sábado, 20 de noviembre de 2010

PINILLA SE FUE A SEVILLA


No, no se trata de ningún pareado fácil. Mi amigo José Miguel Pinilla ha estado en Sevilla tan sólo tres días, a primeros de este mes de noviembre, y no pueden ustedes imaginar lo que le ha dado de sí, aun tratándose tan sólo de una simple visita turística.

Diré, para empezar, que me considero medianamente conocedor de esa ciudad, pues, no en vano, pasé allí tres años de mi vida, estudiando arquitectura técnica y he regresado a ella en varias ocasiones. También advertiré que durante los años de carrera, mi vida en aquella ciudad fue dedicada casi exclusivamente al estudio de la carrera, con un contenido eminentemente técnico y carente de aspectos artísticos, por lo que fue una época de escasa sensibilidad por las materias históricas y artísticas. Pero, bueno, de las vivencias y de los paseos por aquella preciosa ciudad siempre queda algo, así es que, cuando José Miguel me dijo que se iba a pasar allí tres días y que si le podía dar algún guión para conocer cosas curiosas de ésas que no suelen ser vistas por los guiris, me metí a fondo, faltaría más. Dije, “hombre, ésta es la mía, para una vez que va a visitar una ciudad que yo me conozco mejor que él” (que siempre es al revés). Para dar toda la talla posible, me puse en contacto con mi amigo Pepe de Sevilla, conocedor como nadie de todos los rincones y entresijos de aquella urbe, también arquitecto, para más señas: “mira, Pepe, que José Miguel va para Sevilla y, aunque ya la conoce, más o menos, tenemos que darle información de cosas curiosas y no habituales, de ésas que tú te sabes, de tipo arquitectónico, gastronómico y todo lo que se te ocurra”. A Pepe le faltó el tiempo para mandarme una guía completísima y decirme “dale mi número de móvil y que me llame, que me gustará acompañarle”. Todo eso y más (ya de mi cosecha propia) se lo paso a José Miguel y él, a Sevilla que se va, acompañado, por supuesto, de su santa.

Tres días es poco tiempo, porque Sevilla es mucho Sevilla. Pues no vean ustedes lo que vino contando a su vuelta. Comiendo en un restaurante, me llenó el mantel (era de papel) de dibujillos como él sabe hacerlos, todo ello improvisado, doy fe de ello, no vayan a pensar que el tío se lo trae preparado para tirarse el farol. Comienza a dibujarme el perímetro de la ciudad almohade, con los restos de la antigua muralla al norte (junto a la Macarena), la Puerta de Jerez al sur, la Puerta de Carmona al este y el Guadalquivir al oeste. Me sitúa la catedral con la Giralda y el Patio de los Naranjos, que, ya saben ustedes que era la mezquita mayor, con el alminar almohade y el sahn o patio de abluciones. Pero a continuación me dibuja otro cuadradico y me dice que eso había sido la mezquita mayor antes que ésta, pero que se les había quedado pequeña y decidieron construirla en este otro sitio. Por supuesto, no es algo que haya descubierto él, que esa información existe, pero no deja de ser algo curioso, poco sabido y que, además, da una explicación lógica al hecho de que la segunda mezquita aljama (la actual catedral) se encontrara prácticamente en un extremo de la medina y no en el centro de la misma, como estaba la anterior. Esta “anterior” que nombramos no es otra que la actual Iglesia del Salvador, una iglesia barroca, grandiosa ella, situada en la plaza del mismo nombre (frente al Hospital de San Juan de Dios) con un patio totalmente reformado que tuvo que ser el sahn y donde se encuentran los restos de lo que pudo ser el alminar. Para mí no deja de ser toda una primicia, así como –supongo- para todo sevillano que se precie.

No quedó ahí la cosa. En el mismo mantel me dibujó plantas y alzados (de memoria, qué tío) de otras iglesias del casco viejo “sospechosas” (como decía él). Plantas de tres naves con portadas barrocas en sus fachadas, pero en las que, de repente, aparecen ventanicas de arcos de herradura o polilobulados (moricos, ellos), en construcciones totalmente “cristianas”, con ábsides apegados de diferentes alturas que las naves, en los que se aprecia que son posteriores a las mismas, y que, para más inri, la torre tiene unas pintas de alminarico que tú no veas. Pero, claro, ahí está la versión de los historiadores: "iglesia gótica con elementos mudéjares, portada barroca de época posterior y torre mudéjar", porque estaban encantados de su Giralda y les gustaba imitar el arte hispano-musulmán. ¿Y no será una mezquita reutilizada, a la que le han apegado el ábside para cristianizarla, y han mantenido el alminar como campanario?.

También resulta “divertida” la interpretación de que, en los Reales Alcázares, el Patio de las Doncellas sea mudéjar, obra de Pedro I el Cruel, mientras que Alfonso X el Sabio, un siglo antes, hacía su parte en el mismo recinto, gótica, por supuesto, como Dios manda. Raro, ¿verdad?. Pero bueno, es la versión oficial.



Patio de las Doncellas. ¿Dónde he visto yo antes los arcos entrecruzados que se ven en la alberca, en la parte inferior de la foto?

Total, que acabó la comida y allí quedaron los dibujillos sobre el mantel de papel, entre migajas de pan, manchas de vino, café, etc. Retuve en la mente el plano de la ciudad que él había dibujado en la comida y, ya en casa, no pude resistir la tentación de sacar el plano que tengo de Sevilla y me dije “qué tío, imposible que no hubiera uno como éste debajo del mantel y él lo haya calcado sin yo haberme dado cuenta”. Entonces recuerdas el tono en que te lo ha contado todo: como el que no quiere la cosa, sin ninguna importancia, como si el mérito de saber interpretar de esa manera las ciudades y los edificios no fuese con él.

