación sobre la historia de Tauste?


Para que se entienda mejor el comentario de José Miguel Pinilla, añado a continuación el capitel de la mezquita de Barbastro, datado en el siglo XI.




Capitel islámico del Convento del Santo Sepulcro, de Zaragoza



martes, 28 de agosto de 2012

EL "ECCE HOMO" DE TAUSTE



No, no se me asusten por el título de este post. Lo que ocurre es que, estos días, con todos los dimes y diretes en relación con el famoso “Ecce Homo” de Borja, no paro de acordarme de lo que hicieron con nuestra Casa de la Cámara, sin que nadie dijéramos (me incluyo) ni “chis”.

Por recapitular un poco y para situarnos, explicaré que la Casa de la Cámara de Tauste es un edificio que tiene su origen en el segundo tercio del siglo XVI o principios del XVII. Está construido mediante fábrica de ladrillo asentado con pasta de yeso y pertenece a la arquitectura civil del mudéjar aragonés en época barroca (que ya vale de decir sobre el mismo que es de estilo “renacentista aragonés”, las cosas como son).


La configuración de la fachada principal presenta los rasgos característicos del mudéjar civil aragonés de época barroca (que no del renacimiento, insisto). Estaba hecha a base de ladrillo agramilado colocado a tizón, técnica muy habitual en el barroco aragonés, que consistía en enrasar el paramento con la misma pasta de yeso, sin llegar a ocultar los ladrillos, para después marcar en tierno los contornos de éstos, principalmente las llagas o juntas verticales. El resultado confería unos efectos especiales de luces y sombras al recibir los rayos solares, pero en las obras de restauración decidieron aplicar en toda la superficie una capa de enfoscado de mortero sobre la que se reprodujo toscamente una imitación de ese efecto pero que desmejora notablemente el resultado.

Vean el antes:



Todavía pueden ver este efecto en la Ermita de la Virgen del Pilar (por si acaso, no me le vayan a hacer lo mismo). Dénse un paseo y véanla.

Y el después:


Pero, no solamente eso. El edifico parece tener inteligencia propia y ya se está desprendiendo de lo que le sobra. Vean esto:


Y, por si cabe alguna duda, esto:


Aprecien la diferencia de luz, color, textura... La alegría de antes y la tristeza de ahora. La artesanía y el buen hacer del antes y el zaborrerío del después. No es para decir que le hayan dejado cara de pena, pero lo que es indiscutible es que le han dejado una pena de cara.

No me digan que no les recuerda al Ecce Homo de Borja, que aquí también hablamos de patrimonio histórico-artístico (incluso de mucho más valor, cada cosa en lo suyo) y que a la pobrecica fachada nos la han dejado hecha un "Ecce Homo" sin que antes lo fuera.

Con todo, he de decir que ese defecto de ejecución algún día podrá ser subsanable (ya digo que el edificio está haciendo de las suyas por su cuenta). Lo fundamental es que, gracias al Ayuntamiento, estructuralmente está salvada. Para Tauste, ha sido algo muy importante la salvación de esta casona, pues es uno de los pocos edificios que nos quedan como señas de identidad de nuestro pueblo, y, desde luego, el mayor exponente de la arquitectura civil taustana, pues circunstancias e intereses -que no procede explicar ahora- hicieron que la piqueta se cargara casi todo el patrimonio arquitectónico civil de Tauste durante la segunda mitad del siglo XX.

domingo, 26 de agosto de 2012

RABÍ YONÁ


Hoy viene en el Heraldo de Aragón un artículo escrito por Guillermo Fatás titulado “Rabí Yoná” que me ha encantado y me ha hecho retrotraerme a lo que contaba sobre “LOS OTROS ESPAÑOLES” en este mismo blog.
Con la erudición que caracteriza al profesor Fatás, nos da a conocer la figura de este ilustre personaje cordobés de nacimiento y zaragozano de adopción. Uno más de entre los sabios que tuvieron que huir de las discordias reinantes en Córdoba tras la fitna y vinieron a instalarse en Zaragoza, atraídos por el régimen de tolerancia y prosperidad instaurado tras la independencia del reino zagrí. De esto, hace ya un milenio. El reino de Aragón no existía todavía como tal, pero sí éste que supuso la primera vez que en estas tierras se instaurara un reino independiente, bajo la dinastía Tuchibí. Para situarnos un poco en relación a Tauste, en esa época (hacia 1020) está fechado un capitel ricamente labrado en alabastro que se halló en Barrio Nuevo y que tuvo que pertenecer a un edificio muy suntuoso (¿palacio?, ¿mezquita?) que hubiera en este lugar que ahora nosotros pisamos.
El rabí Yoná (Jonás) ibn Yannah era un sabio médico judío que aun hoy pasa por ser el más completo tratadista sobre la lengua hebrea de la Biblia, una de las grandes lenguas de la cultura universal. El profesor David Romano diría de él en la primera edición de la Gran Enciclopedia Aragonesa que “dejó establecidas las reglas de la gramática hebrea; los autores posteriores a él hubieron de limitarse a añadir pequeños detalles o bien se dedicaron a un trabajo de sistematización de la investigación de lo investigado por él”. Lamentablemente, en la segunda edición, los responsables tuvieron el descaro de eliminar las firmas.
Cuando el judaismo hispano era el más culto del mundo, él fue el mayor experto en hebreo y escribió su obra en un árabe límpido que le dio gran difusión. Los judíos ultras de Saraqusta (también los había) se escandalizaban con las interpretaciones que Yoná hacía de la Biblia, basadas en su hondo conocimiento del hebreo antiguo, pues desechaba aquellas frases reñidas con el espíritu genuino del hebreo antiguo, por arraigadas que estuvieran. En palabras del profesor Fatás, “lo dijo sin pelos en la lengua: sostener ciertas tradiciones no era piedad, sino ignorancia, un aserto moderno y tan arriesgado entonces como hoy frente a los cenáculos cavernícolas”. Y uno, al leer esto de los “cenáculos cavernícolas” en esta época, se da cuenta de que siguen estando presentes en todas las sociedades, incluida la nuestra.
Su obra fue tan brillante y certera que aún se utiliza en la actualidad, tanto en su parte gramatical como en la léxica. Aquí está olvidado del todo, pero en el siglo XIX, sus trabajos, realizados en Zaragoza, fueron editados en Oxford, Berlín, París y Fráncfort.
Como dice Fatás, “Atraco a las tres” tiene nombre de calle en Zaragoza (y otras tonterías), pero el rabí Yoná ibn Yannah no.
Otro más de aquellos “OTROS ESPAÑOLES”.