Lástima de mantel. Seguro que fue a parar a la basura.

viernes, 29 de octubre de 2010

EL CEMENTERIO ISLÁMICO DE TAUSTE


Ayer, 28 de octubre, comenzaron las excavaciones arqueológicas del hallazgo de restos humanos en la Avda Obispo Conget, a la altura aproximada de su confluencia con la C/ Costa. Los trabajos se llevan a cabo bajo la dirección del arqueólogo Francisco Javier Gutiérrez González, quien, después de examinar los restos encontrados, manifestó que, sin duda alguna, corresponde a un cementerio musulmán.

Dicho cementerio parece tener unas dimensiones sorprendentemente grandes, dadas las informaciones orales facilitadas por personas de la localidad que manifiestan haber tenido conocimiento en algún momento de la existencia de estos restos en diversos puntos de la zona.

Los cadáveres aparecen a escasa profundidad, todos ellos orientados en la misma dirección, siguiendo la tipología típica del enterramiento islámico: depositados en una zanja estrecha, colocados de perfil, sobre el costado derecho y con la cara mirando hacia La Meca. Falta por precisar exactamente la datación de estos restos, para lo cual será necesaria la realización de pruebas de carbono-14. No obstante, cabe adelantar con toda seguridad que la datación más probable es la comprendida entre el siglo VIII (islamización de la Península Ibérica) y principios del siglo XII, fecha en que se produce la toma de Tauste por Alfonso I el Batallador. Efectivamente, a partir de esta fecha no resulta factible la datación de un cementerio de tales proporciones y con la alta densidad de enterramientos que aparece, pues, según los historiadores, después la conquista cristiana no debió quedar población musulmana en Tauste, y, aunque quedara, sería una minoría, por lo que este cementerio tuvo que pertenecer a una época en la que esta población fuera predominante y muy numerosa.

Las características de la necrópolis hallada corresponden al clásico cementerio musulmán o al-maqbara: se situaban en una orilla del camino principal que llegaba a la ciudad, fuera de la misma, pero pegado a la muralla. Era frecuente que el pueblo creciera invadiendo la parte del cementerio inmediata al casco urbano, desplazándolo cada vez más hacia afuera, llegando a rebasarlo en algunos casos. En Tauste, está claro que el camino principal que llegaba a Tauste sería el de Zaragoza, que pudo tener aproximadamente el mismo trazado que en la actualidad marcan la Avda. Independencia, Alfonso I el Batallador hasta Plaza Felipe V, C/ Santa Ana, C/ Fray Angel Martínez y C/ Zaragoza. La ubicación del cementerio en el lugar donde aparece indica la probabilidad de que hubiera una muralla de tapial en esta zona que lo separara del pueblo, la cual rodearía a todo el casco urbano, incluidos todos sus arrabales, como método de control y defensa. Así pues, el visitante que llegara a Tauste en aquella época, una vez dejado el cementerio a su derecha y franqueada la muralla de tapial en esta zona, se adentraría en el arrabal (actual barrio de Santa Ana) hasta llegar a la medina (actual Barrio Nuevo), que era el casco fundacional de la población, encerrado por la muralla de piedra. La puerta principal de acceso a la medina debió de estar en la actual esquina Berroy (confluencia de C/ Zaragoza con C/ Germán). Generalmente, las puertas recibían el nombre de la ciudad a donde se dirigía el camino que de ella partía, por lo que ésta debió de ser la Puerta de Zaragoza o Bab Saraqusta.

El hallazgo y las conclusiones inmediatas que de esto derivan suponen un vuelco total de la interpretación de la historia de Tauste admitida hasta ahora, pues, según la misma, cuando Alfonso I consuma su conquista, prácticamente no tenía siquiera entidad de población, limitándose a unas pocas casas ubicadas en lo que ahora se conoce como “Barrio Nuevo”.

Sin embargo, esta interpretación venía siendo cuestionada desde hace un par de años, cuando yo mismo expuse en mi trabajo “Tauste en los siglos XI al XIII” una serie de observaciones de tipo constructivo sobre la torre “mudéjar” y su relación con la iglesia de Santa María y el resto del entorno, de las cuales se deducía claramente que la torre era anterior a la iglesia y la teoría de que realmente fuese el alminar de la mezquita que allí hubiera, en cuyo solar se construyó posteriormente la iglesia, manteniendo el magnífico alminar-atalaya y reutilizándolo como campanario.

Los argumentos de ese trabajo seguían en la línea de otros investigadores anteriores, como el Profesor Íñiguez Almech y, posteriormente, Agustín Sanmiguel Mateo y los arquitectos Javier Peña Gonzalvo y José Miguel Pinilla Gonzalvo, quienes vienen detectando desde hace años la existencia de torres y otras edificaciones catalogadas como mudéjares, cuando realmente se trata de alminares zagríes y construcciones de la época andalusí, tanto en Zaragoza capital como en pueblos de la provincia. Posiblemente, la realización de estudios arqueológicos en los alzados de estos edificios corroboren algún día estas afirmaciones que ya, de por sí, vienen siendo bastante evidentes.

Esta corriente de interpretación va adquiriendo cada vez más solidez por la aportación de diversas observaciones hechas por algunos historiadores, como Marisancho Menjón, y otros elementos de juicio muy a tener en cuenta, como las declaraciones de Ana Isabel Lapeña sobre el origen más que probable de la torre de Tauste como alminar musulmán o la gran actividad en esta zona antes de la conquista cristiana, advertida por Carlos Laliena.

El importante hallazgo ante el que nos encontramos induce a superar la inercia hasta ahora establecida para admitir el origen zagrí (de Zagralandalús o Marca Superior de Alandalús) de la torre y de la magnitud de Tauste en aquella época. La datación de todo ello en el siglo XI nos sitúa en un periodo brillante de nuestra historia, la del reino musulmán de Saraqusta, que abarcó a buena parte del Valle del Ebro, llegando hasta el Mediterráneo (extensión superior a la del Aragón actual), y en el que, a pesar de haber destacado por una notable prosperidad en todos los campos, hasta ahora no se reconocía que pudiera subsistir nada de su época, salvo el Palacio de la Aljafería.

Así pues, el descubrimiento del cementerio zagrí coloca a Tauste a la cabeza en el reconocimiento de algo tan único y especial. En lo sucesivo, será muy importante la reconsideración de esos monumentos en los que, bajo la etiqueta errónea de “mudéjar”, se esconde un rico conjunto de arquitectura andalusí insospechado en un territorio como el nuestro, tan al norte de Andalucía, algo digno de tener muy en cuenta para el desarrollo turístico y cultural de nuestra tierra. Un patrimonio tan exótico y sugerente como éste que se pone de manifiesto (no por ello carente de realismo y evidencia), podría y debería ser objeto de un tratamiento muy esmerado, sobre todo ahora que se plantea la candidatura de Zaragoza para Capital Europea de la Cultura en 2016, ocasión de oro para darlo a conocer como se merece.

Autor: Jaime Carbonel Monguilán. Arquitecto técnico.

sábado, 23 de octubre de 2010

ARTICULO EN LA REVISTA "AYER Y HOY"


Transcribo a continuación, literalmente, un breve artículo que aparece en la página 8 de la revista “Ayer y Hoy”, correspondiente a la segunda quincena de octubre de 2010:

Tauste pierde una subvención para Turismo

El Ayuntamiento de Tauste ha perdido una subvención de la Comarca para abrir la oficina de Turismo. “El expediente no ha podido salir; hemos estado sin secretario, por tanto, no son circunstancias achacables a este alcalde”, dijo José Luis Pola en el pleno del pasado día 14 quien apostilló: “Al no abrir la oficina tampoco hemos tenido gastos”.
Lrecordar que la localidad no ha contado con oficina de Turismo durante este verano.

Quiero insistir en que se trata de una transcripción literal, incluidos los posibles defectos de escritura.

Lo primero que se me ocurre es que no me lo creo. ¡Chico!, ¡¡No me lo creo!!, ¡¡¡Que no puede ser!!!.

¡Una subvención de la Comarca!. ¿De qué vas, hombre?, si el presidente de la Comarca es precisamente nuestro alcalde y eso nunca lo consentiría.

De todas formas, pensándolo bien, qué suerte tenemos los de Tauste con no tener oficina de turismo. ¿Para qué vas a mantener un gasto en algo que no da ningún de sí?. Si no viene nadie a Tauste, mejor, que luego nos critican y dicen que tenemos un pueblo muy mal cuidado. ¡Serán insolentes!. Pues si no les gusta, que no vengan. Que se vayan a Ejea en cuenta, o a cualquier otro sitio. Que a nosotros nos gusta tener las calles con pozos y el centro del pueblo con solares sin edificar y casas en ruina. ¡Cuanta tontada!.

¿Para qué vas a enseñarles esa torre mudéjar, con las que hay por ahí, en otros pueblos?. Y la Iglesia… lo mismo. Y la de San Antón…, vaya tontada que hicieron con restaurarla. Se gastaron una millonada en ese terrón y ahora no saben qué hacer con él. Más les valía haberla tirado y haber gastado ese dinero en cuenta en Ejea o en cualquier otro sitio, que aquí, ¿para qué la queremos?. Ahora tendríamos la plaza de San Antón más grande y sin ese estorbo en medio. Total, que vienen visitantes y lo más que hacen de gasto es tomar algún café o, a lo máximo, comer en Pepe, Candeque, Torreón o donde sea. Pues, para eso, que se vayan a Ejea o a cualquier otro sitio, a dejarse sus dineros, que podrán comer igual o mejor. Imagínate tú el problema que sería si aumentara el turismo en Tauste, se llenaran las plazas hosteleras, hubiera que hacer más… con lo bien que estamos así.

Claro, que si el dinero de la subvención que iba destinado para Tauste se ha perdido (si lo del artículico es cierto), en otro sitio se gastará, que a lo mejor hasta lo necesitan más que nosotros. Bueno, eso seguro, porque está claro que nosotros no lo necesitamos. Para que gasten aquí en tontadas, más vale que lo gasten en otro sitio, aunque sean tontadas también, en Ejea, por ejemplo, que es y será siempre un pueblo más desfavorecido que el nuestro (debe de ser verdad, porque se lo oí decir una vez a un alcalde de Tauste).

Como la Casa de la Cámara. ¡Menudo problema!. Se gastan otro dineral y ahora no la pueden abrir. Y si la abren, otro gasto tonto más. Más les valía haberla tirado y haber hecho pisos en cuenta.
Es como la iluminación de la Plaza de Santa María, que cuando salía la gente de la Salve en estas fiestas pasadas, iban todos al tentón. Y la torre sin iluminar. Luego va y se enciende a las 10, a lo que ya no quedaba ni dios, y se pega toda la noche. Vaya gasto tonto, eso todos los días, total, para que la vea ¿quién?. Ahora, que en otros pueblos aun son más tontos, que iluminan sus monumentos en cuanto se hace de noche.

Y puestos en la burra, ya no puedo evitar remontarme atrás y pienso: ¿para qué harían la Casa de Cultura, si no da ningún de sí?. Cursillos y tontadas de esas. Como almacén agrícola, hubiera tenido más utilidad. ¿Y el polideportivo?. Otra tontada, y el dineral que cuesta mantenerlo.

Mientras tanto, qué bien estamos con nuestros pocicos en las calles. Chico, que no es para tanto, que es hasta divertido conducir así, esquivándolos, y así no gastamos en tontadas, que eso de sacar partidas y presupuestos adelante, supone mucho trabajo de gestión y debe de cansar mucho. Que no venga aquí dinero público, que se lo lleven a otro pueblo (a Ejea o a cualquier otro sitio) y que se fastidien ellos gastándolo en tontadas.