miércoles, 22 de agosto de 2012

¿TAUSTE EN LAS CINCO VILLAS O EN LA RIBERA ALTA DEL EBRO?


MAPA DE ARRIBA:
Tauste se encuentra en la comarca de las Cinco Villas porque es una de las "cinco históricas", lógicamente. Sin embargo todos sabemos que su relación natural siempre ha sido con los pueblos de la Ribera, con los que comparte medio físico, paisaje, cultura e idiosincrasia.
La comarca de Cinco Villas tiene actualmente una superficie de 3.047 Km2, de los que 405 Km2 pertenecen a Tauste (el 13,3%). En Cinco Villas hay 33.196 habitantes, de los que 7.489 corresponden a Tauste (el 22,6%).
La Ribera Alta del Ebro tiene una extensión de 416 Km2 y 25.755 habitantes.

MAPA DE ABAJO:
Si Tauste estuviera en la Ribera Alta, ésta pasaría a tener 827 Km2 (de los que el 49,3% sería de Tauste) y 33.234 habitantes (de los que el 22,5% serían taustanos). Cinco Villas quedaría con 2.642 Km2 y 25.707 habitantes.
Resultado: mucho más peso específico de Tauste en la Ribera Alta y de ésta en Aragón.



Esto, en referencia a datos de superficie y población. En cuanto a otros aspectos (economía, comercio, industria, posibilidades de desarrollo, cultura, promoción del patrimonio, etc., podemos seguir hablando.

martes, 31 de julio de 2012

CONSOLIDACIÓN DE LA BASE DE LA TORRE

Por fin, después de transcurridos casi ocho años desde los aparatosos derrumbes ocurridos en el frente de la ladera donde se asienta la torre, han finalizado las obras de consolidación de ese talud. Nuestra torre zagrí ya no corre peligro.
Dado el gran desnivel existente en el terreno, la estabilización de ese frente mediante un muro de contención habría resultado una obra muy costosa para obtener como resultado solamente eso: una mera contención. Sin embargo, la construcción de un muro amparado por la estructura de un edificio daba como resultado un importante ahorro económico del mismo. El muro en sí es mucho más sencillo, ya que tiene una “caja” delante que lo sujeta y con ese menor coste podía financiarse parte de la construcción de esa “caja” y, aunque al final, la inversión total fuese mayor, el resultado final era algo que pudiera tener algún uso en el futuro y, de la otra manera, no.
Esa fue la filosofía expuesta por los arquitectos autores del proyecto (Javier Pérez e Ignacio Pérez-Aguirre) y con ese criterio fue aprobado por la Corporación Municipal.
Venía hoy la noticia de la finalización de las obras en Heraldo de Aragón, según un artículo de Noeli Barceló, donde se cuenta, además, cual puede ser ese posible uso: Museo del Rosario de Cristal.
Estoy seguro de que la mayoría de los taustanos estamos orgullosos de tener ese Rosario de Cristal , declarado de Interés Turístico por el Gobierno de Aragón. Pues bien, una joya como ésa se guarda en un almacén existente junto a la Iglesia de Santa María que no destaca precisamente por unas buenas condiciones de ninguna clase. Es algo que no se le puede reprochar a nadie, pues demasiado se hace cuando las limitaciones mandan. Creo que todos nos alegraremos si la idea llega a buen puerto y dentro de pocos años nos encontramos con un edificio digno que albergue esta parte importante de nuestro patrimonio en las debidas condiciones. Máxime, todavía, si es visitable y supone un activo más en la oferta turística de nuestro pueblo, como no dudamos de que así será.
La estructura construida es apta para esa finalidad y la volumetría ya no puede ser más adecuada: como coronación, presenta un torreoncillo acabado en forma de pirámide, todo ello acristalado, que bien recuerda a un farol del Rosario. Pero nunca hay felicidad completa. Dice Noeli en el artículo que “no ha gustado mucho a una parte de la población”. Yo también he oído algún comentario al respecto. Parece que se encontraban más a gusto con la imagen que sigue a continuación, que es la que han estado viendo sin pestañear durante todos estos años (sin los churriones de hielo, por supuesto, que eso fue algo puntual).