Desde luego, sí que hay una cosa que vienen haciendo muy bien nuestros ediles desde tiempos ha (desde siempre, diría yo): las obras de urbanización nunca son proyectadas por técnicos locales porque deben de ser muy malos y no deben de saber hacerlas (yo aquí, aunque soy de Tauste y estoy en el mismo saco, me libro porque, como arquitecto técnico, no realizo esa actividad, así que se chinchen el resto de los técnicos, jeje), de modo que los encargan a un gabinete de Zaragoza, que, como son de capital, deben de ser mucho más agudos que los de aquí, que son de pueblo. Menuda millonada se deben de llevar al año. ¿Sabes tú lo que suma el porcentaje de honorarios correspondiente a los dineros que se gasta Tauste en calles y plazas anualmente?.Y les parece a los del pueblo que ellos deberían ser antes que los de Zaragoza, sólo porque son, viven y contribuyen aquí. ¡Qué tendrá que ver!. Y si no, que hubieran sido más listos y habrían sido de capital y no de pueblo.

Mejor que se lleven el dinero fuera, honorarios técnicos, subvenciones y todo, a ver si se cae la Casa de la Cámara antes de abrirla y no tendremos que gastar en mantenerla, que se caiga San Antón y nos libramos del problema de no saber qué hacer con él, que se caiga la torre antes de gastar en la contención (haremos otra más pequeñica, y ya está, como San José, miá pa qué) y al que le dé vergüenza vivir en Tauste, que se vaya a vivir a otro pueblo y que nos deje en paz a los demás.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

A VIVIR ARAGÓN

Deseo manifestar desde aquí mi gratitud a Noeli Barceló por haber tenido en cuenta la importancia de nuestra torre (la que ya tiene reconocida más la añadida que merece al reconsiderar su historia) y contar con mi presencia en el programa de Radio Zaragoza “A vivir Aragón”, el pasado sábado, día 18, que fue emitido desde el Centro de Interpretación del Agua de Tauste.

Me impresionó especialmente la tremenda profesionalidad del presentador del programa, Miguel Mena, y, en especial, su gran delicadeza y la eficacia con que supo captar el alma de todo lo que vengo exponiendo aquí, en este blog, desde hace ya más de un año, a pesar de la escasa disponibilidad de tiempo, circunstancia siempre presente a conjugar en estos programas de radio y televisión.

Gracias a ellos y, también, a Enrique Galé, tuvimos la ocasión de lanzar en un programa de tanta difusión apenas una señal, una pista, de lo que es y representa nuestra torre, como arquitectura única, perteneciente a una época de nuestra historia tan apasionante como desconocida.

No se podía decir todo en ese corto espacio. Nos faltó decir que nuestras torres octogonales aragonesas no tomaron el modelo de las catalanas (como alguien ha dicho en alguna ocasión), sino más bien al revés. Tampoco hubo espacio para contar que su estructura no está copiada de los alminares almohades, sino, también al revés, que son éstos los que adoptan las técnicas aquí desarrolladas, llevadas al sur de la Península por gentes procedentes de nuestras tierras, que tuvieron que marchar tras la conquista de Alfonso I, etc.

Pero creo que fue suficiente En octubre se inaugurará en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza una gran exposición sobre el arte mudéjar aragonés, en la que, si sale nuestra torre (recordemos que en el Pabellón de la Diputación de Zaragoza en la Expo no le dedicaron ni un triste lugar) nos volverán a decir que es mudéjar del siglo XIII o XIV, pero la semilla ya está echada y bien abonada con amplios e irrebatibles argumentos.

Ahora sería fabuloso que también a Javier Peña y a José Miguel Pinilla, quienes han fundamentado toda esta movida (casi 30 años de investigación en esta materia, destripando y restaurando edificios zagríes y mudéjares, discípulos y sucesores del ínclito profesor Íñiguez) se les diera la oportunidad de exponer en un medio de semejante difusión todo el contexto del legado zagrí y por qué tenemos un patrimonio andalusí tan rico en una tierra situada tan al norte de Andalucía, en una España donde hablar de ello sólo parece limitarse a la Mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla, la Alhambra de Granada y poco más, monumentos de los que, por cierto, bien orgullosos nos sentimos todos los españoles.

Me preguntaba un amigo el otro día que “todo esto, ¿para qué?, ¿dónde se supone que termina este empeño?”. Buena pregunta. Intenté explicarle la pena sentida por la destrucción sistemática en los últimos tiempos de nuestra arquitectura popular, de nuestra historia, de nuestro pasado, casi siempre a manos de los propios taustanos, así como la indolencia que rodea todo ello, la falta de aprecio por lo propio y el sentido de inferioridad respecto de lo ajeno, que siempre nos parece más valioso. Eso crea una mayor necesidad de poner en valor lo que nos queda… y en ello estamos.

Quizá vendría bien un proyecto global de promoción turística, que nos sirviera para empezar por nosotros mismos, educarnos y concienciarnos. A veces, es necesario que vengan de fuera a abrirnos los ojos. Yo mismo aprendí a mirar nuestra torre de otra forma gracias a las continuas observaciones de José Miguel Pinilla, mientras construíamos la casa de mis amigos Javier Tajada y Maite Carbonel, desde la que se goza de una vista privilegiada. Con su natural sencillez, José Miguel me descubría cada día algo nuevo acerca de ese “objeto” inerte que todos hemos conocido siempre en ese lugar tan corriente y vulgar. Un día era el detalle de la rotura de las ventanas para colocar las campanas, otro día era el gran tamaño… y así sucesivamente. Al principio, seguía pasando desapercibida, pero, a medida que la obra avanzaba, también crecía en mí una fascinación insospechada por esa gran torre. Gota a gota, me fue contagiando, y empecé a trabajar en ello.