Ha sido demasiado tiempo para un monumento tan importante como nuestra torre y no hacía falta entender mucho de geología –tan sólo el sentido común- para darse uno cuenta de que aquello corría peligro. Pero era más cómoda la actitud de que “lo haga quien lo tenga que hacer” y “yo no me voy a dar a entender, que no gano nada en esto y, si se cae, no es mi problema”. Sólo unos pocos (entre ellos, destacar una vez más la labor encomiable de la Asociación Cultural “El Patiaz”) arrimaron el hombro para presionar. Incluso –ahora es hora de decirlo, pero no voy a delatarles- los hubo con iniciativas tan llamativas como la de montar mesas “petitorias” al lado de las que se ponen el día de la Virgen, con un cartel en el que figuraba un montaje de la torre cayéndose y pidiendo limosnas para costear las obras. Incluso tenían elaborado el cartel, les aseguro que espantaba al más insensible y no precisamente por estar mal hecho. Agradecimos mucho el arrojo de estas personas, pero estimamos en su momento que había que sujetarlos, que tampoco era cuestión de hacerles semejante afrenta a nuestros próceres. Luego, ya sabemos que nadie agradece nada, pero bueno, uno hace las cosas por convicción y punto. Desde este mismo blog, también hubo sus más y sus menos. Recuerden, si no, este artículo.
A lo que iba, que no se quejaron cuando no se hacía nada, pero ahora que se ha hecho, sí. Naturalmente, todo el mundo es libre de expresar su opinión, pero tienen que reconocer que hay que estar a las duras y a las maduras y que, cuando no se ha actuado honestamente en un sentido, quizá deslegitima para hacerlo en el otro y lo más prudente es callar.
Por supuesto, todo es mejorable, pero, desde mi condición de no haber intervenido en la redacción de este Proyecto, me permito expresar aquí mi opinión. El edificio construido oculta la vista de la torre tan sólo un poco más que el que había anteriormente y que hubo que derribar debido a los importantes daños causados por el derrumbe. Su coronación en línea de fachada apenas excede en unos 60 cm a la del edificio anterior y sus colindantes (por motivos de funcionalidad, claro está) y la segunda planta tiene un retranqueo de casi cuatro metros, por lo que la visual, desde lugares cercanos, apenas resulta perjudicada.
Para los profanos en la materia, añadiré que, si se hubiera construido un edificio de viviendas en lugar de un edificio para uso público (que es lo que pretendían algunos; más especulación al poder), se habría hecho aprovechando la máxima edificabilidad que permite el Plan General de Ordenación Urbana, por lo que la segunda planta no se hubiera retranqueado de la línea de fachada y entonces sí que verdaderamente hubiera supuesto una gran pantalla taponando toda visual de la torre desde entornos próximos. 
 El cuerpo central, a modo de linterna o farol, es el que más levanta, pero, aparte de estar también retranqueado respecto a la línea de fachada, sólo ocupa una pequeña parte frontal de todo el edificio, por lo que, a medida que uno se va trasladando por la calle, puede ir viendo la torre a un lado o al otro de dicho cuerpo. Además, detrás de este elemento, se oculta la caja de escalera y ascensor, por lo que cumple una función estética primordial.
No obstante, pierde importancia la pérdida de visión de un monumento arquitectónico desde las proximidades dentro del casco urbano, pues es algo que resulta inevitable. Algún edificio se ha hecho en los últimos años, ocasionando efectos mucho más perniciosos, incluso contraviniendo el Plan General de Ordenación Urbana (hasta aquí cuento y no me tiren de la lengua) y nadie se ha despeinado al respecto. Lo verdaderamente importante es la silueta del caserío urbano que se ofrece a cualquier viajero y el resultado es éste:


Pero vean lo que puede ser cuando el edificio esté acabado:

Imagínenlo de noche, pasando por la variante de Ejea a Gallur, a la altura del cruce con Sancho Abarca y la ermita de la Virgen del Pilar. Imaginen ese farol iluminado, como una vela encendida, alumbrando la base de la torre –y ésta, por supuesto, también iluminada, que a veces en esto también se me descuida no sé quien, sobre todo en días señalados-, a la que no oculta para nada, con el cambio de ángulo que se va produciendo a medida que uno se desplaza por esa carretera. ¡Y qué casualidad!. Parece un farol, qué mejor icono para el Museo del Rosario de Cristal.