Decía lo de la promoción turística porque, al final, todo esto de la cultura y del romanticismo difícilmente se sostiene si no cuenta con un soporte económico. Estoy seguro de que, bien gestionado, podría suponer, como en otros lugares, un buen motor económico que contribuyera a que Tauste pudiera ser un día un pueblo más cuidado y más digno de ser visitado y conocido, del que poder sentirnos orgullosos, que patrimonio, no sólo arquitectónico, sino también de tipo tradicional, folclórico, cultural, histórico, gastronómico, fluvial, paisajístico, etc., no nos falta. Ahora hay que saber venderlo y, así, contribuir a dejar a nuestros hijos un buen lugar en el que vivir, sin tener que abandonar sus raíces y el lugar de sus ancestros.

No es ninguna tontería.

viernes, 3 de septiembre de 2010

VALORACIÓN ARQUITECTÓNICA COMPARADA DE LA TORRE DE TAUSTE

Tan acostumbrados como estamos a ver nuestra torre en su enclave de siempre, es difícil hacernos idea de hasta qué punto es valiosa si no la comparamos con las demás.

En este artículo, pretendo desarrollar, en la medida de lo posible, las afirmaciones hechas en el anterior sobre las bondades y grandezas de la torre de Tauste mediante su relación con otras torres, en orden de mayor a menor afinidad en cuanto a tipología constructiva.

Reconozco que la exposición que sigue a continuación resulta demasiado extensa, por lo que intentaré realizarla de la forma más asequible y didáctica posible.

Lo haré en base al siguiente orden:

1.- Origen de la planta octógona en las torres aragonesas de ascendencia islámica.
2.- Particularidades de la torre de Tauste.
3.- Torres semejantes.
4.- Otras torres octogonales de ascendencia islámica.
5.- Torres octogonales de ascendencia cristiana.
6.- Conclusiones.

Quiero aclarar que una parte de la información recogida para la redacción de este artículo está tomada del libro “Torres de ascendencia islámica en las comarcas de Calatayud y de Daroca”, de Agustín Sanmiguel Mateo. Asimismo, utilizaré el término “ascendencia islámica” (copiado de Agustín Sanmiguel) para referirme a ellas con la debida prudencia y evitando el conflictivo problema de la cronología: dentro de este calificativo caben tanto las torres construidas como alminares (en época zagrí o en época cristiana) como las construidas también por alarifes moros (incluso cristianos, pero con las técnicas heredadas de aquéllos), ya concebidas directamente para campanarios cristianos.

1.- ORIGEN DE LA PLANTA OCTÓGONA.-

La verdad es que no está muy claro el origen de la planta octogonal en las torres aragonesas de ascendencia islámica. Para encontrar un claro precedente, tendríamos que irnos al ámbito iraní, donde encontramos alminares muy esbeltos de planta circular y, también, algunos de planta octogonal (Miskina, en Siria, y Kirat, en Irán, ambos del siglo XI) construidos en ladrillo y provistos de una decoración en ladrillo resaltado, como los de nuestra tierra.

ALMINAR DE BUJARA. UZBEKISTÁN

Posiblemente, las primeras torres octogonales realizadas en Zagralandalús sean las del conjunto fortificado de Calatayud, las cuales, por ser una arquitectura militar, son hechas con tapial de yeso y carentes de decoración. Cabe pensar en la intención de construir algo parecido a la planta circular, pero como la técnica del tapial se realiza mediante encofrados y éstos se realizan mediante tableros planos, se forma un octógono, como polígono parecido al círculo, lo cual no deja de ser pura especulación.


ALCAZABA DE CALATAYUD

De cualquier forma, resulta evidente la clara ascendencia de la arquitectura persa (materiales empleados y técnicas constructivas), así como el hecho de que las primeras torres octogonales de Zagralandalús y, posiblemente, de toda la Península Ibérica, son las de la alcazaba de Calatayud.

2.- PARTICULARIDADES DE LA TORRE DE TAUSTE.-

Sólo voy a definirlas desde el punto de vista que nos ocupa, para poder establecer una relación con las demás torres octogonales, sin entrar en problemas de tipo cronológico.

La de Tauste es una torre de planta octogonal, de aristas exteriores vivas, construida totalmente exenta en su origen, hasta que fue alcanzada con la construcción de la iglesia de Santa María. Su base es maciza (salvo una primera estancia circular colmatada de enronas) y tiene una decoración resaltada en ladrillo de marcada influencia oriental. Algunos de estos motivos no se repiten fuera de Aragón y, concretamente uno de ellos, es único en todo el mundo occidental (el situado bajo el cuerpo de campanas).
Destaca por su perfección en la ejecución y gran tamaño.

3.- TORRES SEMEJANTES.-

Podemos llamar “torres semejantes” a las que poseen las características generales antes señaladas: planta octogonal, esquinas vivas, base sólida y construcción y decoración en ladrillo. De ellas, encontramos cuatro, que junto con la de Tauste, constituyen un conjunto único y singular, situadas todas ellas a lo largo de un tramo concreto del valle del Ebro. Podríamos denominarlas como las “Cinco Torres Hermanas” (, salvo el número 5, nada tiene que ver con las “Cinco Villas”). Me referiré a ellas en el mismo orden cronológico en que pienso que fueron construidas:

- Alminar de la mezquita aljama de Saraqusta.-

Encerrado y oculto dentro de la torre barroca de la Seo. Sabemos que es octogonal y de mayor tamaño que las otras cuatro, tal y como corresponde al alminar de la mezquita más importante del reino zagrí. Nada sabemos de su decoración exterior, oculta desde el año 1700 tras la obra barroca del arquitecto italiano Contini, pero cabe suponer que su riqueza iría en consonancia con su gran importancia y tamaño. Podemos imaginarla similar a la de Tauste, pero todavía más grande. Probablemente, se trata de la primera torre octogonal de estas características construida en el mundo occidental. Es una pena: está ahí, pero no la podemos ver; sólo su interior, si subimos por la escalera. Podemos conformarnos haciendo un esfuerzo de abstracción, poniéndonos en la plaza de la Seo a contemplar la torre, imaginando que el envoltorio barroco es transparente y adivinando dentro una majestuosa torre octogonal, construida en ladrillo y con paños decorativos en el mismo material (rombos, arcos entrecruzados, esquinillas, lazos, etc.).

- Torre de San Pablo.-

Resulta lógico pensar que fuera construida como alminar, a imagen y semejanza del alminar de la mezquita-aljama. Interiormente se divide en estancias superpuestas de planta circular, cubiertas cada una de ellas mediante cúpula semiesférica. La escalera intramural asciende sin descansillo alguno. La primera decoración vista, salvo alguna franja de esquinillas, no aparece hasta justo debajo de los ventanales del cuerpo de campanas (arcos entrecruzados), lo cual le confiere cierto aspecto de sobriedad. Tiene otra franja de arcos entrecruzados en la parte inferior, pero no es visible sino desde el patio interior de la iglesia. Fue recrecida en el siglo XVI.

- Torre de Tauste.-

De dimensiones similares a la de San Pablo (antes del recrecimiento de ésta), parece una versión “perfeccionada” de la misma. La construcción de un alminar tan imponente a 42 Km. de la capital sólo se justifica por el afán de mostrar la grandeza del reino a quien se adentrara más acá de sus fronteras, como anticipo de lo que esos viajeros podían encontrar en Saraqusta. Su decoración es más abundante y variada que la de San Pablo (por no hablar ya del paño de signos caligráficos de la Tauste) y su ejecución resulta más cuidada en ciertos detalles. Como ejemplo de ello podemos citar, en los ventanales, la correcta resolución del apoyo de los arcos geminados sobre la pilastra central, con ladrillos en ménsula, en contraposición con la tosquedad del mismo detalle en la de San Pablo.


CAMPANARIO DE TAUSTE

CAMPANARIO DE SAN PABLO

Por otra parte, la escalera presenta una secuencia más cómoda de ascenso, alternando, en casi todo su desarrollo, tramo de peldaños con tramo de rellano, en cada una de las caras del octógono, lo que facilita un tránsito mucho más cómodo.

Una de las diferencias más notables respecto a la de San Pablo se encuentra en las estancias interiores, las cuales, en lugar de ser cilíndricas, son octogonales y cubiertas, por tanto, mediante bóvedas esquifadas de ocho paños (como corresponde a su planta) y no por cúpulas semiesféricas.

- Torre de Alagón.-

Esta torre es de proporciones más pequeñas que las anteriores. Sin tener nada que despreciar hacia la profesionalidad de los alarifes que la construyeron, no tiene nada que ver con la finura del trabajo que presentan las anteriores.

- Torre de Pradilla de Ebro.-

De dimensiones más pequeñas todavía, en ésta, el núcleo central, en lugar de estar constituido por estancias superpuestas, es un machón macizo en torno al cual transcurre la escalera.

Que yo sepa, existen tres torres de características similares a estas cinco, aunque fuera del contexto geográfico y cronológico de las mismas:

- La torre de “La Señoría”, en Sabiñán, cuyo cuerpo inferior es un posible alminar mudéjar del siglo XV.

- La del monasterio de Rueda, que recuerda en su parte baja a la de Tauste de manera extraordinaria, aunque de dimensiones más pequeñas. De ésta última, ignoro la configuración constructiva de su arranque y cómo se relaciona con la obra cisterciense que hay bajo ella.

- La torre de Santa María de Torrellas.

Si existe alguna más, agradeceré todas las aportaciones oportunas.

4.- OTRAS TORRES OCTOGONALES DE ASCENDENCIA ISLÁMICA.-

Comenzaré por citar las torres que mayor analogía constructiva mantienen con nuestras “cinco” para seguir con aquéllas cuyas características formales se van alejando ya de las de éstas.

- Alminares en el Magreb.-

No encontramos en el resto de la Península Ibérica torres octogonales de ascendencia islámica, construidas en ladrillo y de planta octogonal. Las más próximas las encontramos ya en Marruecos (alminares de Xaouen, Ouezzan), que no parecen muy antiguas, así como otros alminares de Túnez de moderna influencia otomana, si bien el de Tawzar presenta una decoración en ladrillo muy parecida a la de las torres aragonesas.

ALMINAR DE XAOUEN. MARRUECOS

- Torres octogonales con contrafuertes en las esquinas.-

Las más importantes son las de San Andrés y Santa María, en Calatayud. Se trata de unas preciosas torres octogonales cuya tipología empieza a alejarse de la de Tauste por cuanto sus esquinas exteriores ya no son vivas, sino dotadas de contrafuertes. Ambas presentan la particularidad de que en su parte inferior son totalmente huecas, existiendo sendas capillas bajo las mismas, a diferencia del apoyo macizo de éstas que nos ocupan. Por otra parte, la de San Andrés, no es exenta desde su origen, ya que comparte muro con la iglesia, lo que demuestra que fue construida simultáneamente al templo primitivo. Evidencias constructivas conducen a pensar que se trate de un alminar y mezquita del siglo XI, según razonan Agustín Sanmiguel y Javier Peña.
De este tipo son también la de Mainar y la de Muniesa.

TORRE DE SAN ANDRÉS. CALATAYUD
- Otras torres octogonales en la Península Ibérica.-

Construidas en ladrillo y de ascendencia islámica, no existen. Es un patrimonio exclusivo e irrepetible de Aragón, en todo el ámbito peninsular.

- Torres mixtas.-

Realmente se trata ya de otra tipología, pues este grupo lo constituyen las numerosas torres cuyo cuerpo inferior es cuadrado y el superior octogonal. Se considera pionera de todas ellas a la de Alfajarín. En Tauste, tenemos la torre de San Antón.

- Torres de planta cuadrada.-

Son las que más se alejan de la tipología formal que aquí consideramos. Es la más abundante, tanto en el mundo cristiano como en el musulmán.

5.- TORRES OCTOGONALES DE ASCENDENCIA CRISTIANA.-

Me refiero a las torres góticas levantinas de planta octogonal. Se ha dado en decir que éstas sirvieron de inspiración para las torres octogonales aragonesas, pero, hace ya bastantes años, figuras como Francisco Íñiguez o Torres Balbás, así como posteriormente el profesor Isidro Bango, invertían el argumento. Naturalmente, las torres aragonesas son anteriores a las catalanas y, en todo caso, son éstas las que se inspiraron en aquéllas, aunque tan sólo en la forma octogonal exterior, que no en su estructura.

6.- CONCLUSIONES.-

Ya hemos visto que no se producen torres octogonales en todo Alandalús, fuera de la Marca Superior y que los escasos ejemplos magrebíes parecen bastante modernos. El origen de este tipo de alminar se encuentra, indiscutiblemente, en Oriente, así como la llamada “estructura de contratorre”, la construcción de ladrillo y yeso, las bovedillas enjarjadas, el arco apuntado (posteriormente copiado en el arte gótico), la decoración en ladrillo y cerámica, etc. Algunas de estas características hacen destacar la fuerte personalidad de la arquitectura zagrí respecto de la del resto de Alandalús, así como el hecho importante de que después haya servido de modelo, tanto en el resto de la Península como en el Magreb.

Nos hemos situado en la torre de Tauste y lo que representa en relación con su mundo exterior, desde el más próximo hasta el más lejano. Cuando dice Borrás Gualís, en su libro “Arte Mudéjar Aragonés”, que “(la torre de Tauste)… es uno de los ejemplares más soberbios de Aragón, solamente comparable por las proporciones y prestancia a la torre de San Pablo de Zaragoza”, nuestro querido Miguel Salas apunta con mucho donaire “¡si acaso será al revés: la de San Pablo será la que querrá compararse con la de Tauste!”. No vamos a entrar en si es pasión de taustano o no, pero razón no le falta. Y si, ateniéndonos a la valoración del profesor Borrás, las torres de Tauste y de San Pablo resultan ser los mejores ejemplares de Aragón dentro de su tipología, tenemos que concluir después de todo lo aquí expuesto que, en ese mismo contexto, la nuestra es la más sobresaliente de España y de todo el mundo, al menos, el occidental.
Pero tendremos que empezar por tomar conciencia de ello, en primer lugar, los propios taustanos.

miércoles, 11 de agosto de 2010

CARTEL INFORMATIVO





Seguro que muchos ya os habréis dado cuenta de que nos han puesto un cartel informativo a la entrada del pueblo, justo enfrente del polideportivo. No me he fijado en si es el único o si hay alguno más en alguna otra entrada.

En general, está muy bien. Particularmente, me parece muy bien compuesto, sobre todo el plano, con la ubicación de todos los puntos de interés.

Ya era hora de que se pusiera una información turística para el visitante que venga a Tauste. Por supuesto que cabrían críticas sobre si es mejorable o no, su ubicación, etc. Quizá pasa algo desapercibido para quien no sepa que el cartel está ahí, pero todo es discutible y no es cuestión de estar poniendo siempre una piedrica en cada agujerico, que no deja de ser de agradecer que haya personas que se preocupen por estas cosas.

Me llama la atención de manera especial la alusión a la Iglesia de Santa María, que, por cierto, la pone muy bien: “hito del mudéjar aragonés, declarada Patrimonio de la Humanidad”. Omite la torre; entiendo que se supone que bajo el apelativo de “Iglesia de Santa María” se engloba al conjunto de los dos edificios, es decir, torre e iglesia. Esta costumbre viene, lógicamente, del concepto de que torre e iglesia pertenecen a una unidad creativa, algo que venimos demostrando que no corresponde con la realidad constructiva, ya que la torre es bastante anterior al templo.

Sin embargo, casi tengo que alegrarme por dicha omisión. Soy consciente de que, hoy por hoy, todavía hubiera sido difícil (o cuando menos, problemático) conseguir que hubieran puesto a continuación de lo de la Iglesia de Santa María algo así como “… y torre-campanario, antes alminar-atalaya, construido en el siglo XI”. Por otro lado, me habría parecido peor que hubieran puesto lo que hubiera sido de esperar: “… y torre mudéjar, todo ello construido en el siglo XIII”.

Así, por lo menos, aunque no haya sido una omisión intencionada, sino basada en el principio de unidad antes explicado, algún día podremos explicarlo como un olvido y contar, donde proceda, que tenemos un alminar andalusí del siglo XI, de clara influencia oriental, que junto con otros por ahí existentes, constituye el precedente de algo tan rico como el arte mudéjar y que es, junto con el de San Pablo, el mejor exponente de toda la Península, dentro de su tipología.

Nos callaremos, porque somos así de modestos y para que no nos tachen de presuntuosos, que ello equivale a afirmar que es, dentro de esa tipología, la mejor torre del mundo, porque:

1º.- Nadie puede discutir que es más bonita y perfecta que la de San Pablo.

2º.- Otras torres octogonales con esa estructura y esquinas vivas (sin molduras ni contrafuertes) en el mundo sólo podemos encontrar en el Magreb (muy pocas, mucho más modernas y más humildes) y en Oriente Medio, pero no tan elaboradas.

Algún día entraremos en señalar y describir algunas de esas torres, para demostrar que lo dicho aquí no es ninguna tontería.

domingo, 20 de junio de 2010

EL CASTILLO DE SORA Y NUESTRO PATRIMONIO ZAGRI


Ayer, sábado 19 de junio, tuvo lugar en Castejón de Valdejasa una charla sobre el castillo de Sora a cargo de nuestra Marisancho Menjón. Sabía desde hacía algún tiempo que ella estaba trabajando en este asunto y sentía una gran curiosidad por lo fuera a decir. Tal y como esperaba, me fui encantado.

Lo cierto es que mi fascinación por ese enclave me viene, prácticamente, desde que tengo uso de razón. Ya de crío, cuando jugábamos por los barrancos, recuerdo que, a veces, me quedaba embelesado contemplando aquella lejana silueta que tan bien se divisa a simple vista desde el parque de Santa Bárbara o desde el camino del cementerio. Cuando ya era un poco más mayor, tuve ocasión de verlo más de cerca, aunque todavía a algunos kilómetros de distancia, cuando iba al monte con mi padre y con el ganado, y recuerdo que aún me producía mayor encanto.

Con la naturalidad y la gracia que la caracteriza, Marisancho nos descubrió ayer todo un mundo en torno a ese enclave, como lugar marcado por la huella del hombre prácticamente desde que la humanidad existe en estos territorios, punto importante en la vía romana de Zaragoza a Pamplona, después fortaleza islámica y ya posteriormente, en época cristiana, los distintos avatares, pleitos, luchas y demás circunstancias acaecidas a lo largo de los siglos por el dominio de ese imponente paraje.

Pero, tal y como corresponde al objetivo de este blog, tengo que decir que me alegré mucho de oírla decir que fue un importante lugar estratégico en época musulmana, citando a varios autores y afirmando que, en contra de lo supuesto de forma generalizada, estas tierras, en aquella época, tenían una densidad de población considerable. Me acordé de una datación dada por Bernabé Cabañero sobre la Casa de la Gabardilla (Monte Alto de Tauste) que afirmaba, con toda seguridad, que las primeras hiladas de piedra sillar correspondían a una edificación islámica del siglo X.

También me encantó la relación que Marisancho estableció, con toda lógica, entre ese castillo y otras fortalezas y atalayas de su entorno geográfico con las que mantiene contacto visual, entre ellas nuestra (yo voy a llamarla así ya decididamente) “mal llamada torre mudéjar”, sobre la que, una vez más, se comentó su más que posible origen musulmán, apoyando esta teoría con el quizá inminente “descubrimiento oficial” de ese cementerio (¿islámico?) que tenemos en nuestra villa y que desde hace ya tiempo viene siendo un secreto a voces.

Pues sí. Me parece muy importante que cada vez haya más voces (y, sobre todo, cualificadas) que lancen afirmaciones en este sentido. Me parece muy importante que se reconozca que esta zona del valle del Ebro estuvo ricamente poblada en la época andalusí y que gozó de un esplendor muy superior al del resto de Europa. Que los cristianos que luego vinieron a colonizar estas tierras no fueron tan burros como para cargarse lo bueno que aquí encontraron, que nos queda un importante legado arquitectónico de aquellas gentes, con el Palacio de la Aljafería a la cabeza y otras edificaciones, entre las que cabe destacar nuestra torre como una de las más importantes (sí, ésa que casi nunca sale en los libros).

Me parece muy importante para Aragón que se reconozca (pero primero, lógicamente, por los de aquí) que tenemos un legado arquitectónico del siglo XI, del que nació esa rica arquitectura mudéjar, tan exclusivamente nuestra, que se desarrollaría a partir del siglo XIII, es decir, un rico patrimonio andalusí situado tan al norte de Andalucía, porque ya está bien de confundir Alandalús con Andalucía. Que se reconozca que, si bien la invasión musulmana se extendió desde el sur de la península hacia el norte, buena parte de la cultura andalusí germinó y se perfeccionó en estas tierras, extendiéndose luego hacia el sur, al revés que lo que siempre se ha supuesto.

Pero sobre todo, es importante para Tauste que, por una vez, podamos estar entre los puestos más relevantes, porque nuestra torre es uno de los más ricos exponentes de ese legado.

Y eso es riqueza, y debemos defenderlo, por nosotros y por las generaciones sucesivas.

Pero, sobre todo, sin complejos, al margen de disquisiciones actuales sobre conflictos religiosos o sociales. Esto no tiene nada que ver con absurdas pretensiones por parte de no sé qué fanáticos islamistas de por ahí de recuperar Alandalús, ni con posturas de defensa ante semejantes amenazas. Tampoco con la incomodidad que se manifiesta desde una parte de la sociedad por la llegada reciente de gentes musulmanas que han emigrado hasta aquí en busca de mejor vida ni con los conflictos sociales que ello acarrea (que si el burka, que si el velo y otras cuestiones).

Repito, esto no tiene nada que ver con eso. En absoluto. Sólo se trata de reconocer que tenemos un rico patrimonio, algo exclusivo en todo el mundo, que fue creado por unas gentes que eran de aquí, que no vinieron de ningún sitio, que, por las circunstancias que les había tocado vivir, habían abrazado la religión islámica unos siglos antes y que, tras la llegada de los cristianos (ésos, en nuestro caso, sí que vinieron de fuera) les tocó pasar a un segundo plano de la vida social durante todavía unos cuantos siglos, hasta que, definitivamente, la intolerancia y el fanatismo religioso de los reyes castellanos (que no aragoneses) les expulsó de estas tierras, en contra, incluso, de la postura del resto de la población aragonesa, allá por los comienzos del siglo XVII.

Tengamos claro que nuestro patrimonio zagrí (estamos llamando así al legado andalusí en Aragón) es nuestro, porque somos sus legítimos herederos, con el cual nada tienen que ver las gentes de fuera por el simple hecho de que profesen la misma o parecida religión que practicaba la mayoría de los habitantes de estas tierras hace novecientos años.